RATISBONA-13/09/06 (La Razón) Benedicto XVI finalizó la jornada de ayer con la celebración ecuménica de las vísperas, junto con representantes de los cristianos ortodoxos y protestantes de la región. Agradecido «por el hecho de que podamos orar juntos» y así crecer en la unidad, el Papa apostó por un ecumenismo en el que el diálogo sincero prime sobre los debates teológicos, lejanos a los creyentes. Como palabras clave para este diálogo planteó «la fe en común», «el testimonio» y «la caridad». En un comentario del texto evangélico elegido para la ocasión, el Pontífice señaló que lectura que se acababa de leer, el Papa destacó el concepto de ágape, amor, que es «verdaderamente la síntesis de la Ley y de los Profetas». «Nosotros hemos creído al amor. ¡Sí, en el amor el hombre puede creer! Testimoniamos nuestra fe así, de forma que se muestre como fuerza del amor, para que el mundo crea». afirmó durante la celebración.
El Papa tuvo un recuerdo para «los amigos de las varias tradiciones de la Reforma», a quienes recordó los momentos de la «fatigosa búsqueda para encontrar el consenso acerca de la justificación», una de las razones principales que motivó la reforma protestante auspiciada por Lucero. Tras años de diálogo, católicos y luteranos firmaron en 1999 un documento en que acordaban una posición común por este concepto, y que invalidaba las mutuas condenas doctrinales que ambas iglesias se lanzaron durante el periodo de la contrarreforma.Aun así, el Papa reconoció que, a pesar de los esfuerzos por alcanzar aquel documento la justificación es un «tema esencial» para la teología, pero «en la vida de los fieles –me parece– apenas está presente».
Un servicio al encuentro
Además señaló que «en la época de los encuentros multireligiosos estamos fácilmente tentados de atenuar un poco nuestra confesión central o incluso de esconderla. Con esto no tributamos un servicio al encuentro, ni al diálogo. Con ello hacemos a Dios menos accesible, para los demás y para nosotros mismos». Es por ello que el Papa optó porque en el dialogo ecuménico cada uno ponga en discusión «de forma completa nuestra propia imagen de Dios».
También saludó de forma especial a los representantes de la Iglesia ortodoxa, pues recordó que, como profesor en Bonn, pudo «conocer y amar» esta confesión a través de dos jóvenes archimandritas a los que le unía una gran amistad. Les recordó también que en pocos días se retomará en Belgrado en diálogo de ortodoxos y católicos sobre la «koinonia». «Nuestra koinonia es, sobre todo, comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo».