Una fiesta bávara, con jarros de cerveza, cestas de dulces regionales y con los Schuetzen, que, con trajes típicos, interpretaban canciones tradicionales de su «land». Fue así, como lo deseaba él mismo, la fiestecita en los Jardines Vaticanos para celebrar los 90 años de Joseph Ratzinger. El día de Pascua (domingo, 16 de abril) fue el día de su cumpleaños, pero la fiesta fue celebrada ayer, el lunes 17, como había anunciado hace algunos días su secretario particular, Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia.
«Les agradezco mucho por haber traído aquí a Baviera», dijo el Papa emérito a la delegación que llegó desde su tierra natal, «abierta al mundo, vivaz y feliz». Eran unas 50 personas, con el primer ministro Horst Seehofer a la cabeza, líder del partido CSU, que brindó con Ratzinger con un jarro de cerveza, como muestran las fotos que divulgó «L’Osservatore Romano». «Mi corazón —prosiguió Ratzinger— está lleno de gratitud por los 90 años que el buen Dios me ha dado. Ha habido pruebas y tiempos difíciles, pero Él siempre me ha guiado y me ha sacado adelante, para que pudiera continuar con mi camino, y estoy lleno de gratitud, sobre todo porque me ha dado una patria tan bella que ahora ustedes (los Gebirgsschützen, artilleros de las montañas bávaras, ndr. ) traen hasta aquí. Baviera es bella desde su Creación. Es bella por sus campanarios, sus casas con balcones llenos de flores, las personas, que son buenas. Es bello, en Baviera, porque se conoce a Dios y se sabe que Él creó el mundo, y que es bueno cuando construimos con Él».
El Pontífice emérito también se dijo «contento» porque «hemos podido reunirnos bajo este hermoso cielo azul romano, que con sus nubes blancas recuerda la bandera albi-celeste de Baviera… Les deseo la bendición de Dios. Lleven mis saludos a casa, mi agradecimiento para ustedes y con cuánto placer, en mi corazón, sigo paseando y viviendo en nuestros paisajes. Y espero que todo permanezca así». A todos, empezando por el gobernador, Ratzinger les deseó un «Vergelt’s Gott» (Dios os lo pague).
La fiestecita fue en la explanada que está frente al monasterio Mater Ecclesiae, el lugar que eligió Benedicto como residencia en el Vaticano, después de su histórica renuncia al ministerio petrino de hace cuatro años. Estaban presentes las personas que más quiere el Papa emérito: su hermano mayor, Georg (de 93 años), monseñor Gänswein y las cuatro «memores domini», las laicas consagradas que lo ayudaban durante los años del Pontificado y que siguen estando a su lado. El pasado 12 de abril, Miércoles Santo, hubo una pequeña anticipación de esta fiesta, pues Papa Francisco visitó brevemente a su predecesor para felicitarlo tanto por la Pascua como por su cumpleaños.