Buenos Aires, 5 Ago. 06 (AICA) Un grupo de teólogos cristianos reflexionó sobre la encíclica "Deus caritas est", del papa Benedicto XVI, por iniciativa del Centro Universitario de Estudios (CUDES), que estuvo colmado de público.
El vicario regional de la Prelatura del Opus Dei, presbítero Patricio Olmos, cerró el coloquio, del que participaron monseñor Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, los pastores Norberto Saracco, de la Iglesia Buena Nueva, y Ricardo Pietrantonio, de la Iglesia Evangélica Luterana Unida.
También asistieron el teólogo católico Fernando Miguens; Kissag Mouradian, arzobispo de la Iglesia Apostólica Armenia; Gregory Venables, arzobispo primado de la Provincia Anglicana del Cono Sur; y monseñor Pedro Rodríguez, de la Universidad de Navarra, que asistió como invitado especial.
El presbítero Patricio Olmos llamó a que el amor se manifeste en las acciones cotidianas: “Quiera Cristo que sepamos hacerlo de un modo concreto, como nos dice Juan: “no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de verdad”. Que realidades como: perdón, comprensión, servicio, solidaridad, no sean teoría, conceptos, retórica, palabrerío, sino que se expresen hacia personas determinadas: en definitiva con ‘mi prójimo que es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar”, ya que la caridad “no se reduce a una actitud genérica y abstracta, poco exigente en sí misma, sino que requiere un compromiso práctico aquí y ahora’ (Deus cáritas est, 15)”.
En el mismo sentido, monseñor Sarlinga recordó que “Dios es amor y el hombre, que es su imagen, es amor mostrando cómo la realización de cada ser humano consiste en vivir esa dimensión fundamental de la naturaleza humana, sin la cual sobreviene la alienación que desmerece la dignidad de la persona en sí misma y hace inhumana la convivencia”.
En el primer panel, el doctor Norberto Saracco, pastor pentecostal, remarcó la “ecumenicidad de la caridad”, considerando que “más allá de las diferencias teológicas y eclesiales, como bien afirma la encíclica: ‘todos nos movemos por la misma motivación fundamental: un verdadero humanismo que reconoce en el hombre la imagen de Dios’”.
Por su parte, el pastor Pietrantonio subrayó la idea de volver a reconocer el valor de la palabra “caridad”, que el Papa rescata en el documento y que estuvo interpretada en los últimos tiempos como mera beneficencia.
En el segundo panel, el arzobispo Venables afirmó que puede haber sorprendido a más de uno que el nuevo Papa haya elegido como tema de su primera encíclica “Dios es amor”.
“La consideración de este tema tan vital y central nos acerca de inmediato al conflicto humano, en especial, a las contradicciones paradójicas que enfrentamos como seres humanos: nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestros temores, nuestras aspiraciones y nuestros desencantos. La consideración de que Dios es amor, es la consideración de que a pesar de todas mis limitaciones y fragilidades, Dios siempre será mi padre y me amará”, continuó el primado anglicano.
Participó de ese panel monseñor Rodríguez, que fue decano de la facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 1992 a 1998, y es conocido en los ambientes teológicos como el "descubridor" del original del Catecismo Romano en la Biblioteca Vaticana.
Monseñor Rodríguez remarcó que la encíclica Deus cáritas est es una verdadera carta programática para el pontificado de Benedicto XVI, y explicó que deben trascenderse posturas que busquen un ecumenismo ajeno a la profundización de la fe, cuyo centro es que “Dios es amor”.
Para terminar remarcó una frase del discurso del Papa Benedicto XVI a la Comisión Preparatoria de la III Asamblea Ecuménica Europea, pronunciada justo al día siguiente de la presentación de la encíclica: “Queridos amigos, por lo que me concierne, renuevo aquí mi firme voluntad, manifestada al principio de mi pontificado, de asumir como compromiso prioritario el trabajar, sin ahorrar energías, en el restablecimiento de la unidad plena y visible de todos los seguidores de Cristo”.
Los numerosos asistentes –que intervinieron activamente con preguntas y comentarios– pertenecían a distintas confesiones cristianas y a diferentes instituciones de la Iglesia Católica como por ejemplo del Movimiento de los Focolares, la Comunidad de Sant’Egidio y otros. También participaron creyentes no cristianos.+