Forum Libertas, 30/01/06
Juan Pablo II denominó a los judíos los hermanos mayores de los cristianos. Como ellos los cristianos veneran las Escrituras del Antiguo Testamento y, además, no puede olvidarse que el mismo Jesús, así como la Virgen María, los apóstoles y los primeros seguidores del Maestro pertenecían al pueblo de Abraham, Isaac y Jacob.
Durante siglo ha habido incomprensiones y también dificultades en la relación entre ambas confesiones religiosas. Sin embargo ya durante la II Guerra Mundial, en que muchos cristianos ayudaron a los judíos perseguidos, y después en el Vaticano II, y posteriormente comenzaron a caer los prejuicios y se hicieron más fluidas las relaciones. En este sentido hay varios hitos importantes.
El presente volumen recoge los principales documentos a partir de Nostra Aetate, de la que en octubre se cumplieron los cuarenta años de su promulgación. Dicho documento, que es la declaración más breve de todas las conciliares, fue el inicio de un camino cuyos principales momentos quedan recogidos en este libro. Los hay especialmente significativos, como la visita de Juan Pablo II a la Sinagoga de Roma en 1986. Se recogen tanto las palabras que entonces pronunció el Papa como el discurso del Gran Rabino Elio Toaff. Era la primera vez que un Pontífice visitaba la Sinagoga. Era también un paso más en el camino emprendido. Tiempo atrás Juan XXIII se había detenido un sabbat para bendecir a los judíos que salían de la plegaria en la sinagoga.
También se recogen los distintos discursos que pronunció Juan Pablo II durante su visita a Israel, que fue un momento especialmente dulce en el reencuentro entre las dos grandes religiones adoradoras del único Dios.
Este libro recoge mucho otro material, imprescindible para quien quiera conocer desde dentro los pasos que se están dando en el diálogo entre católicos y judíos. Hay documentos de la Santa sede y declaraciones conjuntas; hay encuentros con rabinos y con comunidades judías, y también se encuentran las intervenciones recientes de Benedicto XVI. Sobresalen tres: la atención especial que les prestó en la homilía del inicio del Pontificado; la carta que envió al Rabino de Roma y la visita a la Sinagoga de Colonia.
En el prólogo el Cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, señala que el diálogo entre judíos y católicos es un camino conducido por la gracia aunque no falten los pecados de los hombres. Estos han sido causa de muchas incomprensiones. La reflexión teológica y también el quehacer de los últimos Papas han facilitado una nueva relación de amistad.
Los documentos contenidos en este volumen, exhaustivo en el tema que trata, ayudarán a los que quieran tener un conocimiento cierto de cómo avanza este camino de amistad entre los herederos de la Antigua y la Nueva Alianza.
CATOLICISMO Y JUDAÍSMO
Centro de estudios Judeo-Cristianos de la Archidiócesis de Madrid
Planeta + Testimonio
Barcelona 2005
256 páginas