Del sacrificio de Jesús en la cruz nace la vida cristiana, que tiene a su vez como objeto llevar a cada uno a la unión íntima con ese Dios que se ha entregado por cada uno de nosotros.
Por eso la Misa, en la que se realiza cada vez el mismo sacrificio de la cruz, y en la que por la sagrada Comunión viene Jesús a habitar en cada uno, ha sido llamada «fuente y culminación de toda la vida cristiana».
Y como todo en el ser humano es del alma y a la vez del cuerpo, es del interior y es también de los sentidos, gustaremos mucho más el manjar espiritual de la celebración si meditamos las palabras que se dicen, las respuestas que damos, las posturas físicas que cada uno adopta en los distintos momentos del encuentro.
Es un tema sin duda largo, como para ir aproximándose de a poco. En esta sección del Devocionario sólo daremos una breve introducción a las dos partes de la misa, y mencionaremos las respuestas y posturas que se utilizan en cada caso.
El conjunto de la oración estructurada y oficial de la Iglesia, en la que la Iglesia actúa -en cualquier parte del mundo en que se halle y sea cuantos sean los participantes- como una unidad presidida por su Cabeza, Jesús, se denomina "liturgia", que en griego significa "servicio", por ser servicio a Dios, y ser la fuente que nos lleva a servir al prójimo no por mera compasión sino por verdadero amor.
Las oraciones básicas de la vida cristiana