«A principios de mayo llegarán otros 150 refugiados. Nuestro objetivo no es solo la acogida, sino la inserción, según el modelo que indicó el sábado pasado Francisco conversando con los periodistas durante le vuelo de regreso de Lesbos». El presidente de la Comunidad de Sant’Egidio, Marco Impagliazzo describió para Vatican Insider un primer balance sobre los corredores humanitarios, la iniciativa que comenzó el 29 de febrero con los valdenses y el gobierno italiano.
El sábado Francisco les encomendó a 12 refugiados sirios. ¿A cuántos ya habían ayudado a llegar a Italia a través de los corredores humanitarios?
El 29 de febrero trajimos a Italia a 97 prófugos sirios y a principios de mayo llegarán otros 150. Volarán a Italia nuevamente pasando por Líbano, que es el país de tránsito. En parte los aloja Sant’Egidio en varios departamentos y albergues de la comunidad en Roma. Algunos de ellos también han sido acogidos por la Comunidad Papa Juan XXIII en el Trentino y en otras regiones del centro-sur de Italia. Las comunidades valdenses, por su parte, han redistribuido a los refugiados entre sus diferentes estructuras en todo el territorio nacional.
¿En cuáles condiciones burocráticas se encuentran actualmente los prófugos que han recibido?
Todos están esperando que se les reconozca la protección humanitaria. En estos días también estamos haciendo los trámites para que los reconozcan como refugiados.
¿Y cómo pasan sus días?
Todos los adultos toman clases de lengua italiana, mientras que los niños fueron inscritos a la escuela. Y luego, muchos chicos están comprometidos cotidianamente en los cursos de formación laboral. Siguen un programa que no solo es de acogida sino también de integración. No quedaron varados en un centro cualquiera.
¿Cuáles son los objetivos de este proyecto?
El fin es, como dijo el Papa el sábado pasado, garantizar la acogida y la integración, también mediante la formación laboral. Debemos ayudarles a integrarse en el mundo del trabajo, todo lo contrario de lo que sucede desgraciadamente en los centros de identificación, en donde los refugiados pasan meses y meses sin hacer nada. Nuestra tarea es intervenir inmediatamente en la inserción y en la integración.
¿En qué consisten los corredores humanitarios?
Son una forma de patrocinio y es justamente este el mecanismo que le falta a los países europeos y que existe, por ejemplo, en Canadá y en otros países. En Italia y en Europa hay asociaciones y realidades capaces de patrocinar el viaje, de asegurar la llegada de los refugiados en condiciones de seguridad y garantizar su permanencia, favoreciendo la inserción en la sociedad. No hay ninguna razón para impedir el patrocinio, aunque ni en Italia ni en Europa exista todavía esta oportunidad.
¿Por qué son necesarios los patrocinadores?
No puede hacer todo el Estado. El patrocinio favorecería viajes más seguros. En Europa falta también una verdadera política para favorecer las reuniones familiares. Por el contrario, en los países europeos, estos reencuentros son muy restrictivos y se limitan al cónyuge y a los hijos menores de edad. En ciertas culturas, sobre todo del Medio Oriente, la familia es mucho más amplia. No hay ningún motivo para impedir que alguien por ejemplo se reúna con su primo en Alemania. Muchos prófugos ya tienen parientes en Europa capaces de acogerlos.