Roma-,15/02/07 (LA Razón) Con los carnavales a las puertas, decenas de negocios están comercializando en Europa disfraces de Jesucristo, un atuendo que ha suscitado duras protestas en la Iglesia italiana y el Vaticano. Por precios que oscilan entre los 20 y los 60 euros, se puede adquirir la barba, una túnica, una melena rizada y una corona de espinas de plástico flexible. En la caja del disfraz aparece escrito «Jesús» y el modelo posa con dos colores de barba distintos (rubia y castaña) y haciendo burlónamente la señal de la cruz.
La Iglesia católica ha condenado duramente la práctica y ha pedido que los tribunales italianos defiendan a la religión cristiana de lo que consideran ataques blasfemos. «El vilipendio de la religión es un crimen y la Fiscalía tiene que investigar a los responsables», exigió el obispo Velasio De Paolis, secretario del Supremo Tribunal de la Nunciatura Apostólica italiana. «La fe católica está indefensa y ya nos parece normal reírse de ella. Es un gesto de bellacos. Aprovechan el pacifismo de la doctrina cristiana y sin embargo no se les ocurre faltarle al respeto al Islam», añadió el purpurado De Paolis.
En realidad, los disfraces llevan años comercializándose en Gran Bretaña y el norte de Europa, pero su llegada a Italia, uno de los países más católicos del Viejo Continente, alarmó a la Iglesia católica. «Es una ofensa vulgar e injustificable y hay que salvaguardar el principio general de respeto por los símbolos religiosos. Estos disfraces son una aberración», atacó el Cardenal Achille Silvestrini desde el Vaticano.
La Santa Sede considera que disfrazarse de Jesús es una burla contra los millones de católicos en el mundo. La mayoría de estos disfraces se fabrican en China y se comercializan tanto en pequeños comercios como en grandes superficies pero, sobre todo, en internet. En la página web de la compañía «Party Wig» se pueden comprar también disfraces de obispo, cardenal, de presbítero, monje capuchino, de monja y hasta de exorcista.También es posible adquirir algunos atuendos «religiosos», pero con complementos eróticos. Uno de los más vendidos es el modelo de monja con ligueros y escote.
Por el contrario, denuncia la Iglesia Católica, ninguno de los negocios y páginas web venden disfraces de Mahoma o relativos a la religión musulmana. «Siento como me quema el alma, es una injuria que me desconcierta. Es una grave herida para la fe, una señal de alarma para la sociedad, una estupidez peligrosa de la cual ninguno puede imaginar las consecuencias», insistió el Cardenal italiano Ersilio Tonini.
Fuera de los escaparates
Los productores de los disfraces se negaron a hablar con la prensa, a pesar de que el rotativo inglés «The Daily Telegraph» intentó por todos los medios obtener una reacción oficial. Por su parte, varios comerciantes italianos se justificaron asegurando que ellos no tienen responsabilidad por la venta de estos disfraces y varios se comprometieron a sacarlos de los escaparates tras las protestas de la Iglesia. «La gente es muy rara. Aquí se compran sobre todo el Halloween, pero también hay quien se compra la caja (con el disfraz de Jesucristo) para disfrazarse de alguien con barba», declaró un comerciante al periódico italiano La Stampa en Turín.