En los pocos santorales que aportan alguna noticia biográfica acerca de los santos del día, además de la noticia del Martirologio Romano, confunden a este san Serapión, que sufrió el martirio en Alejandría a inicios del siglo III, con el más conocido san Serapión de Alejandría, que celebramos el 20 de febrero, y que sufrió el martirio medio siglo más tarde.
Septimio Severo, emperador desde el 193, no fue tan abiertamente perseguidor como lo serán Decio (~250) o Dioclesiano (~300); no estableció nuevos criterios respecto del cristianismo, pero permitió que los gobernadores de provincias continuasen con la práctica habitual, es decir: no se perseguía explícitamente a los cristianos, pero si uno era denunciado como tal, debía demostrar que no lo era, sacrificando a los dioses de Roma.
A su paso por Alejandría en el 199, había promulgado una prohibición a los judíos de hacer prosélitos; esto no afectaba directamente a los cristianos, pero ponía sobre aviso de un clima "enrarecido" hacia quienes no se avinieran al sincretismo del Imperio; y ya en el 202, un edicto de prohibición parecido, pero que ahora abarcaba a los cristianos, afectó especialmente a las escuelas catequéticas, que en Alejandría estaban en auge.
La persecusión entonces comenzó, podría decirse que "por sí sola", en todo el norte de África, ya sea en Alejandría, por la cuestión de los prosélitos, ya sea más hacia el oeste, por simple contagio. Precisamente de este mismo contexto es la más famosa gesta de Felícitas y Perpetua junto a los demás mártires de Cartago. Pero no mejor suerte corrieron los cristianos de Alejandría de Egipto; de ellos nos cuenta Clemente de Alejandría, un contemporáneo del momento que estamos hablando, que "nosotros cada día tenemos ante los ojos abundantes fuentes de mártires, que contemplamos abrasados, empalados, decapitados." (Strómata II, 125).
Es en esta persecusión en la que dio su vida el padre del gran Orígenes, san Leónidas; y en esta misma es donde cayó también el mártir que nos ocupa. De ella da cuenta Eusebio de Cesarea, en el libro VI de su Historia Eclesiástica.
El Serapión que celebramos hoy lo recogió el Card. Baronio, cuando la redacción del primer Martirologio Romano, de un menologio griego que traía para esta fecha no sólo a Serapión sino a varios otros mártires (Trófimo, Meleo, Evangelos, Propolo, Attalo, y más); sin embargo, si se recorre el santoral, incluso el muy depurado actual, se verá que muchos de estos nombres aparecen en otras fechas; como señala (casi con desesperación) el P. J.B. Sollerio, uno de los Bolandistas, el que redactó la entrada de AASS para estos santos en el tomo de julio: "es difícil distinguir entre los santos homónimos, especialmente cuando juntos han sido transpuestos o traducidos de diversas maneras, de modo que ya no se puede distinguir en absoluto a quiénes pertenecen los nombres."
Acta Sanctorum da todo ese conjunto por repetido, sin embargo ya el Vetus Martyrologium Romanum, basado en inscripciones de los sinaxarios griegos, había separado del grupo a san Serapión y lo había inscrito en solitario, tal como lo tenemos ahora; el texto mismo del elogio proviene de un sinaxario, excepto la mención del lugar, que es una deducción, ya que en los originales no figura. Dado que Aquila fue prefecto en el año X de Septimio Severo, el martirio de Serapión debió producirse entre el 203 y el 205.
Ver AASS, Julio III. Delehaye, H. Les martyrs d'Egypte, esp. pág. 90. Allard, P., Histoire des Persécusions, II, pág. 69ss.