Vitoria - España, 02/12/06 ( Elmundo.es) Entre inmensas tapias, el convento de Betoño ha permanecido oculto a los ojos de los vitorianos durante más de cien años. Eso hace que muchos crean que tiene un valor artístico mayor del que en realidad posee. Un devoto mecenas francés auspició su contrucción a finales del siglo XIX para regalárselo a las carmelitas descalzas que habían sido expulsadas de su convento en Toulouse, con el fin de que recuperaran su lugar de clausura.
El resultado fue un edificio neogótico de hiperbólicas dimensiones, sobre todo si se tiene en cuenta el fin para el que fue diseñado: servir de hogar a una veintena de monjas. Cuenta la leyenda que precisamente lo ambicioso del proyecto arrastró al benefactor a la ruina, y es por ello que la capilla no tiene ni escalera ni puerta de acceso. "Si hubiera contado con nosotros le habríamos ofrecido un préstamo", relatan que dijeron entre risas al conocer la historia los nuevos propietarios del edificio.
Y es que la escasez de vocaciones hizo que el convento fuera quedándose desierto, y por ello la Iglesia lo puso en venta. Sus cerca de 16.000 metros cuadrados fueron adquiridos entonces por el Ayuntamiento de Vitoria, que ahora se lo ha cedido, permuta mediante, a Caja Vital.
Esta caja de ahorros se ha puesto manos a la obra y ha añadido a su programa social un reto sin precedentes: convertir el convento en un centro cultural y artístico que albergue creación y divulgación, con la aspiración de convertirse en referencia internacional. Para ello, los arquitectos Roberto Ercilla y Miguel Ángel Campo han diseñado un edificio vanguardista que se integrará en el convento, estableciendo un interesante diálogo entre el ampulosidad del edificio preexistente y los livianos materiales que compondrán el nuevo inmueble.
El fruto de su labor, para el que habrá que esperar hasta finales de 2008 o principios de 2009, se denominará KREA. Expresión Contemporánea, y está pensado para distintos perfiles de usuarios, "desde los creadores de cada campo, a los aficionados y al gran público", explica Gregorio Rojo, presidente de Caja Vital. KREA, dirigido por Araceli de la Horra, tendrá como eje central las manifestaciones culturales, pero también contará entre sus "intereses permanentes" con otras cuestiones de interés social, como "las ideas y el pensamiento, la ciencia, el desarrollo sostenible o la solidaridad", añade.
Las obras se iniciarán en unos meses:
Las obras de remodelación, que implicarán un desembolso de unos 12 millones de euros, comenzarán en el primer trimestre de 2007. Antes, y durante poco más de un mes, se ofrecerá a los vitorianos la oportunidad de acercarse en un autobús gratuito hasta el convento, para poder disfrutar de esa vista que durante un siglo ha permanecido escondida tras un muro, y a la que ahora rodean naves industriales (se ubica en un polígono industrial) y las grúas que comienzan a levantar bloques de pisos donde antes sólo había fábricas.
La sede de KREA respetará varios elementos del actual convento. Así, la esbelta y enorme capilla permanecerá tal cual —previa desacralización, imaginamos—, aunque se añadirán luces y colores, y se utilizará como espacio para actividades culturales y artísticas.
El claustro, por su parte, albergará el nacimiento del nuevo edificio, ejerciendo de pilar. Esto obliga a buscar una fórmula que aplique la "contención y la confrontación" en la dosis apropiada, según explican los autores, para que la combinación del edificio clásico con el vanguardismo del nuevo inmueble no se convierta en un atentado contra el buen gusto.
Así, el nuevo edificio-corredor, que se construirá en cristal o materiales ligeros, serpenteará junto al viejo inmueble y se elevará por encima de él para acabar penetrando en el claustro. La nueva estructura de cristal se concibe como un icono, que actúa como contrapunto del antiguo convento. "Los dos edificios tienen una lectura independiente y se confrontan entre ellos sin establecer competencias formales", explican los arquitectos. "La rotundidad formal de la nueva edificación permite su manipulación cambiante sin que por ello pierda su identidad".
En la unión entre ambos, junto a los lucernarios del claustro, se proyecta una terraza medioambiental, que no es visible desde la calle y forma parte del recorrido externo, y cuenta con una zona con paneles solares. Las habitaciones de los creadores residentes, que se levantarán sobre la actual buhardilla, volcarán a esta terraza.
Dos tipos de usuarios:
KREA está dirigido a dos usuarios muy diferenciados pero complementarios: visitante ocasional y residente. Al primero se le ofrecerá un recorrido a través del nuevo edificio, en cuya superficie encontrará una zona de información, tienda, cafetería y restaurante, para luego pasar al sótano, donde se ubicarán el auditorio y las salas de exposiciones. El interior del actual claustro será una biblioteca-mediateca.
Para los creadores, ya sean residentes en el centro o no, está pensado el antiguo convento, donde se instalarán los talleres, aulas, salas de ensayo, estudios de grabación y laboratorios.
Aunque aún no está cerrado el proyecto, es probable que el nuevo edificio incorpore colores y diferentes grados de iluminación: como por tamaño es imposible resaltar por encima del antiguo, "deberá hacerlo por su forma, capaz además de 'mutar' de piel, de modo que el inmueble sea reconocible por encima del 'envoltorio'", explica De la Horra.
Al otro lado de los jardines, que en un futuro podrán ser escenario de conciertos u otras actividades al aire libre, se alza el cementerio del convento, que también sufrirá un cambio radical, pues se va a convertir en la nueva sede de la Fundación Sancho el Sabio, propietaria del mayor archivo documental en euskera del mundo. Precisamente la actual sede de esta fundación, el Palacio Zulueta, ha sido la moneda de cambio entregada por Caja Vital por el convento de Bentoño.
Recreación del proyecto: el nuevo edificio se integra en el antiguo.
Así, donde antes hubo tumbas ahora habrá documentos sobre historia y cultura vasca, en el subsuelo de un edificio acristalado con forma de urna que respetará la actual estructura del camposanto. El diseño corre a cargo también de Roberto Ercilla y Miguel Ángel Campo, quienes han recurrido a esta fórmula para que la luz natural pueda inundar las instalaciones de la planta baja, donde se ubicarán las oficinas. El claustro, por su parte, ejercerá de sala de exposiciones y, las escaleras de la capilla serán las que permitan acceder al sótano.
Que la inauguración y puesta en marcha de KREA se produzcan en 2008 o en 2009 dependerá, entre otras cosas, del estado en el que se encuentren los cimientos. En este punto están los arquitectos, tratando de determinar si éstos son aprovechables y se puede comenzar 'la casa por el tejado'.
ELENA MENGUAL (Enviada especial)