Forum Libertas, 12/06/06 - Después de la Segunda Guerra Mundial, un nuevo orden mundial pide el fin del colonialismo. Las últimas colonias se están perdiendo, y Reino Unido opta por evitar un sistema de agotamiento (como escogió Francia); busca una sucesión nativa a su poder que le beneficie en todo.
La India, esa joya de la corona inglesa, ha elegido como presidente a Nehru, y se encuentra en un camino entre la apertura lo occidental y el anclaje a las viejas tradiciones de casta.
En este contexto, Pasolini viaja a la India en 1961 para conmemorar a Tagore, un poeta en su opinión dialectal. De ese viaje surgió un libro de crónicas sobre la fascinación que ese país provocó al autor boloñés.
Cineasta, novelista, poeta, dramaturgo, ensayista, entre otras muchas facetas, Pasolini se confiesa cautivado y desconcertado por una India miserable y grandiosa, casi como descubridor de un nuevo mundo ante el cual se deja seducir.
Es este un libro de adjetivos, olores y colores, surgidos de la consternación del propio Pasolini. Así, de la fascinación y conversión sentimental a ese mundo que registraría en Il fiore delle Mille e una notte (1974), se llega al retrato de una humanidad casi animal y muerta, que decepciona a ese viajante conmovido por la belleza de un pueblo decadente.
Se pasean en las páginas del libro indios ordenados como suizos mientras esperan el autobús, infinitas reuniones del Rotary Club y de chicos beat, junto a vacas que pasean con lentitud su sacralidad entre indios haraposos que se merondean como perros.
Es precisamente toda esta confusión la que provoca en Pasolini un libro como canción melancólica y reflexiva sobre un estado humano que origina la pregunta sobre el sentido de la vida, sobre la nostalgia del hombre y la lucha por el conformismo.
Compañero de Moravia (entrevista con él incluida a modo de apéndice en el libro), pero diferenciándose de él, el carácter profundamente sensible y práctico de Pier Paolo denuncia la existencia de este escenario y de la confusión religiosa (de ritos y conciencia inexistente), para reflexionar sobre la libertad religiosa y la condición del hombre en general, a partir del universo sacro.
Así, el Taj Mahal, el Ganges, y los otros símbolos turísticos son retrato perfecto para denunciar una mundialización que olvida una tradición vivida como insoportable.
En este paraje, la presencia de alguien como sor Teresa de Calcuta y otros personajes anónimos que viven de acoger a la nada, serán el aliento para un pueblo sin esperanza, para un pueblo que surge del infierno y cae en el infierno. Ese infierno de pira funeraria donde al final del viaje se calienta Pasolini tranquilizado, adormecido y sorprendido de su estado.
Una propuesta fantástica que Península nos rescata en esta colección y que nos vuelve a proponer al lector español después de diez años de su primera publicación.
Un libro extraordinario para entender más un pueblo mitificado, para oler, a través de los adjectivos y de la bella musicalidad del relato, el auténtico olor de un pueblo, y a través suyo de la condición humana general.