Una misa para Guadalupe. Por segundo año consecutivo el Papa honrará al ayate del Tepeyac en la Basílica de San Pedro. Una celebració n para todo el Continente Americano, la tarde de este sábado 12 de diciembre. Con un condimento especial: durante la misma anunciará su próxima visita apostólica a México, exactamente dos meses antes de su realización.
Las misas papales dedicadas a la imagen guadalupana son ya una tradición. El primero en presidir una fue Benedicto XVI en diciembre de 2011. En aquella ocasión el pontífice anunció justamente su viaje a México y Cuba, que realizó en marzo del siguiente año. Francisco, el primer Papa latinoamericano, repitió la iniciativa en 2014.
“Esta misa es muy significativa porque es el segundo año consecutivo que el Papa tiene el interés de presidir una celebración en el Vaticano en la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, recordando la anterior del Papa Benedicto y en esta ocasión se realizará cuatro días después de la apertura del Jubileo de la Misericordia, es decir de una gran celebración en la Plaza de San Pedro”, destacó en entrevista Guzmán Carriquiry, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina.
Aseguró que, con esa celebración eucarística, Bergoglio quiere retomar los ecos de la apertura del Jubileo extraordinario para el Continente Americano. Y apuntó: “Es también un paso importante en el camino que lo va a llevar a México, porque ya lo dijo que el punto central de su viaje es la visita a Nuestra Señora de Guadalupe. Ciertamente al pueblo mexicano, a los obispos, a las autoridades pero el punto que el Papa más lleva en su corazón es el encuentro con la sagrada imagen en su santuario”.
No obstante Carriquiry instó a la prudencia. Adelantó que en su sermón Francisco no va a adelantar el programa de su visita a México, pero sostuvo que sí encomendará a Guadalupe “el camino que lo va a llevar allá”.
No será una misa criolla, como en 2014. Los acordes del compositor argentino Ariel Ramírez no resonarán esta vez en San Pedro. No habrán banderas de los pueblos indígenas latinoamericanos junto al altar de la basílica, gesto tan criticado –en su momento- por algunos sectores tradicionalistas. Tampoco cantará Patricia Sosa, la artista connacional del Papa.
Al contrario, sí se escucharán las suaves notas los himnos guadalupanos más famosos. Será la misa del tercer domingo de aviento, el tiempo litúrgico previo a la Navidad. Con el líder católico concelebrarán más de 500 sacerdotes y cuatro cardenales. Las lecturas e intenciones se leerán en español, inglés, portugués, francés e incluso quechua, la lengua indígena.
“Estoy seguro que el Papa ha estado gustando en el corazón durante todo este tiempo de su pontificado su futuro encuentro con Nuestra Señora de Guadalupe en su santuario. Pienso que el Papa no sólo le va a confiar a la Virgen a toda la nación mexicana, le va a pedir que le abra el corazón de sus gentes y le va a confiar a todos los pueblos latinoamericanos, porque es patrona de la región y el continente. Su intercesión es tan potente que creo le va a confiar, de modo muy especial, su propio pontificado”, añadió Carriquiry.
Después del anuncio del Papa, el Vaticano difundirá la agenda definitiva de su viaje a México. que comenzará el viernes 12 de febrero de 2016 con el vuelo de Roma a la capital mexicana. Allí, al pie de la escalerilla del avión papal, Francisco será recibido por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, acompañado por el nuncio apostólico Christophe Pierre y el arzobispo Norberto Rivera Carrera.
Ese encuentro será breve. No están previstos discursos oficiales, porque la verdadera ceremonia de bienvenida tendrá lugar la mañana del sábado 13 en el Palacio Nacional, donde el obispo de Roma y el mandatario se reunirán en privado. De allí Francisco se trasladará a la catedral metropolitana donde sostendrá un encuentro con obispos del país.
Por la tarde se verificará el encuentro con la Virgen en la Basílica de Guadalupe. La mañana del domingo 14 está prevista una misa para más de 500 mil personas en una gran explanada de Ecatepec, Estado de México. Seguirá la visita a un hospital pediátrico y encuentro con el mundo de la cultura en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.
Un día después viajará al Estado de Chiapas. Aterrizará por la mañana en Tuxtla Gutiérrez y de allí se trasladará a San Cristóbal de las Casas para encontrarse con indígenas. Por la tarde volverá a Tuxtla para un encuentro con familias antes de volver a la Ciudad de México.
El martes 16 tocará el turno de la visita a Morelia (Michoacán), donde el obispo de Roma presidirá un acto con clérigos, religiosos y religiosas; también visitará la catedral, almorzará con el arzobispo Alberto Suárez Inda y encabezará una vigilia de oración con jóvenes en el Estado de fútbol de los Monarcas.
El 17 será su último día. De la capital viajará a Ciudad Juárez (Chihuahua) donde presidirá un acto con migrantes en la explanada fronteriza del Chamizal y sostendrá una reunión con el mundo del trabajo, antes de la ceremonia de despedida en la cual estará el presidente Peña Nieto. Por la tarde de emprenderá su viaje de regreso a Roma.