Todavía no se han anunciado decisiones, pero podrían llegar dentro de poco. Se deduce de la nueva carta que este 17 de mayo de 2018 por la tarde, al final del encuentro en la “auletta” del Aula Pablo VI, el Papa Francisco entregó a cada uno de los 34 obispos chilenos presentes. Todos ellos fueron convocados a Roma con una carta anterior del Pontífice, profundamente dolido por el resultado de la investigación sobre los abusos en Chile y profundamente conmovido tras los encuentros con las víctimas.
«Les quiero agradecer –escribe Bergoglio– que hayan acogido la invitación para que, juntos, hiciéramos un discernimiento franco frente a los graves hechos que han dañado la comunión eclesial y debilitado el trabajo de la Iglesia de Chile en los últimos años».
«A la luz de estos acontecimientos dolorosos respecto a los abusos -de menores, de poder y de conciencia-, hemos profundizado en la gravedad de los mismos, así como en las trágicas consecuencias que han tenido particularmente para las víctimas. A algunas de ellas –afirma el Pontífice en la nueva carta– yo mismo les he pedido perdón de corazón, al cual ustedes se han unido en una sola voluntad y con el firme propósito de reparar los daños causados».
«Les agradezco la plena disponibilidad que cada uno ha manifestado para adherir y colaborar en todos aquellos cambios y resoluciones que tendremos que implementar en el corto, mediano y largo plazo, necesarias para restablecer la justicia y la comunión eclesial». En los encuentros, pues, se discutió mucho y concretamente sobre lo que hay que hacer ahora y que será anunciado próximamente. Una primera decisión podría ser la de aceptar la renuncia de los cuatro obispos más cercanos al abusador serial Fernando Karadima.
«Después de estos días de oración y reflexión –concluye Francisco–los envío a seguir construyendo una Iglesia profética, que sabe poner en el centro lo importante: el servicio a su Señor en el hambriento, en el preso, en el migrante, en el abusado».