Ciudad del Vaticano,08/11/06 - (La Razón)
El turismo como medio de evangelización. El Vaticano pondrá en marcha una «estrategia global» para acercar la fe católica a los turistas que viajan por Europa a la caza de museos, iglesias y restos históricos. Así lo adelantó el lunes el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, explicando que los monumentos «hablan de una Europa cristiana, empapada del Evangelio».
La idea es aprovechar la afluencia de turistas para profundizar en los aspectos religiosos de las obras de arte, destacando no sólo su valor artístico o arquitectónico sino también su simbolismo y el contexto religioso en el que fueron creadas. Según Martino, «los europeos de hoy tenemos que aferrar nuestras raíces y nuestra herencia cristiana y en esta perspectiva el turismo es realmente un instrumento adecuado para dar impulso a estos valores».
La de Martino es también una reivindicación cultural. El purpurado destaca la importancia que el cristianismo ha tenido en la creación de Occidente, en su ordenación política y cultural. Tanto que, sin su comprensión, asegura, es imposible entender el resto. «Como bien sabemos, la cultura europea se basa en tres pilares que son la filosofía griega, el derecho romano y la fe en Cristo».
Nuevos métodos:
Pasando de la teoría a sus aspectos más prácticos, tomó la palabra Monseñor Agostino Marchetto, secretario del Pontificio Consejo de la Pastoral para Emigrantes e Itinerantes, quién enumeró algunas ideas que podrían ayudar a recibir y evangelizar a los turistas. «Una realidad tan nueva como el turismo contemporáneo», dijo, «necesita una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión». Lo que pretende el Vaticano una vez que se ponga el programa en marcha es «llevar a cabo trabajos de investigación en las parroquias más turísticas, tanto sobre el material litúrgico que se ofrece como sobre los catálogos y las guías que ayuden a entender el patrimonio artístico y religioso». Hay que evitar, por tanto, «limitarse a ofrecer informaciones superficiales como muchas veces hacen las agencias turísticas, sino ayudar a los cristianos a comprender mejor la propia experiencia religiosa». En este sentido, la Santa Sede no se descarta iniciativas como la formación de guías turísticas con conocimientos evangélicos, la publicación de nuevas obras de viaje y la promoción de rutas religiosas más allá de los peregrinajes. Para poder llevar a cabo el plan su integridad, el Vaticano solicitó la colaboración activa de las diferentes conferencias episcopales europeas, así como de empresarios y «tour operadores».
Por otra parte, y teniendo en cuanta que una enorme proporción de los turistas no pertenecen al credo católico, Marchetto explicó que «el diálogo será una de las bases de nuestra actitud, especialmente cuando los interlocutores pertenecen a otros religiones y tradiciones culturales».
Aunque es la primera vez que el Vaticano decide poner en marcha un proyecto coordinado, las iniciativas sobre turismo religioso llevan décadas funcionando. Cada día se anuncian nuevos proyectos. De entre los últimos destaca el plan «Ciudades Santas», una iniciativa común entre Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela que tiene como finalidad poner en común recursos e incentivar el intercambio entre dichas urbes.
Ángel Villarino