Cuidad del Vaticano, 3 Ago. 06 (AICA) Durante una audiencia general particular, ante más de 40.000 monaguillos de todo el mundo, Benedicto XVI pidió a los jóvenes servidores del altar estar abiertos a la posibilidad del llamado a la vocación sacerdotal.
El Pontífice comenzó recordando que “hace más de 70 años, en 1935, empecé como monaguillo”; y explicó que es “el Espíritu Santo el que sostiene la relación de ustedes con Jesús, de manera que no sea sólo exterior”.
“Hoy, viéndolos a ustedes aquí frente a mí en la Plaza de San Pedro –continuó el Santo Padre–, pienso en los Apóstoles y escucho la voz de Jesús que les dice: ‘No los he llamado siervos, sino amigos: permanezcan en mi amor, y darán mucho fruto”.
“Los invito a que escuchen esta voz. Cristo no lo dijo sólo hace dos mil años; Él está vivo y se los dice ahora. Escuchen esta voz con gran disponibilidad; tiene algo que decirles a cada uno de ustedes”, agregó.
“Tal vez –continuó– a alguno de ustedes le está diciendo: ‘quiero que me sirvas de manera especial como sacerdote y que te conviertas así en mi testigo, en mi amigo, y que presentes a otros esta amistad’”.
El Pontífice exclamó luego: “Queridos monaguillos, ustedes son ya apóstoles de Jesús. Cuando participan en la Liturgia sirviendo en el altar, ustedes están ofreciendo un testimonio. La actitud recogida, la devoción que parte del corazón y se expresa en los gestos, en el canto, en las respuestas: si lo hacen de manera correcta y sin distracciones, y no de cualquier manera, entonces el de ustedes es un testimonio que conmueve a los hombres”.
Benedicto XVI señaló después que los monaguillos están “muy cerca de Jesús Eucaristía, y este es el más grande signo de su amistad”. “Por ello les pido que no se habitúen a este don, de tal forma que no se convierta en una suerte de rutina, sabiendo cómo funciona y haciéndolo automáticamente, sino que descubran cada día nuevamente que algo grande acontece, que el Dios viviente está en medio de ustedes, y que pueden estar cerca para ayudar a que su ministerio sea celebrado y llegue a las personas”.
El Papa destacó que, de esta forma “serán verdaderamente sus apóstoles y traerán frutos de bondad y de servicio en cada ámbito de sus vidas: en la familia, la escuela, en el tiempo libre”.
“Queridos monaguillos, mis últimas palabras a ustedes son: ¡sean siempre amigos y apóstoles de Jesucristo!”, concluyó.+