Es posible que un grupo vocal con un nombre explosivo, «The dynamite», irrumpa en un convento de monjas benedictinas de clausura y que contagie con sus ritmos hasta involucrar a todas las monjas. Es la escena de una tarde en el monasterio Mater Ecclesiae de la isla de San Julio, en donde el cotidiano silencio claustral es interrumpido normalmente por las oraciones y el agua del Lago d’Orta, que baña los muros del antiguo edificio. La abadesa Anna Maria Canopi, severa en la observancia de la regla, lo sabía y sonrió cuando las siete prófugas nigerianas que fueron hospedadas en la casa de acogida «Piccolo Bartolomeo» de Borgomanero (en Novara, Italia), le pidieron ser recibidas.
La abadesa, piedra angular del monasterio desde hace más de cuarenta años, sabia también que aquellas chicas que huyeron del infierno habrían querido experimentar alegría y fuerza interior a través de los cantos de la tierra madre, ofreciendo el testimonio de su presencia y del calvario que recorrieron.
Su historia llegó a Italia después de una fuga que duró meses y que culminó con el desembarco en una ‘patera’. Dejaron atrás los horrores y el miedo, la travesía a pie por el desierto, la segregación temporal en Libia antes de encontrar la posibilidad de embarcarse hacia un futuro mejor. «The dynamite» es la respuesta a aquel pasado que quieren olvidar: son unas de las pocas que pudieron escapar de los trágicos ataques de Boko Haram y de las persecuciones en contra de los cristianos.
Fueron acogidas por el presidente de la asociación «Mamre», Mario Metti, y alojadas en la casa Piccolo Bartolomeo. Y poco a poco están conociendo nuevas realidades. El encuentro en el monasterio representa un momento del recorrido que los jóvenes han emprendido para volver a conquistar el sentido de una cristiandad negada o sumergida en su país de origen. Con «The dynamite» dan voz a su entusiasmo y es por ello que la madre Anna Maria Canopi aceptó su propuesta, incluida la participación de las chicas en la oración de la novena. La abadesa está muy pendiente de los cambios del mundo: hace algunos meses intervino con una carta abierta al mundo de clausura para invitar a un uso más sobrio de los medios modernos de la tecnología digital, como las redes sociales: «Para nosotras las claustrales es más seguro y sin equívocos el silencio orante».
Pero esta vez, no pudo resistir al grupo vocal nigeriano y abandonó sus reservas dando permiso para que todas las hermanas participaran y se involucraran en los ritmos nigerianos y explosivos de «The dynamite».