Forum Libertas, 08/09/06 -
Amnistía Internacional (AI) pidió el jueves a la Unión Europea que aprovechase la cumbre bilateral del sábado en Helsinki para exigir a China el respeto de las leyes humanitarias internacionales y el fin de prácticas como la tortura, los malos tratos o la pena de muerte.
El director de la oficina de AI en la Unión Europea, Dick Oosting, ha pedido que la UE "haga entender a China que su credibilidad internacional se ve afectada si no acompaña sus promesas con acciones".
Más aún, "la indiferencia de China hacia sus compromisos es el tipo de desafío a la opinión pública internacional que la UE no puede ignorar".
El año pasado China ya mantuvo una cumbre bilateral con la UE y se comprometió a respetar los derechos humanos, pero fue papel mojado. La tortura, los malos tratos o la pena de muerte siguen siendo habituales en China "sin que las autoridades hayan tomado ninguna medida para reformar o abolir las disposiciones de la ley criminal" que, según AI, se usan arbitrariamente para "arrestar a abogados, periodistas o activistas por los derechos humanos".
¿Cuántas ejecuciones hay en China?
Amnistía Internacional denuncia el uso masivo de la pena de muerte en China. El número de ejecuciones exacto durante 2005 "es un misterio", aunque sus datos apuntan a 1.770. "Sin embargo, podrían llegar a ser hasta 10.000", aventura la asociación fundada en 1961 por el abogado británico y converso católico Peter Benenson.
Amnistía teme además que prácticas como las llamadas "caravanas móviles de ejecución" y las inyecciones letales sean excusas para facilitar la extracción de órganos de los ejecutados.
Control de armas e hipocresía europea :
También se recuerda que China no está firmando los acuerdos sobre control de armas y las exporta a guerras como la de Sudán, actos que Sudán "son un ejemplo práctico de una política exterior que desprecia los derechos humanos y que, en vez de ayudar a la construcción de la paz, alimenta la violencia en Darfur", denuncia Oosting.
Claro que la UE no es nadie para dar lecciones de pacifismo, porque pese al embargo de armas decretado por Europa contra China tras la matanzas de Tiannamen, los países europeos llevan años vendiendo material bélico en grandes cantidades a este país.
Además, 16 años después de Tiananmen sigue habiendo decenas de desaparecidos y encarcelados por el "crimen" de manifestarse pacíficamente.
Amnistía Internacional señala también la censura y la falta de libertad mediática, que achaca en parte a la permisividad de compañías internacionales como Google, Yahoo o Microsoft. Por eso, la ONG teme que China no cumplirá sus promesas de "asegurar una libertad de información total durante los próximos Juegos Olímpicos en Pekín".
Cinco obispos presos: uno liberado tras diez años de cárcel
El pasado 24 de agosto las autoridades chinas liberaron –eso sí, bajo vigilancia- al obispo auxiliar de Baoding (provincia de Hebei), monseñor Francesco An Shuxin, de 57 años. El otro obispo de Baoding, Giacomo Su Zhimin, de 73 años, fue arrestado en 1997 y sigue desaparecido.
El obispo auxiliar llevaba detenido 10 años: en 1996 le atraparon en una redada contra el seminario clandestino del que era responsable. El seminario fue disuelto y los sacerdotes formadores igualmente arrestados.
De monseñor An Shuxin no se supo nada durante 10 años, desaparecido en manos de las autoridades chinas, excepto por una emotiva escena en el Año Nuevo Chino del 2000: le dejaron visitar a su anciana madre a la que dijo “te veré en el Cielo”.
La agencia misionera AsiaNews.it ha podido hablar con el obispo An Shuxin, quien dice que le han “tratado bien”, pero sin libertad de movimientos.
Esta misma provincia de Hebei es la que tiene más católicos de China, aproximadamente un millón y medio, la mayoría “clandestinos”. Hace años que la represión es fuerte en esta zona: además de los 2 obispos de Baoding, hay al menos otros 5 obispos detenidos o desaparecidos.
El fruto de un veterano
En otras regiones no hay tanta persecución. El pasado 16 de julio, tras una larga enfermedad, moría con 89 años Agostino Zheng Shouduo, primer obispo de la prefectura apostólica de Kiangchow (en la provincia china de Shanxi). Condenado en 1964 como «contrarrevolucionario», siendo sacerdote pasó 15 años en trabajos forzados.
En 1982, ya libre, fue ordenado obispo para la prefectura apostólica de Kiangchow, del tamaño de la provincia española de Cuenca, que suma hoy más de 10 mil católicos, en su mayoría campesinos.
El obispo Zheng Shoudou deja una comunidad fuertemente comprometida en obras sociales, en hospitales y dispensarios, con 29 sacerdotes (él ordenó 27) y 40 monjas de una congregación que él fundó, la congregación diocesana Pu Zhao.
Quién defiende la libertad de los católicos detenidos?
Hay otros cinco obispos católicos clandestinos en prisión, ancianos con años de experiencia bajo la persecución del gobierno:
1) Han Dingxiang, de 69 años, Obispo de Yong Nian, Hebei; arrestado en Diciembre de 1999; no se sabe nada de él desde entonces.
2) Jia Zhiguo, 72 años de edad, Obispo de Zhengding, Hebei, arrestado 9 veces de enero de 2004, la última vez este reciente 25 de junio de 2006. No se sabe donde está. Hablamos de un anciano que ya pasó 20 años en las prisiones comunistas y que –cuando no está en prisión- vive con 100 huérfanos discapacitados a los que cuida en su casa .
3) Shi Enxiang, 84 años, Obispo de Yixian, Hebei, arrestado en abril de 2001, en paradero desconocido; no se sabe si vive o está muerto.
4) Yao Liang, 83 años, Obispo auxiliar de Xiwanzi, Hebei, arrestado en marzo de 2005 y de nuevo el 30 de Julio de 2006. Se sabe que está detenido en la ciudad de Zhangjiakou.
5) Zhao Zhendong, 86 años, Obispo de Xuanhua, Hebei, arrestado en diciembre de 2004; nada se sabe de él.
Joseph Kung, presidente de la Fundación Cardenal Kung, que fomenta la libertad para los católicos en China ha declarado: "si bien la liberación del Obispo An es una Buena señal, hay otros cinco obispos en prisión. Todos los demás obispos clandestinos están bajo vigilancia o bajo arresto domiciliario o escondidos. Esperamos que esta liberación no sea un caso aislado sino el inicio de la liberación de las muchas docenas de obispos, sacerdotes y fieles católicos encarcelados por las autoridades chinas. Eso mostraría la sinceridad de China por mejorar sus relaciones con el Vaticano y su política de derechos humanos”.
El gobierno del país asiático sólo permite la práctica religiosa con personal reconocido por él y en lugares registrados ante la Oficina de Asuntos Religiosos y bajo el control de la «Asociación Patriótica» (AP) --cuyo estatuto recoge la creación de una Iglesia nacional desgajada de la Santa Sede--.
Hay por lo tanto una iglesia «oficial» o «patriótica», dócil y controlada por el Estado, y otra compuesta por fieles que tratan de salirse del citado control para estar en obediencia al Papa, formando la Iglesia «no oficial» o «clandestina».