Forum Libertas, 18/10/06 -
El Príncipe idiota es una de las novelas más significativas de Dostoyevsky. Un curioso personaje, el príncipe Liov Nikoláyevich Mischkin, vuelve a Rusia después de pasar varios años internado en un sanatorio suizo a causa de su epilepsia.
Su ingenuidad, dificultad para moverse en sociedad y su forma extraña de abordar los problemas hace que todos lo consideren idiota. Sin embargo, debajo de esa aparente enfermedad, se esconde una manera diferente de entender el mundo en el que la bondad y la compasión deben decir la última palabra sobre los actos de cada persona.
Alrededor del príncipe empiezan a aparecer personajes de todo tipo. En ellos se refleja la complejidad del corazón del hombre y la dificultad para entender el actuar de las personas ya que, en cada acto, suelen superponerse varias intenciones.
Encontramos a una mujer seducida de joven y que piensa ya no podrá redimirse, Nastasia Filipovna; un hombre rico que piensa puede comprar el amor con su dinero, borrachos, jóvenes nihilistas, personas de buena familia y gente inocente. A través de todos ellos, en un drama que cada vez se complica más, Dostoyevsky muestra la dificultad que tiene la bondad para abrirse paso en el mundo. Todo ello en medio de un conflicto amoroso en que el Príncipe intenta redimir a Nastasia casándose con ella.
A pesar de la densidad del pensamiento de Dostoyevsky, la obra se lee con suma facilidad. Las escenas absolutamente grotescas que dibuja proporcionan momentos de regocijo mientras se avanza en el desarrollo de la trama y se asiste, siempre reverencialmente, a las enseñanzas del maestro Dostoyevsky.
La obra, que es también un alegato a favor del alma rusa y en contra de la occidentalización del país, dibuja un mapa de la espiritualidad humana y de los deseos del corazón como pocos han hecho. Al mismo tiempo el lector se sorprenderá de encontrar muchas frases que han pasado a ser lugar común en la historia del pensamiento. Por ejemplo: “la belleza salvará el mundo”, “la justicia sin ternura es injusta”…
En esta novela se constata la miseria humana. Si algo se aprende leyendo al gran autor ruso es que el hombre no puede reducirse a materia. Leyendo esta obra se entiende la grandeza del espíritu y el drama del pecado que sólo puede sanar el inocente, esto es, Jesucristo.
Algunos autores han visto en el Idiota la imagen que Dostoyevsky tendría de Jesucristo. Cabe decir que, aunque hay innumerables paralelos, fundamentalmente la bondad del corazón, pero también muchas escenas que pueden recordar momentos del Evangelio, la imagen no es completa. A lo más podría decirse que refleja algunos rasgos del Señor. Con todo no deja de ser profundamente sugerente.
Al lector tampoco debe sorprenderle algún arrebato anticatólico en la novela (el autor pertenece a la tradición ortodoxa) ni una especial aversión irónica a los jesuitas, harto frecuente en la literatura de aquel tiempo.
Recomendable a partir de los 18 años y obra imprescindible en cualquier biblioteca de una persona culta.
EL IDIOTA
Fiodor M. Dostoyevsky
Homo Legens
Madrid 2006
723 pág.