Forum libertas, 08/07/06 - (Valencia) - En su primer discurso en Valencia, el Papa Bebedicto XVI defendió el carácter “insustituible” que tiene para la Iglesia “la familia fundada en el matrimonio”. “Es una institución insustituible”, dijo el Pontífice en una alocución pronunciada en español este sábado, 8 de julio, como respuesta al discurso del Rey. También expresó su deseo de transmitir “el papel central para la Iglesia y la sociedad” de la institución de la familia y afirmó que la Iglesia “no puede dejar de anunciar y promover su valor fundamental”.
Otras frases frases significativas de ese discurso del Papa hicieron referencia la innegable realidad de que "las familias son la esperanza del futuro" y, en alusión al laicismo imperante en la actual sociedad española, al hecho de que "prescindir de Dios, actuar como si no existiera o relegar la fe al ámbito de lo meramente privado socava la verdad del hombre e hipoteca el futuro de la cultura y de la sociedad".
Minutos antes, el Rey de España pronunció unas palabras de bienvenida al Papa en las que abogó por borrar de la "faz de la tierra" las guerras, el terrorismo, la violencia, el hambre, la pobreza y otras lacras que afectan a la humanidad; y destacó el papel de la familia como "núcleo esencial de la vida". Tras agradecer la presencia del Papa en Valencia, el monarca dijo que el Pontífice "trae un gran consuelo para todos" y en particular para quienes han perdido seres queridos en el accidente del metro del pasado lunes.
Don Juan Carlos y Doña Sofía, recibieron a Benedicto XVI a los pies del avión. Esperaban también al Papa el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, entre otras autoridades. Acto seguido se llevó a cabo la ceremonia de recepción con honores de jefe de Estado en la que sonaron los himnos del Vaticano y de España.
“Sí, sí, sí...”
El Papa llegó al aeropuerto de Manises de Valencia sobre las 11.30 horas. En el momento del aterrizaje los centenares de fieles allí presentes aplaudieron emocionados su llegada al grito de "sí, sí, sí, el Papa ya está aquí", un grito que se repetiría después a lo largo de todo el recorrido del “Papamóvil” por la ciudad del Turia.
Miles y miles de personas agolpadas en las calles por donde el Pontífice cubrió su itinerario, siguiendo los actos de su apretado programa, expresaron su entusiasmo por la presencia de Benedicto XVI en la capital valenciana.
Ésta es la cita más importante a la que acude el Papa desde que fue elegido, a excepción del Encuentro Mundial de Jóvenes, celebrado en su Alemania natal. La memoria de Juan Pablo II, con quien colaboró estrechamente el actual Papa, estuvo también presente en el encuentro.
Rezando en el metro de ‘Jesús’
El recorrido de Benedicto XVI por las calles de Valencia tuvo un ‘stop’ obligado, una parada planificada previamente por el Pontífice: la estación de metro de ‘Jesús’, ante cuya entrada rezó durante cinco minutos en memoria de las 42 personas que fallecieron en el accidente. En el lugar de la tragedia, Benedicto XVI fue recibido por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Leticia, y estuvo acompañado por centenares de valencianos y peregrinos, que le expresaron su agradecimiento por este gesto. El Papa depositó una corona de rosas blancas y ofició un responso para pedir el "descanso eterno y en paz" de las víctimas.
A continuación, el Papa visitó la Catedral de Valencia, en cuya entrada recibió las llaves de la ciudad y donde rezó junto a los obispos españoles, a quienes hizo entrega de un mensaje escrito; oró en la Basílica de la Virgen de los Desamparados con los familiares de las víctimas del metro, a quienes arropó y consoló; y rezó también el ángelus, en la plaza de la Virgen.
Ya durante la tarde, los Reyes recibieron de nuevo a Benedicto XVI en la puerta del Palau de la Generalitat y los tres juntos entraron al interior para mantener un encuentro privado. A la reunión se sumaron también los Príncipes de Asturias, los Duques de Lugo y los de Palma. Los siete nietos de los Reyes, entre ellos la infanta Leonor, que entró en el salón en brazos de su madre, se sumaron a la reunión poco después.
Con ZP, “extraordinariamente cordial”
Benedicto XVI se reunió oficialmente por la tarde con el presidente Zapatero durante media hora en el Palacio Arzobispal de Valencia. Fuentes del Gobierno aseguraron que el encuentro fue "extraordinariamente cordial" y sin reproches a Zapatero por parte del Papa.
En él se habló de la paz, la familia, la inmigración, el futuro de Europa y, especialmente, la situación en África. El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, insistió en que durante toda la reunión hubo un ambiente "muy amable y cortés", que continuó cuando a la audiencia se sumó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega (por deseo expreso del Pontífice).
Benedicto XVI regaló a Zapatero un ejemplar facsímil de la encíclica ‘Codex Vaticanus’ de 1209 y Zapatero le obsequió a él con un cuadro del pintor valenciano del ‘Equipo Crónica’ Manolo Valdés, con el título Autorretrato de Rembrandt II.
Silbidos católicos
Sin embargo, a su llegaba al Palacio Episcopal Zapatero fue recibido con silbidos por parte del público que se congregaba en balcones aledaños. Llegó acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa, así como del embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, y el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Nicolás Martínez Fresno.
En el aire quedan los desencuentros entre la diplomacia vaticana y el Ejecutivo español en materias como el matrimonio entre personas homosexuales, la adopción de hijos por parte de estas parejas o la asignatura de religión en la educación.
En las últimas horas también se ha levantado polémica por la ausencia de Zapatero en la misa que celebrará este domingo el Papa para concluir su estancia en Valencia. Sectores próximos a la Iglesia, críticos con la actitud de Zapatero, consideran que el presidente del Gobierno, al margen de sus creencias, debería asistir al acto principal de la visita de Benedicto XVI.
Cabe recordar que mandatarios como Fidel Castro, Daniel Ortega o el general Jaruzelski, por citar tres ejemplos, estuvieron presentes cuando Juan Pablo II ofició misa en sus países. Además, cuando era líder de la oposición, Zapatero estuvo presente en mayo de 2003 en la misa que el Pontífice celebró en la plaza Colón de Madrid. ¿Por qué ahora no?