Ciudad del Vaticano, 14 Ago. 06 (AICA) La comunidad cristiana armenia –presente principalmente en Turquía, Armenia y Azerbaiyán–, está dividida en una minoría católica y una mayoría que no reconoce el Primado de Pedro. Más del 90% de los cristianos armenios obedece al Patriarcado Apostólico Armenio, separado de Roma tras el Concilio de Calcedonia en el año 451.
El papa Benedicto XVI impulsa la unidad de los cristianos armenios. Este deseo lo expresó claramente cuando en marzo pasado recibió a Su Beatitud Nersés Bedrós XIX Tarmouni, patriarca católico de Cilicia de los Armenios, que reside en el Líbano, quien concurrió con los miembros del Sínodo patriarcal y un grupo de peregrinos.
El patriarca es el guía espiritual de unos 600.000 fieles, esparcidos sobre todo en Europa oriental, asistidos por 120 sacerdotes y unas noventa religiosas.
Un paso decisivo para superar esta división se dio en 1996, cuando Juan Pablo II y el anterior patriarca apostólico armenio, Karekin I, firmaron una declaración conjunta que superaba malentendidos sobre la naturaleza de Jesús.
En su discurso, el Santo Padre recordó los sufrimientos del pueblo armenio a lo largo de los siglos y, en concreto, los padecidos “en nombre de la fe cristiana, en los años de la terrible persecución conocida con el nombre tristemente significativo de ‘metz yeghèrn’ ‘el gran mal’”; término que utilizan los Armenios para referirse al genocidio de millones de cristianos cometido por el moribundo imperio otomano (turco) a principios del siglo XX.
Sin embargo, continuó Benedicto XVI, “los armenios, que siempre se esforzaron por integrarse con su laboriosidad y su dignidad en las sociedades en las que han vivido, siguen dando testimonio de su fidelidad al Evangelio”.
Tras poner de relieve que la comunidad armenio-católica está esparcida por muchos países, el Papa afirmó que “en Oriente Medio, en Cilicia y en el Líbano, la Providencia colocó al patriarcado de los armenios-católicos, al que éstos ven como un punto de referencia espiritual sólido por su tradición secular cultural y litúrgica”.
El Santo Padre señaló que “diversas iglesias, que reconocen a San Gregorio el Iluminador como el padre fundador común, están divididas entre ellas, aunque en los últimos años todas han reanudado un diálogo cordial y fructífero para volver a descubrir sus raíces comunes, y superar su división”.
“Aliento esta renovada fraternidad y colaboración -expresó-, y deseo que de ella surjan nuevas iniciativas para un camino común hacia la unidad plena. Si los acontecimientos históricos han sido testigos de la fragmentación de la Iglesia armenia, la divina providencia permitirá que un día vuelva a estar unida con su jerarquía en fraterna sintonía interior y en plena comunión con el obispo de Roma”.
“La celebración de los 1.700 años de la fundación de la Iglesia armenia, en la que participó mi querido predecesor Juan Pablo II, fue un signo reconfortante de esta deseada unidad”, dijo Benedicto XVI, quien concluyó animando a los armenios católicos a ser “instrumentos a disposición de Cristo; Él, que es el Camino, la Verdad y la Vida, nos conceda perseverar con todas nuestras fuerzas, para que cuanto antes haya un solo rebaño bajo un único Pastor”.+