Análisis Digital, 21/03/06 (Espña) - La Iglesia sólo es fiel al Evangelio “cuando está en el camino de la misión”, dice el cardenal Meisner en una entrevista con la agencia Fides, durante el congreso internacional sobre el XL aniversario del Decreto conciliar “Ad gentes”, celebrado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y la Universidad pontificia Urbaniana.
El arzobispo de Colonia alerta sobre el peligro del aislamiento –léase tanto debates interminables sobre reformas internas eclesiales, como reducción de lo religioso al ámbito privado- y afirma que “lo que tiene la Iglesia, todo, no lo tiene para sí misma, sino para los otros. Por ello, sólo es la Iglesia de Jesucristo cuando recibe a Cristo con una mano y Lo reparte con la otra. La experiencia fundamental de todo cristiano debe ser la de que es un enviado, un misionero”.
Esa “esencia misionera” contrasta con el “complejo de inferioridad”, que, según el cardenal, “padecemos muchos cristianos”; la impresión de ser “los últimos mohicanos, la última retaguardia de la Edad Media, cuando, en realidad sucede justamente lo contrario: somos la primera vanguardia del futuro, de la que la mayoría de nuestros coetáneos no tienen aún ni idea”.
El modelo está en María: “Una persona que está llena del Espíritu Santo no se queda en su casa, sino que acude de inmediato a los demás”, como hizo ella con Isabel.
El cardenal Meisner se refiere, en concreto, a su experiencia con la Virgen de Fátima, de la que sólo conocía “algo de oídas” cuando Juan Pablo II le encomendó en 1990, siendo él todavía obispo de Berlín, organizar una gran peregrinación a Fátima.
Esa María que se apareció en Fátima tiene, según Meisner, la vocación específica de ser luz para toda Europa reunificada tras la caída del comunismo. Pero la Virgen “no acudió a una universidad ni llevó su mensaje a profesores, sino que acudió a “la normalidad de la cotidianeidad gris”, a “unas niñas pobres, pero internamente despiertas. Y a éstas dio la Virgen su mensaje para toda Europa, un mensaje que ha cambiado la vida y la política más de lo que ningún político haya soñado”.
También le preguntan a Meisner sobre el nuevo Papa, que, “como teólogo, tiene el estilo de los Padres de la Iglesia”, y que “abrirá este horizonte para la Iglesia: que la Iglesia es de extraordinaria importancia para la sociedad, porque se le ha confiado el mensaje de Cristo. Cristo es la solución a todos los problemas humanos. Pienso que, con la globalización, la gente cada vez va a ser más consciente de que sólo existe la solución que ofrece el Evangelio. El Papa va a hacer esto plausible”.
El arzobispo de Colonia se refiere también a la última encíclica y subraya que, según afirmó un diario alemán, “con la excepción de la Biblia, nadie ha escrito de forma tan bonita y convincente sobre el amor como el Papa Benedicto XVI. Podemos tener una gran esperanza en él, porque no ha ocurrido sin la intervención del Espíritu Santo que un hombre de 78 años se haya convertido en Papa. La Providencia divina tiene en ello una intención determinada y pienso que el mundo y todos nosotros nos sorprenderemos de lo que este Papa aún nos va a regalar”.