Especificaba que había que tener mucho cuidado con la estabilidad de la energía
No lo sabes tú bien, chavo!
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Disculpado, Pitus. jajaja
Un abrazo.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
De Fabrice, prefiero el sacar citas, más que el contexto del artículo entero.
Su inteligencia despierta produce frases para resaltar.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Muchísimas gracias, voluntario anónimo!!!!
Un fuerte abrazo.
Yo no he dado las gracias por lo sorprendido que me he quedado.
Confieso mi culpa y mi vergüenza, una vez que he salido del shock.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Jajajajajaja
Gracias, Voluntario anónimo. !!!
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
Dios hablá por tu boca, o, por tu ordenador; ha sido una gozada leerte, recuerdas a los viejos profetas; Gracias, amigo voluntario; por tu claridad, por tu valentía, por decir lo que todos sabemos, y, nos callamos; porque La Verdad sale de tu escrito, y, la Verdad es Cristo, cuyo Vicario, es el Papa, no Hans Küng, aunque a, algunos, les gustase, no hay desperdicio; en lo que has escrito, seas quien seas, "Voluntario" que Dios te bendiga siempre
un abrazo
Maite
"Este es el dia en que actuó, el Señor, séa nuestra alegria y nuestro gozo"
Aclaración : el artículo que hemos leido , gracias al invitado Voluntario, LA ULTIMA BIENAVENTURANZA ; es un escrito de Fabrice Hadjadj publicado por el L’Osservatore Romano. El filósofo francés es de origen tunecino e hijo de padres judíos.
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
Me había repetido el shock, pero ya vuelvo a estar bien. Gracias, Andrea, por esta vez.
Esto no es óbice para que todo lo que Maite dirige a Voluntario (y aprovecho para agradecerte la transcripción: se ve que compras La Razón
) en realidad sea para Fabrice, y también a Voluntario por participación, como diría S. Agustín.
De Fabrice nos separa una cadena de tan solo 6-7 eslabones como mucho. Es probable que le lleguen tus loas, Maite.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Jjejeje. Maite me puso en alerta. En una leída rápida como solemos hacer todos, a veces no reparamos en la fuente. Por eso puse en san goggle el nombre del autor y me aparecieron los datos en Infocatólica, en un articulo que bla, bla bla, bueno, ya se entiende. No? De paso lo pegué en noticias.
Saluditos, andrus.
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
Lo primero que querría señalar del artículo de Fabrice Hadjadj es que se refiere exclusivamente a los ataques injustos que está sufriendo el Papa por parte de no creyentes. Pero creo que lo que dice también puede ser extendido a creyentes que también están atacando al Papa, con el pretexto (entre oros) del tema de los abusos a menores. Ciertamente unos creen y otros no, pero lo que tienen en común es una cierta concepción del sacerdocio ministerial y del papado.
Habla Hadjadj de "esta idea de sociedad horizontal, en la que el sentido de la paternidad está atenuado y no se reconoce la jerarquía entre generaciones". Esto puede ser entendido desde un punto de vista social (devaluación de la autoridad paterna, ausencia de referentes familiares que orienten a los niños en su desarrollo, etc), pero también puede ser aplicable a nivel eclesial (devaluación del papado y de los obispos como garantes de la recta enseñanza, devaluación de la autoridad que tienen en función de su ministerio, etc). El punto 2 de la carta de la Juan XXIII es una muestra de esto ("creemos que la actual organización de la Iglesia católica es obsoleta y responde más a una monarquía absoluta que al movimiento de Jesús, comunidad de iguales" ). Aparte de obviar el hecho de que Jesús estableció diferencias entre sus discípulos (sus apóstoles son discípulos, pero no todos los discípulos son apóstoles), y de que en la Iglesia desde los primeros tiempos había diversidad de ministerios (lo cual se ve ya en la propia división del orden sacerdotal en obispos, presbíteros y diáconos; y lo que dice San Pablo en la primera a Corintios sobre la diversidad de miembros que forman parte de un solo cuerpo), se interpreta muchas veces el ministerio del Papa y de los obispos en clave de poder, sin tener en cuenta que cumplen la misión de mantener junto el cuerpo de Cristo a modo de estructura o esqueleto. En el libro "María, Iglesia naciente" de Ratzinger y Von Balthazar, este último señala algo que es fundamental:
"Pablo ordena y encauza las relaciones eclesiales, establece un derecho eclesial, regula la relación de los fuertes con los débiles y, ante todo, señala que el plano de lo carismático se debe tracender contínuamente en respuesta a la unidad del Señor, para poder ser tenido por católico. Y el ministerio tiene la función de reclamar y conseguir esta trascendencia: como "servicio a Cristo" emn la Iglesia, es el signo eficaz puesto por Cristo de que el cuerpo sólo está vivo cuando es regido y vivificado desde más arriba de sí por la cabeza.
La Iglesia es un cuerpo vivo, y un cuerpo tiene una estructura. La estructura de la Iglesia, sin embargo, es esencialmente el ministerio en su función en favor del organismo. Es perfectamente absurdo quitar valor a la estructura de un cuerpo vivo con la designación "institución". Cuanto más superior es un organismo, tanto más desarrollada y complicada es su organización. Lo rígido, el esqueleto, está al servicio de la flexibilidad; la carne viva sería un conglomerado desvalido sin ls partes duras y resistentes".
La estructura, por tanto, al servicio de lo carismático.
Debo dejarlo aquí.
Un abrazo.
Me gustaría meter una pica en un aspecto sobre el que -todos tenemos nuestras pequeñas «obsesiones»- ya he insistido otras veces, pero no veo claro que deba ser dejado de lado: es verdad que los ataques a la institución son muy fuertes últimamente; muy fuertes, muy oportunistas y muy caraduras, más o menos como los que entre dátil y dátil aprovechan a charlar del hambre en África: que el mundo moderno, con su pan- e hiper-sexualismo, que calienta a los chicos desde antes que sepan lo que quiere decir calentarse, se rasgue las vestiduras por la cuestión de los abusos, es, verdaderamente, hartante. La carta de Küng y, más todavía, el manifiesto de la Juan XXIII son sólo dos emergentes de un magma de hipocresía, más detestable cuanto más pretenden hablar en nombre de la fe.
Ahora bien, no es menor la hipocrecía, y creo que esto estaba implicado en los mensajes de Isaías, de quienes por «cerrar filas en torno al Papa» piensan que bastaría con que quedara claro quiénes son «de adentro» y quiénes »de afuera», y ya podríamos sentarnos a descansar tranquilos en nuestra catolicidad. Lo que importa es que los que somos católicos seamos buenos católicos. No señor. Esa idea es peligrosa, puede dejarnos a la puerta de una Iglesia muy "depurada" y enteramente inoperante.
La Iglesia tiene un límite en su búsqueda de claridad, en su búsqueda de depuración, en su búsqueda de seguridad: su límite es la propia actuación de Jesús. La Iglesia no puede ir nunca más allá de la actuación concreta de Jesús, que no echó a Judas, ni siquiera teniendo la completa claridad del papel traicionero que desempeñaba. Hoy leía la biografía de san Atanasio, y el autor se maravillaba de que el santo, que tan claro tenía quién estaba dentro de la confesión auténtica de la fe y quién estaba fuera, era capaz «aun en lo más arduo del combate, de usar de tolerancia y moderación con los que se habían descarriado de buena fe». Es maravilloso sí, pero no inexplicable: la verdadera fe es tolerante, no por mundanidad, sino porque imita a Jesús, quien a su vez imita al Padre, «que no quiere que nadie se pierda», y que «hace llover y salir el sol sobre justos e injustos».
No me gustan las defensas cerradas que circulan en este momento sobre el Papa. No me gustan los ataques, pero me gustan muchísimo menos las defensas. Por favor, no se me malinterprete: no me refiero al foro, la verdad que no hablo del foro nuestro, me refiero en general, esa idea de que hay que salir a defender al papa y desenmascarar a los malos, así nos quedamos todos tranquilos, firmes y asegurados en nuestra catolicidad. El papa no necesita de la defensa de los católicos, es más: quizás le hacemos daño defendiéndolo, ¡le podríamos estar quitando la posibilidad de amoldarse a Cristo!
La auténtica defensa del Papa y de la Iglesia es creer de verdad en la verdad de nuestra fe. Y ya está, no hace falta otra. Confesar lo central como central y lo accesorio como accesorio. Y no creo que sea necesario más.
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«Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre» (San Libosio, obispo y mártir)
Siendo loable, desde mi punto de vista, su inteligencia despierta, leyendo a Fabrice no sé si tengo algo que purificar, no sé si me queda un poco de Cruz al menos o, por el contrario, me quita las penas, me quita la Cruz, me quita los motivos para purificarse, para renovarse, para identificarme más con Cristo, como si la vida de Fe, la vida en la Iglesia fuera wonderfull y como mucho nos queda expiar, pero expiar los pecados de los otros a modo de somatizar los embites del enemigo cual barrera.
Si alguien me lo aclara...
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Comprendo lo que dices Abel y lo comparto. Pero pienso en el fenómeno medíatico y también pienso que si en este portal que somos pocos, cuando aguien entra y ataca a algunos de nosotros, los demás salimos con uñas y dientes, imagina cuando se trata del Santo Padre una figura que traspasa las fronteras. Entonces uno se puede saturar de oir y leer todas y cada una de las defensas, que claro está van desde las que quieren dejar claro cúan y bueno católicos que somos, hasta la de querer incluir o excluir de la iglesia a unos y a otros. Los buenos y los malos. En realidad siempre que ocurren estas cosas se arma un revuelto gramajo y se gastan kilos de tinta entre los que apoyan, los que atacan. Y en definitiva habrá que ver como dices si se hace bien, porque a rio revuelto, ganancias de pescadores.
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
Sí. Es el mundo mediático. Dialéctico y maquiavélico por naturaleza.
Hoy he leído en Alfa y Omega como, en comunicación, se plantean cómo difundir más el mensaje del Evangelio y no entrar tanto de plano en la defensa de la Iglesia.
Llevo unas semanas muy torpe en palabras. A la hora de escribir siempre me vuelvo atrás y si escribo algo es fruto de la torpeza del ánimo. Es lo que tiene ser poco avanzado en la prudencia (lo digo por la torpe resolución, no por no accionar la omisión).
Pero me planteo cuál es la actitud del exorcista ante el Enemigo. Me parece una analogía de las "batallas" mediáticas.
El Enemigo no se personifica en nadie ni en nada que podamos identificar por los sentidos o por la inteligencia en el mundo. Si hablamos en términos de 'el Mal' (que no de 'el Bien'), que es a lo que nuestra inteligencia caída de sale fácil, el Mal no se circunscribe en unos medios de comunicación, en unos señores concretos, en unas logias secretas, en un bando de la contienda,...
Si irrumpimos, los hijos de la Iglesia, en el mundo con su instrumental y su ciencia, aunque nos engañemos con el "ponerlos al servicio de Dios y de la causa", engaño ardid sutil del Enemigo, estamos precisamente a merced de él y haciendo su juego.
El instrumental, la técnica y la ciencia humana pueden ser inícuos. Sin embargo, la Ciencia de Cristo, siendo tan... no sé cómo decir, no va por esos derroteros. Y lo gordo es que lo sabemos, pero todavía somos en parte del mundo, hijos del mundo.
Esto es más bien para el examen de conciencia. Y el examen de conciencia es para avanzar en el Camino. El miedo, los escrúpulos, el desánimo, los respetos, el temor del que entierra los talentos, etc. son enfermedades del alma. Los errores y la falta de santidad personal, con la Gracia de Dios, es subsanable. Por eso digo que es para el examen de conciencia y no es un juicio contra los voceros de los canales de comunicación social.
Por eso pienso que, si alguien defensor de la Iglesia, difusor del mensaje del Evangelio o apologeta, me quita la Cruz, no es de Cristo, habla desde la racionalidad humana (aunque maneje material bíblico), es como esa casa tan limpia que vinieron a habitarla nosécuántos malos espíritus.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
He quitado una larga serie de mensajes off-topic que están ahora en http://.www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idm=53635 (Miscelanea ex «La carta abierta de Hans Küng» ).
Abel
mmmmmm........he leído, porque me interesaba el tema, todo lo que habéis dicho a propósito de la carta de Hans Küng...pero veo que llego tarde...porque ya hace días que no escriben nada y porque al final el tema se esfumó por aclaraciones personales que venían al caso....Bueno, me guardo mi opinión esperando que quizás surja de nuevo en otro momento, porque sinceramente creo que es muy importante tanto el planteamiento que hace el teólogo como mucho de lo que vosotros habéis dicho....ya que todo ello apunta a la búsqueda de La Verdad hoy en la Iglesia, verdad teológica sí, pero sobre todo verdad y coherencia Evangélica...
No te la guardes, ánimo.
pero veo que llego tarde...porque ya hace días que no escriben nada
Aunque veas que no escriben nada, no llegas tarde. El argumento teletubbi-maitena es difícil de digerir y asmilar.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.