Forum Libertas, 18/09/06 - (España) -
La ministra de Sanidad, Elena Salgado, llevó al Consejo de Ministros el pasado viernes, 15 de septiembre, un informe sobre el proyecto de ley que prepara su ministerio para intentar atajar el creciente consumo de alcohol entre los más jóvenes. La nueva ley prohibirá el alcohol a los menores de 18 años y los padres deberán responder por sus hijos cuando éstos consuman en la calle.
Cualquier iniciativa que ayude a frenar el consumo de alcohol y de otras drogas por parte de los adolescentes es bien vista por la sociedad en su conjunto. Pero, contrasta el hecho de que se considere inmaduro a un menor de 18 años para votar, conducir o consumir alcohol y, al mismo tiempo, un joven de 14 años sea a los ojos del Gobierno suficientemente maduro como para mantener relaciones sexuales con un adulto o adquirir gratuitamente la píldora ‘del día después’, considerada abortiva y nociva para el organismo cuando se abusa de ella.
La Sociedad Española de Urgencias de Pediatría constata que la edad media para iniciarse en el consumo de alcohol se sitúa ya en los 13,7 años y que aumentan las intoxicaciones etílicas entre niños y niñas a partir de los 11 años. “No sabemos las consecuencias del consumo masivo de alcohol por parte de menores porque es un fenómeno reciente”, manifestaba la ministra Salgado para justificar su proyecto.
¿Quién hará cumplir la ley?
Con la aplicación de la nueva ley, cabe preguntarse si el Gobierno podrá hacer que ésta se cumpla. ¿Quién se encargará de ello? ¿Cómo se puede hacer cumplir una ley que necesita unos medios y personal cualificado de los que no se disponen?
De hecho, reporteros de diferentes cadenas de televisión que han salido a la calle para sondear a los jóvenes afectados han podido constatar el absoluto ‘pasotismo’ de la mayoría de adolescentes entrevistados ante la supuesta puesta en práctica de la ley. Aseguran que continuarán como hasta ahora, pese a la ley, ya que no van a poder “controlarles”.
Se obvian las causas
El problema que causa entre los jóvenes el alcohol, como sucede con la cocaína y los ‘porros’, donde España bate records de consumo en Europa no se soluciona tan sólo con leyes restrictivas, sino yendo a las causas profundas.
A la vista de los datos estadísticos en cuanto a consumo y de las soluciones propuestas por el Ejecutivo de Zapatero, todo parece indicar una falta de fundamento sobre lo que está bien y lo que está mal, tanto por parte de los jóvenes como por parte del Gobierno. Como venimos repitiendo en casos anteriores, como el del fracaso escolar o el de la violencia doméstica, se actúa sobre los efectos y no sobre las verdaderas causas.
La norma que propone Sanidad, como sucede con la Ley de Ordenación Educativa (LOE) y con la llamada Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género, no combate, pues, esas causas profundas.
Fracaso escolar y más mujeres muertas
Hay que recordar que, con respecto a la LOE, uno de cada cinco jóvenes españoles deja los estudios a los 17 años. Además, diversos expertos han constatado los fallos en que incurre una ley que se basa más en conceptos como ‘motivación’ que en fomentar una pedagogía del esfuerzo y disciplina. También se ha producido una reacción ciudadana contra la ley por la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía, que practica un adoctrinamiento laicista con los niños.
Por otra parte, la violencia doméstica sigue en aumento y el número de mujeres muertas a manos de sus parejas ya ha superado el medio centenar, sin que la nueva ley del Gobierno de Zapatero haya conseguido frenar ese incremento, sino más bien al contrario.
La ruptura del vínculo entre la pareja, junto a las parejas de hecho y la desestructuración social, especialmente entre el colectivo de inmigrantes, son las verdaderas causas del incremento de feminicidios en España, según los expertos.