Recibido en Nuestra Redacción
Recientemente, el representante de la Iglesia Católica en Asturias, Monseñor D. Carlos Osoro, como pastor de todas las personas que profesan la Religión Católica, ha dirigido a estos, y a las personas de buena voluntad, una carta pastoral que ha sido injustamente criticada por una serie de colectivos, a los que no estaba destinada, sin que en sus críticas aportasen razones ni fundamentos, si excluimos la propia intolerancia que estos colectivos han demostrado.
Según datos del I.N.E., (Instituto Nacional de Estadística) único organismo público válido en España para determinar realidades, sociológicas, poblacionales, etc., la composición de las parejas asturianas es la siguiente:
TOTAL 302.852
Pareja de distinto sexo: 255.648
Pareja del mismo sexo, femenino: 41
Pareja del mismo sexo, masculino: 92
Núcleo que no es pareja: 47.071
Ante esta realidad incuestionable, pues son datos absolutamente oficiales, no es de recibo el furibundo ataque que están sufriendo las personas e Instituciones que expresan opiniones contrarias a las elaboradas por los colectivos minoritarios de homosexuales y lesbianas, que están generando una situación de crispación innecesaria tildando todo aquello que no coincide con sus intereses de homófobo.
Nuevamente la ley del péndulo, tan habitual en España, está siendo aplicada de forma inadmisible ejerciendo, desde asociaciones y partidos políticos que se dicen democráticos, una represión, que los califica como lo contrario a lo que dicen ser, sobre cualquier persona que expresa una opinión distinta a las emitidas por los colectivos de homosexuales y lesbianas, tildando ofensivamente y sin recato alguno de homófobo a quien piense, y se exprese de forma diferente a las ideas que ellos exponen.
A la vista de la situación solo nos resta afirmar que la mayoría silenciosa de esta Región Asturiana está siendo sojuzgada por una minoría que amparada por movimientos mediáticos y partidos políticos contrarios al progreso (a pesar de autotitularse progresistas) y contrarios, también a aplicar la Constitución Española, al olvidar que la misma impone expresamente en su articulo 39 la protección de la familia, ejerciendo contra dicha mayoría un furibundo ataque dando lugar a que aparezca una nueva forma de opresión. LA HETEROFOBIA
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