«Muchacho, levanta los ojos y mira a la que vas a escoger.
No atiendas a la belleza, sino a la familia.»
(Canción judía de las vendimias, recogida en la Mishná)
La Biblia es, fundamentalmente, una historia de familia.
En principio se trata de la familia de Abraham, pero también él es hijo de alguien, y así en algún momento la Biblia adquirió su lente "hacia atrás", que le permitió ampliar hasta la familia humana entera (una perspectiva humanística verdaderamente notable si tomamos en cuenta que la revelación bíblica se formó en un pueblo con una visible tendencia al particularismo y el aislamiento).
Pero no acaba allí la lente: también hacia adelante, y por la profunda transformación que trajo la fe cristiana en relación a la revelación inicial del AT, la familia bíblica se amplió hasta abarcar también a aquellos que eran "no-pueblo" de Dios, los gentiles. Así que por dos caminos se alcanzó la universalidad de la familia bíblica: por pertenencia a la humanidad de Adán, y por incorporación a la humanidad de Cristo.
Idealmente, deberíamos poder unir con una línea genealógica a Adán con el último de los personajes nombrados en la Biblia. Y si bien esto no es posible (las genealogías son en la mayor parte de los casos incompletas) el molde mental genealógico, la idea de pensar el desarrollo de esta comunidad como de una familia de hermanos, está muy presente, y da su impronta a las narraciones; aunque desde luego mucho más en el AT que en el Nuevo, que ha sido ya escrito bajo el fuerte impacto del contacto con la cultura helenística, más centrada en el individuo.
Pero notemos que para contarnos quién es Jesús, dos evangelios, Mateo y Lucas, lo hacen por medio de genealogías concebidas al estilo del AT, y no se detienen en David, como sería de esperar si su pretensión fuera vincularlo con las promesas de mesianismo real, sino que uno, Mateo, llega hasta Abraham, y el otro, Lucas, llega hasta Adán (¡y hasta Dios! Lc 3,38).
Hay libros enteros cuyo contenido, en gran medida, consiste en exponer relaciones genalógicas, y por tanto hacer visibles personajes. Un ejemplo lo mostrará: fui haciendo esta base de datos siguiendo, naturalmente, el orden de los libros; cuando iba por el final del libro número 12 (2Reyes), llevaba 991 personajes; comencé 1Cronicas, que es el siguiente: cuando lo terminé llevaba 1958 personajes, es decir que un solo libro duplicó la cantidad de personajes de todos los anteriores, y aun faltaban 2Crónicas, Esdras y Nehemías, que aunque no llegan a los niveles de 1Crónicas, son también bastante poblados de personajes en líneas genealógicas.
Podríamos entonces detenernos en simplemente presentar los registros genalógicos de la Biblia, lo que ya de por sí haría un trabajo útil. Pero en cuanto se comienza a estudiar los personajes de la Biblia con más detenimiento, comienzan a aparecer los problemas críticos; desde uno muy evidente como problema (aunque no haya acuerdo en la solución): ¿por qué Jesús tiene dos genealogías, ambas a través de José? (cfr. Mt 1,16 y Lc 3,23), hasta problemas mucho menores, pero igualmente complejos en el entramado bíblico: ¿Es Zorobabel hijo de Sealtiel, como afirman la mayor parte de las fuentes, o lo es de Pedaías, como lo afirma su genealogía formal (1Cr 3,19)? Uno desearía resolver todo ingenuamente: "Pedaías es otro nombre de Sealtiel", o simplemente pasar de puntillas sobre el problema.... pero lamentablemente no es posible, ya que, por ejemplo en este caso, los dos personajes aparecen en la misma genealogía.
No se crea que estos problemas críticos son puntuales, en realidad aparecen continuamente, incluso en relación a personajes no tan relevantes como Jesús o Zorobabel.
En muchos casos el registro genealógico que hay en la Biblia es un resultado de distintas instancias: memoria popular y familiar, fuentes escritas en diversos sitios de culto; los nombres se repiten, pero no con la misma exactitud, o las mismas relaciones...
Tras dos milenios de estudio minucioso del texto bíblico puede decirse que no hay problema genealógico que no haya sido ya visto, aunque no siempre se le haya dado una respuesta crítica satisfactoria.
La presente obra recopila completa y exahustivamente los personajes bíblicos, acompañando a cada uno de ellos de la relación con los otros personajes (padre, madre, cónyuge, hijo), de tal modo que en la presentación es posible formar un árbol genealógico, acorde con los datos disponibles por el propio texto. Pero atendiendo a la clase de problemas críticos ya mencionados, esos mismos nombres van acompañados de notas críticas.
Esa notas críticas se nutren de las notas de las principales biblias castellanas o de bibliografía accesible, así que es posible cotejarlas con facilidad, pero no siempre se puede llegar a una solución, así que muchas veces lo más que se puede conseguir es manifestar los distintos consensos.
Esto que he descrito es el centro, el corazón y el objetivo del trabajo. No obstante, a medida que lo realizaba, fue apareciendo la utilidad de incorporar algunos otros aspectos, siempre en la línea de presentar los personajes bíblicos:
-En un principio no había pensado en incorporar personajes anónimos. En el AT lo hice sólo con unos pocos que son relevantes para la trama narrativa (la mujer de Putifar, de Gn 39; el panadero de Faraón, de Gn 40, o los propios faraones de época de Abraham, de José y del Éxodo); pero al llegar al NT me di cuenta que si se dejaba fuera los personajes anónimos (que son nada menos que un 20% aproximadamente), se perdían muchas referencias, así que tomé la determinación de incluirlos. Aunque revisé el AT, es posible que en él falten algunos anónimos, previos a la decisión de incorporarlos.
-He incluido también personajes sobrenaturales (ángeles y demonios), mitológicos (Leviatán, Rahab, Lilit, etc.) y nombres de divinidades extranjeras (Baal, Astarté, Dagón, Zeus, etc.), que aunque estrictamente hablando no son la clase de personajes que entran en un registro genealógico, ayudan a componer el mundo narrativo de la Biblia.
-Y como complemento he incluido nombres y títulos divinos y cristológicos. En este punto no he sido exahustivo, hay más títulos de Dios y de Jesús que los que yo he registrado, los que he incluido sirven como pauta para comprender algunos aspectos de este "pensamiento por títulos", tan propio del mundo bíblico.
Una aclaración importante: para evitar apabullar al usuario que comienza a utilizar este programa, he hecho una selección de los nombres que considero más relevantes en toda la Biblia (unos 300 nombres entre A y NT), y esos son los que muestra por defecto la pantalla inicial, en vez de la lista completa de los 3600 nombres. Esto no afecta a la navegabilidad, se puede entrar por un personaje "relevante" e ir navegando sus relaciones, que incluirán personajes relevantes y no relevantes. De todos modos, para quienes deseen ver la lista completa en portada, simplemente tienen que activar el link correspondiente al inicio de la página. El modo de uso se guarda en una cookie que dura una semana, por tanto a la semana siguiente, si no se ha cambiado manualmente, volverá a mostrar en portada sólo los nombres más relevantes.
Abel Della Costa
Una introducción del autor, en video: