Al final de la misa del Domingo de Ramos, celebrada en la Plaza San Pedro, gracias a una hojita que le pasó a último momento el ceremoniero, Papa Francisco rezó por las víctimas de los atentados contra dos iglesias en Egipto. «A mi querido hermano», Papa Tawadros II, «a la Iglesia copta y a toda la querida nación egipcia expreso mi profundo pésame –dijo Bergoglio–, rezo por los difuntos y por los heridos, estoy cerca de los familiares y de la comunidad entera. Que el Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte». Y añadió: «y también el corazón de los que hacen y trafican armas».
En menos de tres semanas, el próximo 28 de abril, Francisco estará en El Cairo durante dos días: visita ecuménica a los hermanos coptos, entre los cristianos que han pagado un precio de sangre muy alto en los últimos años, pero también significativa para el diálogo interreligioso, puesto que el Papa visitará al Gran Imán de la universidad sunita de al Azhar, Ahmad al-Tayyib, y saludará a un millar de personas que participarán en la Conferencia internacional sobre la Paz. Los atentados de ayer vuelven a arrojar nuevas sombras sobre la misión papal, pero en el Vaticano se indica que el viaje no es considerado particularmente difícil, desde el punto de vista de la seguridad. La mayor parte de los encuentros del Pontífice serán institucionales y se llevarán a cabo en lugares con mucha vigilancia. Y también la misa que Papa Francisco celebrará el 29 de abril en un estadio cerrado de El Cairo, con alrededor de 30 mil fieles, tendrá mucha vigilancia.
Los cristianos coptos pertenecen a una Iglesia antigua y numéricamente consistente, capaz de hacer que se escuche en público su voz y de pedir el respeto de sus derechos. Están en el blanco de los fundamentalistas por haber apoyado, junto a otros musulmanes de al Azhar, al presidente al-Sisi, que se compromete en su defensa. El viaje de Francisco será un viaje bajo el signo del “ecumenismo de la sangre”, puesto que las persecuciones unen a los cristianos de diferentes confesiones en la actualidad. El Papa de Roma se presentará más como un hermano para el Papa Tawadros II, y un amigo para el islam que condena la violencia, y no como un líder del Occidente que pretende solo invocar la seguridad de los cristianos.
por Andrés Tornielli