Ciudad del Varticano, 16/11/06 - (La Razón) - El Papa y la curia Romana abrirán el debate sobre el estatus de los sacerdotes casados, planteando la obligatoriedad del celibato y qué hacer con aquellos curas que se secularizaron para contraer matrimonio y que, ahora, han solicitado su readmisión al ministerio. Para ello Benedicto XVI ha convocado a los jefes de dicasterio mañana por la mañana, para un encuentro en el que se «examinará la situación provocada tras la desobediencia de monseñor Emmanuel Milingo» y se propondrá una reflexión a las preguntas sobre la dispensa de la obligación del celibato y sobre la «readmisión al ministerio sacerdotal presentadas por parte de sacerdotes casados en el curso de los años precedentes». Fue la propia Santa Sede quien publicó ayer la noticia para frenar los rumores que llevaban días especulando sobre los motivos de dicho encuentro, que no es un acto rutinario.
Según fuentes vaticanas, las conclusiones que el Papa saque de dicha reunión se las reservará para sí mismo, de modo que no cabe esperar ningún documento oficial o cambio en la doctrina de la Iglesia. Por tanto, se trata simplemente de una consulta, aunque de gran importancia, puesto que la Santa Sede reconoce la gravedad del problema y muestra una preocupación hacia el estatus de estos miles de sacerdotes en situación «irregular». Algunos analistas, como Orazio La Rocca en las páginas de «Repubblica», han interpretado el gesto como un síntoma de la «preocupación en el Vaticano por el cisma de Milingo», en referencia al órdago lanzado por monseñor Milingo, excomulgado recientemente por ordenar a cuatro obispos sin autorización papal. El popular purpurado africano cuenta con el apoyo de un séquito de sacerdotes casados y favorables a permitir el matrimonio de los curas, que amenazan con desgajarse de la ortodoxia católica. Otras fuentes más cercanas al oficialismo aseguran que la reunión de mañana será, simplemente, una intercambio de opiniones sobre qué hacer con los llamados «viri probati», es decir, los hombres casados cuyas virtudes humanas y religiosas están más que demostradas y que aspiran al sacerdocio.
En todo caso, a la reunión acudirán 21 altos prelados, casi todos cardenales, 9 prefectos de congregaciones y 11 presidentes de consejos pontificios. Un encuentro de pesos pesados para tratar uno de los temas más sensibles en el seno de la Iglesia. El celibato de los sacerdotes católicos fue establecido como obligatorio en 1139. En la actualidad no se cuenta con datos oficiales sobre el número de sacerdotes que abandonó el ministerio para contraer matrimonio, aunque asociaciones de sacerdotes casados elevan esta cifra hasta 100.000 curas. Los años posteriores al Concilio Vaticano II registraron un aumento de secularizaciones, que, sin embargo, se frenó a lo largo del pontificado de Juan Pablo II.
Ángel Villarino