A cuatro meses de distancia del fin del Sínodo extraordinario sobre la familia, la agencia alemana Kath.net, inmediatamente citada por sitios y blogs anglosajones e italianos, escribió que existía una censura. La Secretaría del Sínodo habría evitado intencionalmente que los padres sinodales recibieran en sus correos postales personales durante el Sínodo el volumen “Permanecer en la verdad de Cristo. Matrimonio y comunión en la Iglesia católica”. Como se recordará, el volumen reúne los textos de cinco cardenales (incluido el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe) en contra de la hipótesis propuesta por el cardenal Walter Kasper de reflexionar sobre la admisión a los sacramentos, en ciertos casos y en ciertas condiciones, a los divorciados que se han vuelto a casar.
Según la agencia alemana, los organizadores del Sínodo, al saber el contenido de los sobres, «habrían simplemente hecho desaparecer de los correos postales de los miembros el paquete. Solamente dos o tres prelados lo habrían recibido». Kat.net atribuye al cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario del Sínodo, la responsabilidad de este gesto, afirmando que «este episodio se llevó a cabo en el Vaticano y no en el Kremlin».
Pero, ¿qué sucedió realmente? ¿Existió verdaderamente la censura de un libro que había sido difundido y sobre el que habían hablado los periódicos de todo el mundo antes de que comenzara el Sínodo? Vatican Insider pidió explicaciones a la Secretaría General del Sínodo de los obispos.
«No hubo ninguna censura y los sobres que llegaron fueron distribuidos. Cuando llegaron los paquetes, solo tenían el sello italiano, pero no el de los Correos italianos ni el de los Correos vaticanos. Antes de proceder con la distribución a los padres sinodales, la Secretaría del Sínodo pidió a los Correos vaticanos que sellara los sobres. Después, cada plico llegó y fue depositado en el correo postal de los padres sinodales a los que había sido enviado. Sin conocer el contenido, como sucede con toda la correspondencia, que siempre ha sido distribuida».
«La operación para sellar –explica la Secretaría del Sínodo– retrasó medio día la entrega de los sobres. Nadie hizo desaparecer nada y si alguien no recibió el sobre es porque no llegó. El libro en cuestión además estaba en la mesa de libros de la Libreria Editrice Vaticana a la entrada del aula sinodal».
Por Andrés Tornielli