
El Papa ha escrito una carta al cardenal Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, al que ha mandado a Chiclayo (Perú), como enviado especial, para presidir la trigésimo cuarta Jornada Mundial del Enfermo. «Deseando cumplir con el deber de pastor de la Iglesia universal con espíritu vigilante, te he elegido, venerable hermano, para que asumas el papel de Sucesor de Pedro e instruyas diligentemente al pueblo reunido en la sabiduría del Evangelio», le dice León XIV al purpurado.
El Pontífice le ha encargado presidir «los ritos sagrados en mi nombre» y fortalecer y confirmar «las almas de los fieles cristianos reunidos, en particular las de todos los enfermos, con el consuelo del Evangelio proveniente de las inefables vicisitudes de Cristo, quien prometió, en toda circunstancia, estar con nosotros siempre, hasta el fin de los tiempos».
En su misiva, escrita en latín, el Santo Padre además se une en oración «por los enfermos» e implora a todos los fieles «que sufren dolencias, enfermedades o dolores que ofrezcan de buen grado todos los inconvenientes de su vida al Dios misericordioso, a través de María, por la paz en este mundo».
Unión con Chiclayo y los enfermos
Además del encargo a Czerny, la carta habla de lo profundamente unido que todavía se siente León XIV con la diócesis de Chiclayo. Desde la designación como Papa, «he acudido con frecuencia con todo el corazón y la mente a esa amada tierra del Perú, cuyos fieles cristianos, guiados por su piedad y amor, se refugian confiadamente bajo la protección de la Santísima Virgen María».
Por último, el Santo Padre rememora su ordenación episcopal en Perú «hace doce años en la Iglesia catedral, dedicada a Santa María Madre de Dios»; y reconoce haber acudido «con frecuencia» a aquellos años que pasó en la «amada tierra del Perú».