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El Testigo Fiel
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Documentación: Santoral
Ordinario de la lectura del Martirologio dentro de la Liturgia de las Horas
  1. En el coro, la lectura se hace, como de costumbre, en las Laudes matutinas, después de la oración conclusiva de la Hora. El lector comienza directamente por la mención del día siguiente. La lectura concluye con estas palabras:

V. Es preciosa a los ojos del Señor.

R. La muerte de sus santos.

  1. A continuación puede seguir una de las lecturas breves propuestas en propuestas en Lecturas Breves, que el lector concluye con esta aclamación:

V. Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

  1. Tras la lectura, el sacerdote o el diácono que preside la celebración dice una de las oraciones propuestas en Oraciones. Lo mismo hace el laico que, en ausencia del ministro ordenado, dirige la celebración.

  2. Luego se hace la bendición y despedida del siguiente modo:

El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.

Por la misericordia de Dios
las almas de todos los fieles difuntos
descansen en paz.

Amén.

V. Podéis ir en paz.

R. Demos gracias a Dios.

  1. Si se considera oportuno por alguna razón, nada impide que la lectura del Martirologio tenga lugar, de modo similar, en cualquier Hora menor.

  2. En la Hora menor, la lectura se hace siempre después de la oración conclusiva, como se propone más arriba. Al final se añade el versículo Es preciosa. y por último la aclamación Bendigamos al Señor y su respuesta acostumbrada, o como se indica en el núm. 4

  3. Al hacer la lectura de los elogios, en caso de que en ese día concurra una celebración móvil, ésta se anuncia primero con las fórmulas que se proponen en Celebraciones Móviles [ed 1]

Sin embargo, el día de la Resurrección del Señor, antes de leer los elogios del día siguiente, se dice la memoria de la Pascua del Señor, con el siguiente texto:

Éste es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne.

Luego se realiza la mención del día siguiente y el mes, y se leen los elogios del día siguiente.

  1. En el Jueves Santo y el Viernes y Sábado Santo se excluye totalmente la lectura del Martirologio, omitiéndose en este caso los elogios de los santos.

  2. En la vigilia de la Natividad del Señor, después de anunciar el día 25 de Diciembre, se canta el anuncio de la Solemne Navidad de modo especial, como se indica en Anuncio de Navidad.

  3. Al proclamar el Martirologio, la indicación del día lunar puede hacerse después del enunciado del día, tal como se indica en Luna [ed 2]

  4. Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco (*) se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato.

  5. Si ocurre que una memoria ha de trasladarse a otro día, al final del elogio correspondiente se añade la mención del día trasladado:

Para señalar el día trasladado: pero su memoria (en este año) se hará el día ...

Para señalar el día restablecido: De san N., cuya festividad se restablece el día ...

Ordinario de la lectura del Martirologio fuera de la Liturgia de las Horas
  1. Reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien a la mesa, el lector comienza directamente por la mención del día siguiente, proclama los elogios de cada uno de los santos y beatos, y concluye la lectura diciendo:

V. Es preciosa a los ojos del Señor.

R. La muerte de sus santos.

  1. A continuación puede seguir una de las lecturas breves propuestas en Lecturas Breves, que el lector concluye con esta aclamación:

V. Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

  1. Tras la lectura, el sacerdote o el diácono que preside la celebración dice una de las oraciones propuestas en Oraciones. Lo mismo hace el laico que, en ausencia del ministro ordenado, dirige la celebración.

  2. Luego se hace la bendición y despedida del siguiente modo:

El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.

Por la misericordia de Dios
las almas de todos los fieles difuntos
descansen en paz.

Amén.

V. Podéis ir en paz.

R. Demos gracias a Dios.

  1. En cuanto al modo de leer los elogios con añadidos, se aplica lo expuesto en los núms. 4-9.

Lecturas Breves

I - Propio del tiempo

  1. Tiempo de Adviento

    Is 33, 2-3. 5-6

    Piedad, Señor, que esperamos en ti: sé nuestro brazo por la mañana y nuestra salvación en el peligro. A tu voz potente se desbandarán los pueblos; al levantarte tú, se dispersaron las naciones. El Señor es excelso, porque habita en la altura; él llenará a Sión de justicia y derecho, y la fidelidad será su adorno. La sabiduría y el saber serán su refugio salvador, el temor del Señor será su tesoro.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  2. Natividad del Señor

    Rm 1, 1-3. 5-6

    Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  3. Natividad del Señor y durante su Octava

    Hb 1, 8-12

    Del Hijo habla así: «Tu trono, oh Dios, permanece para siempre», y también: «Cetro de rectitud es tu cetro real. Has amado la justicia y odiado la iniquidad; por eso Dios, tu Dios, te ha distinguido de tus compañeros, ungiéndote con perfume de fiesta». Otra vez se expresa así: «Tú, Señor, en los comienzos cimentaste la tierra; obra de tus manos son los cielos; ellos perecerán, tú permaneces; se gastarán como la ropa, los liarás como una capa, serán como vestido que se muda. Pero tú eres siempre el mismo, tus años no se acabarán».

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

Día 26 de Diciembre:

  1. Fiesta de san Esteban, protomártir

    Hch 7, 55-56. 59-60

    En aquellos días, Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.» Y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y, con estas palabras, expiró.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

Día 27 de Diciembre:

  1. Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista

    Si 15, 1-5

    El que teme al Señor obrará así, observando la ley, alcanzará la sabiduría. Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como la esposa de la juventud; lo alimentará con pan de sensatez y le dará a beber agua de prudencia; apoyado en ella no vacilará y confiado en ella no fracasará; lo ensalzará sobre sus compañeros, para que abra la boca en la asamblea; lo llena de sabiduría e inteligencia, lo cubre con vestidos de gloria.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

Día 28 de Diciembre:

  1. Fiesta de los santos Inocentes, mártires

    Ap 14, 4-5; 22, 14

    Éstos son los que siguen al Cordero adondequiera que vaya; los adquirieron como primicias de la humanidad para Dios y el Cordero. En sus labios no hubo mentira: no tienen falta. Dichosos los que lavan su ropa, para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

Domingo dentro de la Octava de la Natividad del Señor:

  1. Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José

    Flp 2, 5-8

    Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  2. Vigilia de la Epifanía del Señor

    Ga 4, 4-7

    Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  3. Epifanía del Señor

    Is 60, 1. 3. 6

    ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos los de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  4. Tiempo de Cuaresma

    Is 55, 6-7

    Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    Ba 5, 5-7

    Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia oriente y contempla a tus hijos, reunidos de oriente a occidente a la voz del Santo, gozosos invocando a Dios. A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real. Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados y a todas las colinas encumbradas, ha mandado rellenarse a los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  5. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor y Lunes, Martes y Miércoles Santo

    Is 50, 5-7

    El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  6. Jueves, Viernes y Sábado Santos

    No hay lectura del Martirologio.

  7. Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor y durante su Octava

    Col 3,1-4

    Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  8. Tiempo Pascual hasta la Vigilia de la Ascensión del Señor inclusive

    1Co 15, 13-14. 16-17. 20

    Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo. Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado, y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    Hch 13, 30-33

    Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy».

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  9. En la Ascensión del Señor y los días siguientes hasta la vigilia de Pentecostés

    Hch 1, 9-11

    Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  10. Domingo de Pentecostés

    Hch 2, 2-4

    De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  11. Domingo después de Pentecostés: la Santísima Trinidad

    1Jn 5, 5-8

    ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  12. Jueves después de la Santísima Trinidad: El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

    1Co 11, 26-27

    Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  13. Viernes posterior al II domingo después de Pentecostés: El Sagrado Corazón de Jesús

    Ef 3, 14. 16-19

    Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  14. Último domingo del tiempo ordinario: Jesucristo, Rey del Universo

    Cf. Col 1, 16-20

    Por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  15. Domingos y ferias del tiempo ordinario

    2Ts 2, 15-17; 3, 5

    Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas. Que el Señor dirija vuestro corazón, para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    Rm 11, 16-18

    Si las primicias son santas, también lo es la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Por otra parte, si algunas de las ramas fueron desgajadas, mientras que tú, siendo olivo silvestre, fuiste injertado en su lugar y hecho partícipe de la raíz y de la savia del olivo, no te enorgullezcas en contra de las ramas. Y si te enorgulleces, piensa no eres tú quien sostiene a la raíz, sino que la raíz te sostiene a ti.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    Si 44, 2. 13-15

    Grandes glorias exhibió el Señor desde siempre; ha mostrado su grandeza. Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará. Sepultados sus cuerpos en paz, vive su fama por generaciones; el pueblo cuenta su sabiduría, la asamblea pregona su alabanza.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    St 5, 8-11

    Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor. Llamamos dichosos a los que tuvieron constancia. Habéis oído ponderar la paciencia de Job y conocéis el fin que le otorgó el Señor. Porque el Señor es compasivo y misericordioso.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    1Ts 2, 9-12

    Recordad si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros, los creyentes; sabéis perfectamente que tratamos con cada uno de vosotros personalmente, como un padre con sus hijos, animándoos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios, que os ha llamado a su reino y gloria.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    Sab 18, 1-3

    Para tus fieles brillaba una espléndida luz; los egipcios que oían su voz, pero sin distinguir su figura, los felicitaban por no haber padecido como ellos. Les daban las gracias porque no se vengaban de los agravios recibidos y les pedían perdón por su conducta hostil. En lugar de esto les diste una columna de fuego como guía para un viaje desconocido, y como sol inofensivo para su gloriosa marcha.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

    O bien:

    Si 34, 14-17

    Quien teme al Señor, de nada tiene miedo, de nada se acobarda, porque él es su esperanza. Dichoso el que teme al Señor: ¿en quién confía?, ¿quién es su apoyo? Los ojos del Señor están fijos en los que le aman, él es para ellos protección poderosa, apoyo firme, refugio contra el viento abrasador y el calor del mediodía, defensa para no tropezar, auxilio para no caer. Él levanta el ánimo, ilumina los ojos, da salud, vida y bendición.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

II - Propio de los santos

3 de Enero:

  1. El Santísimo nombre de Jesús

    Col 3, 16-17

    La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregios mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

25 de Enero:

  1. La conversión del apóstol san Pablo

    Hch 9, 19-22

    Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios. Los oyentes quedaban pasmados y comentaban: «¿No es éste el que se ensañaba en Jerusalén contra los que invocan ese nombre? Y, ¿no había venido aquí precisamente para llevárselos detenidos a los sumos sacerdotes?» Pero Pablo se crecía y tenía confundidos a los judíos de Damasco, demostrando que Jesús es el Mesías.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

2 de Febrero:

  1. La Presentación del Señor

    Ex 13, 2. 13

    Conságrame todos los primogénitos israelitas: el primer parto, lo mismo de hombres que de animales, me pertenece. La primera cría de asno la rescatarás con un cordero; si no la rescatas, la desnucarás. Pero los primogénitos de los hombres los rescatarás siempre.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

19 de Marzo:

  1. Solemnidad de san José, esposo de la Bienaventurada Virgen María

    Sb 10, 9-12

    La sabiduría, sin embargo, sacó de apuros a sus servidores. Al justo que huía de la ira de su hermano, lo guió por caminos rectos, le mostró el reino de Dios y le dio a conocer las cosas santas, le dio prosperidad en sus trabajos y multiplicó el fruto de sus esfuerzos; lo asistió contra la avaricia de sus opresores y lo colmó de riquezas; lo defendió de sus enemigos y lo protegió de los que lo acechaban; y, tras duro combate, le concedió la victoria, para que supiera que la piedad es más fuerte que todo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

25 de Marzo:

  1. Solemnidad de la Anunciación del Señor

    Is 11, 1-3

    Brotará un renuevo del tronco de Jesé y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Lo inspirará el temor del Señor.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

24 de Junio:

  1. Natividad de san Juan Bautista

    Is 49, 7

    Así dice el Señor, redentor y Santo de Israel, al despreciado, al aborrecido de las naciones, al esclavo de los tiranos: «Te verán los reyes y se alzarán; los príncipes, y se postrarán; porque el Señor es fiel, porque el Santo de Israel te ha elegido.»

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

29 de Junio:

  1. Solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo

    Hch 12, 5-7

    Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: «Date prisa, levántate». Las cadenas se le cayeron de las manos.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

6 de Agosto:

  1. La Transfiguración del Señor

    Ap 21, 10-11. 23

    Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

15 de Agosto:

  1. La Asunción de la Bienaventurada Virgen María

    Jdt 15, 9-10

    Cuando estuvieron ante ella, todos a una voz la felicitaron: «Tú eres la gloria de Jerusalén, tú eres el honor de Israel, tú eres el orgullo de nuestra raza. Con tu mano lo hiciste, bienhechora de Israel, y Dios se ha complacido. Que Dios omnipotente te bendiga por siempre jamás.» Y todos aclamaron: «¡Así sea, así sea!»

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

8 de Septiembre:

  1. Natividad de la Bienaventurada Virgen María

    Gn 17, 16. 19

    La bendeciré y te dará un hijo y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes de naciones. Con él estableceré mi pacto y con sus descendientes, un pacto perpetuo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

14 de Septiembre:

  1. La Exaltación de la santa Cruz

    Flp 2, 8-11

    Cristo se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

15 de Septiembre:

  1. Memoria de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores

    Lm 2, 18; 3, 19-23

    Grita con toda el alma al Señor, laméntate, Sión; derrama torrentes de lágrimas, de día y de noche; no te concedas reposo, no descansen tus ojos. Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello, y estoy abatido. Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien, se renuevan cada mañana. ¡Qué grande es tu fidelidad!

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

29 de Septiembre:

  1. Fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

    Ap 12, 7-10

    Se trabó una batalla en el cielo; Miguel y sus ángeles declararon la guerra al dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles, pero no vencieron, y no quedó lugar para ellos en el cielo. Y al gran dragón, a la serpiente primordial que se llama diablo y Satanás, y extravía la tierra entera, lo precipitaron a la tierra, y a sus ángeles con él. Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche».

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

1 de Noviembre:

  1. Solemnidad de Todos los Santos

    Ap 7, 12. 14-15

    La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

8 de Diciembre:

  1. Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María

    Ap 12, 1. 5-6

    Apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios, para que allí la sustenten mil doscientos sesenta días.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

III - Comunes

  1. Dedicación de la Iglesia y su aniversario

    Ap 21, 4-5

    Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: «Todo lo hago nuevo». Y añadió: «Escribe, que estas palabras son fidedignas y verídicas».

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  2. En las celebraciones de Santa María, Virgen

    Jdt 13, 18-19

    Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador del cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo. Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  3. En las celebraciones de los santos Apóstoles y Evangelistas, fuera del tiempo pascual

    Rm 10, 14. 17

    ¿Cómo van a invocarlo, si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame? La fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  4. En las celebraciones de los santos Apóstoles y Evangelistas, dentro del tiempo pascual

    Hch 5, 41-42

    Los Apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  5. En las celebraciones de varios santos mártires fuera del tiempo pascual

    Sb 3, 7-9

    Gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en él comprenderán la verdad, y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  6. En las celebraciones de varias santas vírgenes y mártires fuera del tiempo pascual

    2Co 4, 17-18

    Una tribulación pasajera y liviana produce un inmenso e incalculable tesoro de gloria. No nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Lo que se ve es transitorio; lo que no se ve es eterno.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  7. En las celebraciones de un santo mártir fuera del tiempo pascual

    Si 39, 6-8

    Si el Señor lo quiere, él se llenará de espíritu de inteligencia; Dios le hará derramar sabias palabras, y él confesará al Señor en su oración; Dios guiará sus consejos prudentes, y él meditará sus misterios; Dios le comunicará su doctrina y enseñanza, y él se gloriará de la Ley del Altísimo.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  8. En las celebraciones de una santa mártir fuera del tiempo pascual

    Si 51, 8-9. 11-12

    Cuando estaba ya para morir y casi en lo profundo del abismo, recordé la compasión del Señor y su misericordia eterna, que libra a los que se acogen a él y los rescata de todo mal.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  9. En las celebraciones de una santa virgen y mártir fuera del tiempo pascual

    Si 51, 13-14

    Desde joven, antes de viajar por el mundo, busqué sinceramente la sabiduría en la oración. A la puerta del templo la pedí, y la busqué hasta el último día.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  10. En las celebraciones de varios santos mártires dentro del tiempo pascual

    2Co 4, 11. 13-14

    Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  11. En las celebraciones de un santo mártir dentro del tiempo pascual

    Rm 8, 28-29

    Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  12. En las celebraciones de varias santas mártires dentro del tiempo pascual

    Hb 12, 1-2

    Una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  13. En las celebraciones de una santa mártir dentro del tiempo pascual

    Ap 19, 6-8

    Y oí algo que recordaba el rumor de una muchedumbre inmensa, el estruendo del océano y el fragor de fuertes truenos. Y decían: «Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Llegó la boda del Cordero, su esposa se ha embellecido, y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura -el lino son las buenas acciones de los santos-».

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  14. En las celebraciones de varios santos pastores

    Hb 13, 17

    Obedeced con docilidad a vuestros dirigentes, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, con lo que salís ganando.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  15. En las celebraciones de un santo pastor

    Si 45, 19-21

    El Señor lo vio y se irritó, y los destruyó con el ardor de su ira. Hizo prodigios contra ellos, consumiéndolos con su fuego ardiente. Aumentó la gloria de Aarón y le concedió una heredad. Le otorgó las primicias de los frutos y sobre todo pan en abundancia. Por eso comen de los sacrificios del Señor, que él concedió a Aarón y a su linaje.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  16. En las celebraciones de santos Doctores de la Iglesia

    Si 39, 1-3

    El que se entrega de lleno a meditar la ley del Altísimo indaga la sabiduría de sus predecesores y estudia las profecías, examina las explicaciones de autores famosos y penetra por parábolas intrincadas, indaga el misterio de proverbios y da vueltas a enigmas.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  17. En las celebraciones de varios santos

    Si 2, 11-13

    Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  18. En las celebraciones de un santo

    Si 2, 18-20

    Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que lo aman siguen sus caminos; los que temen al Señor buscan su favor, los que lo aman cumplen la ley. Los que temen al Señor tienen el corazón dispuesto y se humillan delante de él.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  19. En las celebraciones de varias santas vírgenes

    1Co 7, 34-35

    La mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido. Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  20. En las celebraciones de una santa virgen

    Sb 4, 1-2

    Más vale no tener hijos y ser virtuoso, porque el recuerdo de la virtud es inmortal: la reconocen Dios y los humanos. Cuando está presente, la imitan, cuando está ausente, la añoran; y en la eternidad triunfa y se ciñe la corona, vencedora en la lucha por trofeos incorruptibles.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  21. En las celebraciones de varias santas mujeres

    1Tm 5, 5-7

    La viuda de verdad, la que está sola en el mundo, tiene su esperanza puesta en Dios, y se dedica a las súplicas y a las oraciones, de día y de noche. En cambio, la de malas costumbres, aunque esté en vida, está muerta. Insiste en esto: que sean irreprochables.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

  22. En las celebraciones de una santa mujer

    Pr 31, 29-31

    Muchas mujeres reunieron riquezas, pero tú las ganas a todas. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

    Palabra de Dios.

    R. Te alabamos, Señor.

Oraciones

Al final de la celebración en la que se lee el Martirologio, el sacerdote, después de la lectura, con las manos juntas y sin decir Oremos, puede decir ad libitum esta oración, a la que responden todos diciendo: Amén.

Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

O bien dice ad libitum una de las siguientes oraciones:

  1. Escucha, Señor, a tu pueblo, que te suplica con la intercesión de tus Santos, y concédenos gozar de paz en esta vida temporal y encontrar ayuda para la eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  2. Alégrenos, Señor, la corona fraternal de tus Santos, de modo que otorgue a nuestra fe estímulo para la virtud y nos consuele tan numerosa intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  3. Concédenos, Señor, que con la memoria de tus Santos nos alegremos por su constante protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  4. Señor, Dios nuestro, multiplica sobre nosotros tu gracia y concédenos que, celebrando el glorioso combate de tus Santos, podamos alcanzar también nosotros la victoria en la profesión de la fe verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  5. Te bendecimos, Señor, por tu misericordia; tú que nos das una ayuda incesante en la conmemoración de tus Santos, concédenos gozar de su protección a quienes celebramos su memoria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  6. Infunde, Señor, tu paz a nuestros corazones: tú que acogiste a los Santos en la morada celestial, concédenos siempre, por su intercesión, una caridad ardiente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  7. Dios todopoderoso y eterno, que entre tus innumerables beneficios nos consuelas, sobre todo, con el ejemplo de tus Santos, concédenos, te rogamos, que su gozoso recuerdo nos impulse hacia las realidades del cielo y a ellas nos conduzca la oración valiosa de los justos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  8. Oh Dios, que nos alegras con la memoria de tus Santos y nos invitas a progresar con su imitación, concede a quienes los honramos con nuestra veneración que sigamos el ejemplo de su vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  9. Rodea, Señor, con tu presencia a tus fieles e infunde en su espíritu el rocío de tu bendición para que, sostenidos por las oraciones de los Santos, alcancen tu gracia santificadora. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  10. Concédenos, Señor todopoderoso, alabarte siempre en la conmemoración de tus Santos, porque no dejarás de confortar a quienes has concedido perseverar en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  11. Concede, Señor, a tus siervos abundancia de protección y de gracia, y, por la intercesión de tus Santos, otórgales la salud del alma y del cuerpo, dales aumento continuo de santidad y haz que sean siempre fieles servidores tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  12. Protege, Señor, a tu pueblo que te proclama admirable en tus Santos y concede la ayuda de tu bondad, a quienes confían en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  13. Sé propicio a tu pueblo, Señor, que se esfuerza en seguir las huellas de tus Santos, para que, rechazando siempre lo que no te agrada, se enriquezca por el cumplimiento de tus mandatos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  14. Al darte gracias, Dios omnipotente, por la victoria de los Santos, imploramos humildemente tu clemencia, para que, sostenidos con su intercesión, nos alegremos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  15. Venga, Señor, tu esperada misericordia sobre cuantos, humildemente, la invocan, y, por las súplicas y oraciones de los Santos, derrama tu gracia, para que conozcan lo que es justo pedirte y reciban lo que han pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  16. Concédenos, Señor, que, así como no dejamos de celebrar el nacimiento de tus Santos, del mismo modo nos acompañe siempre su intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  17. Concédenos, Dios omnipotente y misericordioso, que, al conmemorar el nacimiento de tus Santos, imitemos sin cesar la fe de aquellos cuyo triunfo proclamamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  18. Oh Dios, que en Cristo has concedido la gloria a tus Santos, te pedimos insistentemente tu misericordia, para que nos fortalezcas siempre con tu bendición haciéndonos agradables a ti, y coherederos por siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  19. Atiende complacido, Señor, nuestra humilde oración y concede la bienaventuranza celestial a los que te dignas proteger con tan grandes auxilios de los Santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  20. Te pedimos, Dios omnipotente, nos concedas la intercesión asidua de tus Santos, para que, con la gracia de Cristo, merezcamos también imitar sus ejemplos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  21. Guarda, Señor, a tus fieles, que reconocen a Cristo vencedor en sus Santos, y, mantenlos siempre consagrados a ti para que puedan gozar eternamente de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  22. Sé propicio, Señor, a tus siervos, y multiplica sobre ellos tu gracia, para que, al experimentar la ayuda de los Santos, sean impulsados a imitar sus ejemplos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  23. Escucha, Señor, con bondad a la voz de tu Iglesia, para que, contemplando a Cristo glorioso en la multitud de los Santos, anuncie infatigablemente el Reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  24. Dios todopoderoso y eterno, que siempre y en todo lugar eres admirable en tus Santos, pedimos tu clemencia para que, así como a ellos les has concedido la excelencia de la gloria, hagas también que sus oraciones nos ayuden a conseguir tus misericordias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  25. Señor, que la intercesión de tus Santos nos obtenga siempre tu perdón y tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  26. Concédenos, Señor, tu misericordia, implorada por la oración de tus Santos, y haz que, aquéllos a quienes hiciste nuestros intercesores, rueguen continuamente a tu majestad y nos consigan el don de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  27. Sé propicio, Señor, al pueblo que te suplica con el patrocinio de los Santos, para que obtenga por los méritos de tantos intercesores lo que no puede conseguir por sí mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  28. Te damos gracias, Señor, por haber multiplicado en nosotros tu compasión, tú que nos salvas por el misterio pascual de Cristo y nos auxilias por la súplica de tus Santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  29. Resplandezca, oh Dios, en el corazón de la Iglesia peregrina, la realidad de tu señorío universal que reconocieron tus Santos en las tribulaciones, y haz que tus fieles, aspirando a los bienes del cielo, te sirvan con segura libertad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  30. Te pedimos, Señor, que auxilies a los que están acogidos a tu majestad y poder, y que alcancen por las oraciones de tus Santos lo que no pueden conseguir por sus propios méritos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  31. Acuérdate, Señor, de nuestra condición humana, y que los Santos imploren tu clemencia a favor nuestro y los escuches siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  32. Señor, que nos ayuden siempre las oraciones de tus Santos y por su petición se nos conceda lo que nosotros no podemos conseguir. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  33. Dios todopoderoso y eterno, que nos guardas con la intercesión de tus Santos, concédenos que, protegidos por sus méritos, imitemos los ejemplos de su testimonio santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  34. Muéstranos, Señor, tu misericordia y haz que tus Santos, a quienes nos has dado como intercesores, rueguen incesantemente por nosotros ante tu majestad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  35. Extiende tu diestra, Señor, sobre el pueblo que te suplica; y, por la intercesión de los Santos, otórgale el auxilio de tu gracia, para que, confiando en tu guía, se aparte de todo mal y ponga por obra todo lo que es bueno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  36. Te pedimos, Señor, por la intercesión de tus Santos, que tu gracia nos proteja siempre, y que tu misericordia llegue a todos los fieles vivos y difuntos y se manifieste en todo lugar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Canto de los elogios del Martirologio

Los elogios se cantan tradicionalmente del siguiente modo:

partitura de los elogios

Elogio de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo

25 de Diciembre

partitura kalenda de Natividad partitura kalenda de Natividad

Las demás conmemoraciones de este día se cantan en el tono habitual.


ed 1 En este documento no está la sección de elogios móviles, porque ya están incorporados al programa.

ed 2 El cálculo de la luna ya está incluido en el programa, por eso no está la sección correspondiente, quien desee aprender sobre el tema puede consultar esta página.

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