
El papa Francisco se ha escapado durante unas horas de los muros vaticanos para cumplir con una de las obras de misericordia: visitar a los enfermos. El pasado domingo por la tarde, la comunidad Regina Mundi de las Hijas de la Caridad recibieron por sorpresa a Jorge Mario Bergoglio, que se desplazó hasta allí para visitar a sor María Mucci, una de las monjas mayores, quien sirvió durante años como cocinera en la residencia de Santa Marta –donde vive el Papa–.
Así lo ha relatado en su perfil de Facebook el superior general de la Congregación de la Misión, Tomaz Mavric. “Nuestras queridas Hermanas de la comunidad de las Hijas de la Caridad de la Casa Regina Mundi de Roma fueron sorprendidas por un visitante extraordinario: el mismo Papa Francisco. El domingo por la tarde vino a visitar a Sor María Mucci, quien por muchos años ha servido en la Casa Santa Marta, la residencia del Papa en el Vaticano. Ahora, está en la enfermería. El Papa Francisco contempló la reliquia de la camiseta manchada de sangre de San Juan Pablo II que fue regalada a las Hermanas cuando Juan Pablo II fue llevado al Hospital Gemelli inmediatamente después del asesinato. Al final de la visita bendijo a las Hermanas, empleados e invitados de la casa.”
La camiseta a la que se refiere fue regalada a las hermanas en el Jubileo de 2000, pues una de ellas la encontró por fuera del quirófano donde el Papa fue intervenido.