La agencia Frontex, quien primero ha suscitado perplejidad acerca de las actividades de las ONG y sus presuntos vínculos con los traficantes de seres humano, pidió hoy que ninguno saque conclusiones apresuradas, sin el trabajo de los investigadores, y esclareció que el objetivo de todos sigue siendo el de salvar vidas. Pero el debate continúa: Médicos sin fronteras (MSF) y UNICEF denuncian «instrumentalización» y «cínicos ataques» por parte de diversas “partes políticas”, mientras que la fundación Migrantes de la CEI invita a concentrarse sobre la «lucha contra el verdadero mal que es el tráfico de seres humanos» y pide «corredores humanitarios que salven de la corrupción y la muerte a los inmigrantes».
Salvar vidas –destacó Izabella Cooper, portavoz de la agencia europea para el control de las fronteras– «no es sólo una prioridad, sino también una obligación internacional para todos los que trabajan en el mar». Después de haber recordado esto, Cooper resaltó el punto esencial: «los traficantes que operan en Libia están aprovechándose de la obligación internacional de salvar vidas en el mar». Pero esto vale para todos: «En 2016, las naves preparadas de Frontex salvaron casi 90.000 vidas en Italia y Grecia». El papel de Frontex –prosiguió– es el de «ofrecer asistencia técnica a los estados europeos» y también de «recoger informaciones de inteligencia sobre las personas activas en el tráfico de seres humanos y sobre sus redes, remitiendo todo a las autoridades judiciales de los países de la UE».
Como se mencionó, MSF se declaró «indignada por los cínicos ataques al trabajo de las ONG en el mar por parte de algunos exponentes de la política italiana y anunció que sopesará en qué sedes intervenir para la tutela de la propia acción, imagen y credibilidad». El presidente de MSF Italia, Loris De Filippi, habló de «una polémica instrumental que esconde las verdaderas responsabilidades de instituciones y políticas, que han creado esta crisis humanitaria dejando el mar como única alternativa». Posiciones análogas por parte de la UNICEF y Save the Children.
En este cuadro, el director de Migrantes, de la Conferencia episcopal italiana (CEI), Giancarlo Perego, declaró: «Quedando claro que estas acusaciones deban encontrar confirmación, cosa que hasta ahora no se ha dado, creo que estas acusaciones llevan consigo una visión hipócrita y vergonzosa». Y aclaró que se trata «de quien no quiere salvar en el mar a personas que huyen y de quien no quiere construir canales humanitarios a través de los cuales las personas podrían llegar de modo seguro, combatiendo así lo que debe ser combatido realmente: el tráfico de seres humanos que financia el terrorismo». Desviar la mirada a otra parte –agregó Perego– «o señalar con el dedo en contra de las organizaciones internacionales creo que es una operación que hay que condenar. Es necesario llevar una conciencia europea que lleve a reforzar los canales humanitarios».