Los peregrinos que han visitado Roma por el Jubileo de la Misericordia, abierto el 8 de diciembre de 2015 por Papa Francisco, son 1.392.000, y el 40% de ellos no es de Italia. Lo indicó el responsable vaticano del Aó Santo, mons. Rino Fisichella. «Estas personas —dijo durante una conferencia de prensa para la presentación de la llegada a Roma de las reliquias de padre Pío y de Leopoldo Mandi?, del 3 al 11 de febrero— no durmieron todas en mi casa, y tampoco debajo de los puentes». También habló sobre el envío, que se llevará a cabo el Miércoles de Ceniza (10 de febrero), de los «misioneros de la misericordia», que en lugar de los 800 previstos serán 1071, debido al número de peticiones de las diócesis de todo el mundo.
Este Jubileo (del 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016) es vivido «intensamente en todo el mundo y cada Iglesia local está organizando este tiempo de gracia como una genuina forma de renovación de la Iglesia y como un momento particular de nueva evangelización. Cada día recibimos miles de fotos y documentos de todo el mundo que atestiguan el empeño y la fe de los creyentes», indicó el Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. «Todo esto no ha impedido que también en Roma, durante este período, los peregrinos hayan llegado en buen número. Según los datos que estamos en grado de verificar, a la fecha han participado en los eventos jubilares 1.392.000 personas. Un dato interesante —puntualizó Fisichella— es que el 40% de las participaciones proviene del exterior, en particular son de lengua española y francesa; de todas formas, hemos registrado también peregrinos de Bangladesh, Hong Kong, Corea, Kenya, Mozambique, El Salvador, Nueva Zelanda, Argentina, México, Islas Fidji, Rusia, Bielorusia, Seychelles, Sri Lanka, Costa de Marfil, Chad, Kuwait, Estados Unidos, Albania… Reafirmo que no es este el criterio para juzgar el éxito o no del Jubileo. Un Año Santo va más allá de los números y lo que busca es tocar el corazón y la mente de las personas para ayudarlas a comprender el grande amor con el cual Dios se hace presente en su vida cotidiana. Es un tiempo par revisar nuestra vida de fe y comprender si somos capaces de aquella conversión y renovación que provienen justamente del saber mirar fijamente lo esencial. En todo caso, un balance general no se puede hacer pasados dos meses, sino al final. Cualquier otra consideración es, por el momento, parcial, provisional y no merece especial atención».
El arzobispo también expuso cuáles serán los próximos eventos del Jubileo, empezando por la «primicia» de la presencia en Roma, del 3 al 11 de febrero, de las urnas que contienen las reliquias de san Leopoldo Mandi? (1866 - 1942) y de san padree Pío de Pietrelcina (1887 - 1968), que, según Fisichella, sufrió un poco en Roma, «pero su santidad fue superior». Las reliquias de ambos llegarán a Roma el 3 de febrero y serán colocadas primero en la Iglesia de San Lorenzo extra muros, luego en San Salvador en Lauro y, finalmente el 5 de febrero, con una procesión, en San Pedro, en cuya nave central permanecerán, frente al «altar de la confesión», para la veneración de los fieles hasta el 11 de febrero por la mañana.
«Conviene precisar —añadió Fisichella— que el día 10 de febrero, Miércoles de Ceniza, la basílica permanecerá cerrada por la mañana para la Audiencia general y que, en la tarde, allí mismo se celebrará la eucaristía de inicio de la Cuaresma. Todos los que quieran venerar las reliquias, por tanto, están invitados a escoger uno de los días anteriores, ojalá haciendo uso del corredor jubilar para que tengan facilidad a la hora de pasar por los controles normales de seguridad». Y justamente el 10 de febrero, Miércoles de Ceniza, se abrirá el segundo de los encuentros que ilustró Fisichella: el envío, por parte de Papa Francisco, de los 1071 «misioneros de la misericordia» a todas las diócesis del mundo que así lo deseen para absolver los pecados que normalmente solo pueden ser perdonados por la Santa Sede y ni siquiera por los obispos. «
«È bene precisare – ha proseguito Fisichella – che il giorno 10 febbraio, Mercoledì delle Ceneri, la mattina la basilica resterà chiusa per l’udienza generale e nel pomeriggio vi sarà la celebrazione eucaristica dell’inizio della Quaresima». Quanti desiderano venerare le reliquie, pertanto, sono invitati a scegliere tra i giorni precedenti e compiere il percorso giubilare per essere agevolati nei normali controlli di sicurezza. E proprio il Mercoledì delle Ceneri si apre il secondo appuntamento illustrato da Fisichella, l’invio, da parte del Papa dei 1071 «missionari della misericordia» in tutte le diocesi del mondo che lo richiederanno per assolvere i peccati che solitamente non possono essere assolti nemmeno dal vescovo perché riservati alla Santa Sede. «Siamo stati costretti dalla quantità delle richieste dei vescovi a superare il numero di ottocento che ci eravamo proposti», ha spiegato il monsignore. «Abbiamo riscontrato una grande disponibilità, ma abbiamo dovuto porre un limite alle numerose richieste, perché rimanesse il valore di un segno peculiare con il quale esprimere la straordinarietà dell’evento».
Los Misioneros de la misericordia son solamente algunos sacerdotes que reciben el encargo del Papa de ser, en sus propias iglesias, testigos privilegiados del carácter extraordinario del evento jubilar. El Papa es el único que nombra los Misioneros, no los obispos, y a ellos les confía el mandato de anunciar la belleza de la misericordia de Dios, y de ser confesores humildes y pacientes, capaces de dispensar un gran perdón a cuantos se acercan a la Confesión. Los Misioneros son más de 1000 y provienen de todos los continentes. Me complace especialmente recordar a los que vendrán de países lejanos y que revisten una importancia especial: Birmania, Líbano, China, Corea del Sur, Tanzania, Emiratos Árabes, Israel, Burundi, Vietnam, Zimbawe, Letonia, Timor Este, Indonesia, Tailandia, Egipto. Contaremos además con sacerdotes de rito oriental.
«Hemos constatado una gran disponibilidad, pero hemos debido poner un límite a las numerosas solicitudes recibidas, para que se mantenga el valor de este signo peculiar que expresa el sentido extraordinario del evento —señaló Fisichella. Todos los Misioneros han recibido el permiso de sus respectivos obispos o Superiores religiosos y estarán ahora a disposición de cuantos querrán solicitar su presencia a lo largo de todo el período jubilar y sobre todo durante la Cuaresma. Se harán presentes en Roma 700 Misioneros. El Papa Francisco los encontrará el 9 de febrero para expresarles lo que guarda en su corazón respecto a esta iniciativa que es, sin duda, una de las iniciativas más sugestivas y significativas del Jubileo de la Misericordia. El día siguiente, solamente los Misioneros de la misericordia concelebrarán con el Santo Padre y en tal ocasión recibirán, como se sabe, el "mandato" junto con la facultad de absolver también los pecados reservados a la Santa Sede. Una curiosidad puede ayudar a comprender cuánto interés pastoral ha suscitado esta iniciativa en el mundo. El Padre Richard, en Australia, visitará 27 comunidades de su diócesis rural de Maitland-Newcastle, donde solo hay una iglesia, pero ningún sacerdote residente. A bordo de un camper pasará de una comunidad a otra como “Missionary of mercy on wheels”, ¡Misionero de la misericordia sobre ruedas! En fin, se trata de un signo de cuánto el Jubileo desea llegar a todos para que cada uno pueda experimentar la cercanía y la ternura de Dios».
Finalmente, otros momentos jubilares tienen que ver, ante todo, con la primera Audiencia General en la plaza San Pedro, el sábado 30 de enero. Papa Francisco ha aceptado con generosidad responder a las numerosas peticiones de peregrinos que quieren encontrarlo. Por esta razón un sábado al mes, según el calendario oficial, tendrá lugar una audiencia especial además de las clásicas audiencias de cada miércoles. Para esta primera audiencia se han inscrito ya más de 20.000 personas. Un momento de interés particular comporta también el Jubileo de la Curia, de la Gobernación y de las Instituciones pertenecientes a la Santa Sede que se llevará a cabo el próximo 22 de febrero. La celebración contempla una reflexión en el Aula Pablo VI, a las 8:30 a.m., a cargo del P. Marko Rupnik. Concluida la meditación, se iniciará la procesión por la plaza San Pedro con el paso por la Puerta Santa y la celebración de la santa Eucaristía, presidida por el Papa Francisco a las 10:30 de la mañana.