La presente entrevista forma parte de una serie realizada a lo largo de 2015 por la Revista Mundo Negro. A cada una de ellas le corresponde un video que reproduce la entrevista como tal, y una transcripción. Forman parte de una nueva sección de Mundo Negro Digital llamada «Irreversibles».
Leonia N´goma Ruboneka (Tanzania, 1990) es una de las impulsoras de la Asociación Universitaria de Afrodescendientes Kwanzaa, aunque actualmente no está estudiando por motivos económicos. Se busca la vida como puede, dando clases de inglés o en algún otro trabajo que le sale. Sus padres son de la República Democrática de Congo pero vive en España desde que era bebé.
Kwanzaa se reúne en un local de la Facultad de Políticas de la Complutense. ¿Cómo nace?
Es una asociación para afrodescendientes, y para todo aquel que simpatiza con la cultura afro, que creamos un grupo de estudiantes afros que nos sentimos en tierra hostil. Como si no fuéramos ni de aquí ni de allí. Yo me siento española porque aquí tengo mi vida, mis amistades y mi familia. Pero gran parte de la sociedad hace que no me sienta aceptada. Te remarcan que eres diferente. Cuando a ti se te ha olvidado, porque no estás todo el día mirándote en el espejo, te lo recuerdan. Como ejemplo, tener un novio español, que te lleve a su casa y que uno de los familiares te pregunte si tienes los papeles, o si has comido alguna vez cocido. ¡Sé hacer un cocido! (risas)
¿Qué objetivos os habéis marcado en la asociación?
Tenemos una lista amplia. Yo destacaría el objetivo de crear líderes, una buena forma para cambiar situaciones, para que todas esas cosas por las que luchamos puedan funcionar. Necesitamos formarnos. Y necesitamos una o varias imágenes públicas que nos representen.
¿Qué situaciones son las que tienen que cambiar?
Muchos de nosotros consideramos que al hombre y a la mujer afro nos cuesta más llegar, acceder a ciertos tipos de becas, a ciertos puestos de trabajo. Aunque digan que no, se nos ponen muchísimas pegas. Cuando surgen asociaciones como esta, en la que nos juntamos y compartimos experiencias, nos damos cuenta de que al otro le pasa lo mismo que a mí. Tenemos que demostrar más, sacar más nota que el resto de compañeros para que nos tengan en cuenta. A mí me dijo un profesor: quiero que te esfuerces más porque en la vida tú no lo vas a tener fácil. Tenía razón.
¿Has sufrido esta discriminación directamente?
He hecho la prueba con una empresa. Cuando les envío mi currículum sin foto, me llaman. Y solo dos veces lo he enviado con foto y no me han llamado. ‘Eres muy exótica’, me dicen. Sabes que aquí hay gente que es así y gente que no lo es. Pero da rabia percibir, desde pequeña, que por ser de una etnia diferente alguien se sienta superior a ti. Está en la cultura. Está en el aire.
¿Cómo se gestiona ese sentimiento?
Al final cala. Tienes que tener una personalidad muy fuerte para saber rechazarlo. Yo de pequeña quería ser blanca. Es más, yo me imaginaba que iba a ser blanca cuando fuera mayor y me iba a casar con un hombre de ojos claros. Tú mismo te rechazas. No hemos educado a nuestros ojos para percibir la belleza africana. El concepto de mujer negra bonita es el de la que tiene los rasgos más nilóticos, más finos. ¿Por qué la mujer bantú no es bonita? Porque nos han educado así.
¿En la asociación tú te sientes una de esas futuras líderes?
A mí me gustaría ser una voz que habla por debajo para no olvidar los sentimientos, los valores. Pero líder no. Hay otros que tienen buen potencial para serlo. Yo estoy ahí como ‘chamana’. Que la ideas vengan, que discutamos lo que tengamos que discutir, pero que la esencia de respeto y de amor no desaparezca. Eso es lo que yo quiero cuidar en la asociación.
Habrás recibido mucha influencia de la cultura congoleña de tus padres.
Me siento las dos cosas, española y africana. Ser afrodescendiente, tener la suerte de tener dos culturas, es increíble. Tienes la capacidad de poder ver la vida desde varios puntos de vista. Me quedo con lo que quiero de aquí y del país de donde vengo.
¿Qué significa Kwanzaa?
Kwanzaa es una palabra que viene del suajili. Significa ‘comienzo’. Esto es un comienzo, somos una nueva era. Como les digo a los de la asociación, somos el nuevo negro. Negro por fuera… café por dentro (risas).
Entrevista, vídeo original y fotos: Javier Sánchez Salcedo