Forum Libertas, 07/07/06 - (Valencia)
Una Valencia expectante, y todavía conmocionada por la tragedia del metro que ha costado la vida a 42 personas, vibra al mismo tiempo y muestra su alegría por la visita de Benedicto XVI. El Papa, por su parte, ha querido que sus primeros pasos y palabras en la ciudad del Turia sean para consolar a los familiares de las víctimas, unos familiares que están recibiendo ayuda y compañía por parte de los 12.000 voluntarios que atienden la buena marcha del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF), cuya clausura presidirá el Pontífice.
Así, tras su llegada a Manises este sábado, 8 de julio, a las 11,30 horas, el Papa tiene previsto rezar en ‘Jesús’, la estación del metro más cercana al lugar del accidente, por el alma de los fallecidos. Posteriormente, en la Basílica de los Desamparados, orará de nuevo por ellos junto a sus familiares.
En una decisión de última hora, el Pontífice pidió que se cambiara el recorrido inicial de su traslado desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, con el fin de poder hacer una breve parada en la estación de metro donde el pasado día 3 ocurrió el trágico accidente. Fuentes del arzobispado de Valencia confirmaron que el Papa cambiará el recorrido de su ‘Papamóvil’ para poder rezar en memoria de las 42 víctimas mortales.
Rezar por las víctimas :
Según indicó también este miércoles el portavoz vaticano Joaquín Navarro Valls, “el Santo Padre quiere que su primer acto en Valencia sea rezar por las víctimas de este terrible accidente y por sus familias en el lugar en que se produjo”.
A continuación proseguirá su recorrido hasta la Basílica de la Virgen de los Desamparados, donde “se reunirá un momento con los familiares, rezará con ellos y les transmitirá un gesto de condolencias”. En ese sentido, “algunos familiares respondieron positivamente” al ofrecimiento formulado dos días después del accidente por los organizadores del EMF, concretaron las mismas fuentes.
La Catedral de Valencia es su siguiente parada, donde recibirá las llaves de la ciudad y, en la capilla del Santo Cáliz, se reunirá con los obispos de la Conferencia Episcopal Española, a quienes dirigirá un mensaje. Más tarde le espera el Palacio Arzobispal de Valencia, que será su residencia oficial en los dos días de su visita.
Mientras tanto, cientos de miles de peregrinos se dirigen hacia la capital del Turia para asistir a las celebraciones de clausura del EMF inaugurado el 1 de julio.
‘Hacer la ola’ :
Los organizadores del evento y el obispado de Valencia consideran que “todo está dispuesto para la llegada del Papa”. Como último detalle, la organización ha invitado a los peregrinos a ‘hacer la ola’ cuando un pelotón de ciclistas recorra las calles de la capital anunciando la llegada de Benedicto XVI en su ‘Papamóvil’, un gesto que proponen repetir cuando el Pontífice pase por delante de cada uno de los puntos del recorrido.
La organización del EFM prevé la presencia de más de 1,5 millones de peregrinos en la Misa que oficiará el Papa el domingo a las 9,30 horas, una ceremonia que será transmitida por televisión y que contará con una audiencia aproximada de 300 millones de espectadores. Las espectaculares cifras que se barajan también afectan al número de medios de comunicación: la cobertura informativa correrá a cargo de más de 4.000 periodistas llegados de todas partes del mundo.
En cuanto a la seguridad, hay desplegados 4.400 agentes de Policía, 2.104 de la Guardia Civil, efectivos del TEDAX (desactivación de explosivos) y NBQ (agentes nucleares, biológicos y químicos), 1.400 policías locales, 200 soldados, decenas de perros adiestrados y los 12.000 voluntarios antes mencionados, que coordinarán a los peregrinos, entre otras labores. Además, la OTAN aporta un avión de alerta temprana y control del tipo ‘Awac’ para garantizar la seguridad del espacio aéreo. Por último, más de 650 médicos, enfermeros y auxiliares, en tres hospitales de campaña, medio centenar de puestos sanitarios con ambulancias y 37 unidades sanitarias móviles atenderán cualquier tipo de emergencia durante la visita del Papa.