La diócesis de Maroua-Mokolo, en el norte de Camerún, se ha vuelto famosa por los violentos y masivos ataques de las milicias de Boko Haram, que llegan desde la vecina Nigeria sembrando muerte y terror. Y allí, una tierra en el ojo del huracán, será inaugurada hoy, 16 de febrero, una “Casa del encuentro entre cristianos y musulmanes”, gracias a una iniciativa de católicos, protestantes, ortodoxos y musulmanes locales.
El padre Giuseppe Parietti, misionero del Pime que trabaja desde hace muchos años en Camerún y que es Secretario de la Comisión diocesana del ecumenismo y del diálogo interreligioso de Marouna-Mokolo, explica que «el diálogo interreligioso en nuestra región no es una novedad, porque desde hace años se han ido entretejiendo buenas relaciones entre las diferentes autoridades religiosas, además de que existe el diálogo de vida, es decir la convivencia pacífica entre las diferentes poblaciones de diferentes religiones. Pero ahora nace algo más estructurado y que tendrá continuidad, sobre todo en este momento en el que Boko Haram se presenta, desde la vecina Nigeria, como alternativa fácil frente al desempleo juvenil y recluta a cientos de jóvenes cameruneses. Para nosotros, por el contrario, es justamente el conocimiento recíproco el que puede abrir las mentes al respeto del otro y favorecer el desarrollo».
La sede de la “Casa del encuentro”, en Maroua, incluye un vasto salón, una habitación para la biblioteca y la documentación, y dos espacios para las oficinas. Cada comunidad (protestante, ortodoxa, católica y musulmana) esrá comprometida, proporcionalmente, en los gastos para rentar el complejo, para amueblarlo y para que funcione. En un futuro próximo, la “Casa” producirá un boletín de información, programas radiofónicos, etc…; sobre todo, será lugar para encuentros periódicos, conferencias, coloquios, seminarios y grupos de estudio.
Conducen la iniciativa el obispo de Maroua-Mokolo, los responsables del consejo de las Iglesias protestantes de Camerún y el líder tradicional musulmán de Maroua, y ya nombraron el comité organizativo, conformado por el padre Antonio Ayanz, el pastor Samuel Heteck y el profesor Abdouraman Saïdou.
El proyecto no representa una respuesta improvisada frente a la emergencia de Boko Haram. La idea de la “Casa del encuentro” (mucho más que un mero centro de estudios) nació en octubre de 2012 gracias a la intuición del padre Antonio Ayanz, misionero español e islamólogo, quien escribió a la Comisión para el Diálogo Interreligioso de la diócesis de Maroua-Mokolo una carta que, en estos momentos, resulta profética.
«Hoy, en el norte de Camerún, las culturas, las religiones y las ideologías coexisten. Si los contactos son numerosos (en la escuela, el trabajo, la oficina, el mercado…), no siempre son tranquilos. Como es evidente en la situación de nuestros vecinos nigerianos, la falta de respeto por los demás y la intolerancia producen la exclusión de los demás y del diálogo. Por ello es urgente ir más allá de las fronteras que nos separan de los hombres y de la mujeres con los que vivimos y avanzar hacia un mundo más fraterno. Solo el encuentro y el diálogo nos permiten desarmar el fanatismo que anida en nosotros. Pero el diálogo no se improvisa, se prepara seriamente con el respeto y el conocimiento profundo del otro, de su tradición religiosa en toda su diversidad».
Por ello nació la idea de la “Casa” como lugar en donde vivir, en primer lugar, el estudio y la profundización de la tradición religiosa del otro, con la convicción de que la ignorancia genera violencia y de que, por el contrario, «del conocimiento surgirán afecto y simpatía».
«Esta Casa del encuentro –resume el padre Ayanz– quiere convertirnos, a nosotros los cristianos y musulmanes, en constructores de puentes que permitan el acceso a las riquezas y a los valores de los demás».
por Gerolamo Fazzini