Forum Libertas, 26/06/06
Hace diez años, la actriz Emma Thompson alcanzó el cénit de su carrera con el Oscar al mejor guión adaptado por su versión de Sentido y sensibilidad, con la que también optó al Oscar a la mejor actriz; un galardón este último que ya había ganado por Regreso a Howards End y al que había optado por Lo que queda del día.
Después su carrera ha ido dando tumbos dentro de un nivel medio, inferior a su calidad como actriz.
Ahora relanza su caché con La niñera mágica, cuento familiar del que es guionista y protagonista.
Basado en la saga infantil Nurse Matilda, de Christianna Brand, el guión describe el drama del viudo Mr. Brown, dueño de la funeraria de un pequeño pueblo inglés.
Tras la muerte de su esposa, no sabe qué hacer para controlar y educar a sus siete hijos, todos hiperactivos y supertraviesos. De hecho, ya han echado a diecisiete niñeras.
Hasta que se presenta mágicamente en el caserón Nanny McPhee, una fea niñera con poderes mágicos e inflexible con los chavales. Superado este reto, Mr. Brown debe encontrar esposa en un mes si quiere seguir recibiendo el generoso subsidio de su rica y rigurosa Tía Adelaida.
Esta comedia infantil está un poco por debajo de sus referentes, y sobre todo de Mary Poppins y la saga Harry Potter.
Quizá la culpa la tenga el inglés Kirk Jones, que no aprovecha el imaginativo guión y casi nunca alcanza la frescura de Despertando a Ned, su primer largometraje.
Al guión le falta continuidad. De todas formas, la ambientación es muy sugestiva, todos los actores están muy bien, hay numerosas secuencias divertidas e ingeniosas, Henry Braham despliega una colorista fotografía y el maestro Patrick Doyle vuelve a lucirse con su banda sonora.
Además, la película transmite un simpático mensaje antimaterialista, elogioso de la responsabilidad y la exigencia en la educación infantil, muy divertido en su retrato de las familias numerosas e hiperromántico en su desenlace de cuento de hadas.