Análisis digital, 30/01/06 - Fyodor Mijailovich Dostoyevski, es tenido como uno de los mejores escritores de la historia. “Crimen y Castigo” (1866), “los hermanos karamazov” (1880) y esta gran obra “El idiota” que ahora reseñamos (1871), son reflejo de la categoría literaria de este moscovita nacido el 30 de noviembre de 1821.
El lugar de nacimiento se circunscribe a los barrios más desamparados y pobres de la gran urbe moscovita, decimos esto porque este entorno lo arrastrará en su interior y fluirá de algún modo en sus escritos literarios, y tendrá título propio en la que es su primera novela: “Pobres gentes” (1846)
Aunque no hay unanimidad en sus biógrafos, parece que la muerte de su padre juega un papel determinante en su epilepsia. En cualquier caso, “según afirma Belinski, Dostoyevski es el precursor de una nueva y necesitada forma de literatura: la novela social”, según nos refiere Kiko Méndez-Monasterio en la introducción a este “Idiota” muy cuidadamente editado por la editorial Homo legens (que, por cierto, para los amantes no solo del contenido de los libros, sino de los libros mismos, diré que esta edición de “el Idiota” ha sido impreso en papel ahuesado de 80 gramos fabricado expresamente por la papelera española Amaroz, con sede en Tolosa y más de 135 años de historia, y, entre otras cosas, los pliegos de este libro no han sido pegados con cola. Fueron cosidos con hilo vegetal y encuadernados mecánicamente en los talleres Méndez a lo largo del mes de octubre del año del Señor de 2005)
Entre su vida militar y su romanticismo y su epilepsia, y las muertes de sus seres queridos, que siempre influyen en la vida de los hombres, y las penurias económicas fruto de las deudas contraídas en el juego y por las no menos cuantiosas sumas de dinero que hereda de su hermano Mijail, trascurren los días de este gran escritor
El 27 de enero de 1881, después de unos días convaleciente, llama a un sacerdote con el que se confiesa y del que recibe los últimos sacramentos.
Dostoiewski escribe El Idiota en Florencia, durante los años de exilio por Europa, que fueron para él especialmente duros, por la lejanía de su tierra. En esta gran novela, ya se atisba lo que será una de las características más importantes de sus mejores obras: el interés por personajes enfermos, medio locos, atormentados, pobres, en los que se adivina, sin embargo, un fondo de bondad, un toque de la gracia divina, de la caridad cristiana, casi siempre a través de la purificación por el sufrimiento.
Para Dostoyewski, esto es fundamental y un aspecto sobresaliente del alma rusa y en general algo absolutamente necesario para la salvación de la humanidad. En El Idiota, queda especialmente subrayado el idealismo religioso del gran novelista ruso, su peculiar misticismo, de influencia oriental, así su pensamiento algo distante del racionalismo europeo. Esa religiosidad destaca en la figura del protagonista, el príncipe Mishkin, pero también en detalles de la conducta de otros personajes de la novela.
La trama es mínima y puede resumirse en el interés de dos hombres por una misma mujer. Lo importante son los diálogos, en los que se vierten las ideas del autor así como algunas experiencias de su agitada vida. Se ha comparado al príncipe con don Quijote, por su idealismo, y se ha acusado a Dostoiewski de falta de realismo, al caracterizar a su personaje. Sin embargo, el autor consideraba que éste era de lo más real.
Evaristo de Vicente Pachés