Miles de vidas humanas están en peligro por la reducción de tierras cultivables y los problemas de acceso al agua, principalmente, que el cambio climático ya está produciendo en el continente.
El organismo que a nivel internacional sigue más de cerca el cambio climático es el llamado Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Fue creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en 1981 con el objetivo de ofrecer una visión científica al mundo sobre el estado actual del conocimiento sobre el cambio climático y sus efectos socio-económicos.
En su último informe, de 2014, el IPCC afirma que en los últimos 50 o 100 años, en la mayor parte de África la temperatura ha subido alrededor de 0.5 grados. Además, han sido las temperaturas mínimas las que se han elevado más que las máximas.
Por otro lado, la falta de datos no permite comprobar el verdadero impacto de este hecho en las lluvias, pero en aquellas escasas zonas donde sí existen estadísticas se ha podido observar que en el mismo periodo de tiempo se ha producido un descenso en estas, principalmente en el Sahel y en la costa mediterránea del norte de África, donde las sequías avanzan, mientras que en partes del sur y del este del continente estas han aumentado considerablemente, dando lugar a grandes inundaciones.
Basándose en estos datos, los expertos del IPCC afirman que ningún otro continente sufrirá los efectos del cambio climático como África debido, principalmente, a su posición geográfica y a su limitada capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias que se están registrando. Esto viene propiciado, principalmente, por la pobreza generalizada y los bajos niveles de desarrollo que el continente presenta en la actualidad. El cambio climático aumentará el riesgo de desastres (como grandes seguías o inundaciones) para lo cual, hoy día, la mayoría de los países del continente no parecen estar preparados ni estar tomando medidas para paliar esta situación.
Los miembros del IPCC añaden que el cambio climático es una amenaza para el crecimiento económico de África (porque dará origen a un cambio en el sistema y en los recursos naturales), la prosperidad y la supervivencia de los sectores de la población más vulnerables.
Afectará principalmente, como vemos, a los sectores económicos y sociales. Poniendo en riesgo la supervivencia de muchas personas.
Así las cosas, estos expertos vaticinan que en África:
· En pocos años, entre 75 y 250 millones de personas tendrán problemas de acceso al agua.
· En algunos países, los rendimientos de la agricultura, que depende de la lluvia, pueden reducirse en un 50 %. Esto tendrá como consecuencia que el acceso a los alimentos básicos se vea comprometido poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de miles de seres humanos y aumentando la malnutrición.
· Hacia el final del presente siglo, la subida del nivel del mar afectará a zonas costeras donde se concentran grandes masas de población.
· Para el año 2080, se prevé un aumento de la extensión de tierra árida o semiárida de entre el 5 y el 8 %.
· El coste para adaptarse a la nueva situación y dar respuesta a las necesidades que vayan surgiendo puede suponer entre el 5 y el 10 % del PIB de cada país.
Con estos datos en la mano podemos apreciar que en África el sector que más sufrirá es el de la agricultura del cual depende la mayoría de su población.
En las últimas décadas, poco a poco, la producción agrícola en el continente ha ido aumentando, aunque sabemos que no lo suficiente para satisfacer todas las necesidades alimentarias de su población. En estas mismas páginas hemos hablado repetidas veces de la necesidad de que los gobiernos africanos aumenten su inversión en este sector.
Ahora nos enfrentamos a un nuevo reto: el aumento de las temperaturas que conlleva el cambio climático reducirá la producción agrícola al mismo tiempo que hará que aumente la demanda de tierras y de agua para cultivar y para el consumo humano.
Evidentemente, la primera consecuencia de todo esto tendrá que ver con la seguridad alimentaria de los países africanos que estará seriamente en peligro. Una de sus primeras consecuencias se verá en el aumento que presentarán las cifras de malnutrición en todo el continente. Los países tendrán que importar mayores cantidades de alimentos básicos como trigo, arroz o maíz para satisfacer la demanda de la población y los precios de estos subirá considerablemente, por lo que los niveles de pobreza volverán a elevarse, poniendo así en riesgo los muchos logros conseguidos en las últimas décadas en este campo. Todo esto, también, puede dar origen a grandes migraciones de población.
Independientemente de que nos preguntemos qué tipo de medidas habría que tomar para detener el cambio climático o mitigar sus efectos en África, es importante tener presente que no son los países africanos los causantes de este fenómeno sino los países ricos. Estos, con sus emisiones de carbono y su poca preocupación por el medio ambiente son los responsables directos de la situación que estamos viviendo con respecto al clima. Pero los países ricos cuentan con medios materiales y científicos para reducir los efectos que este cambio acarrea para su población.
Los países pobres, principalmente los africanos, sufren las consecuencias de las acciones llevadas a cabo por otros y también dependen de su caridad para poder dar soluciones a los problemas que se les avecinan. Es una historia que se repite en muchos frentes y no por ello deja de ser injusta. Sufrirán y morirán más los inocentes, los que prácticamente no han contribuido al cambio climáticos y los ricos seguirán beneficiándose y haciendo negocios con ese dolor.
por Chema Caballero