Forum Libertas, 02/03/07 -
La ‘guerra olvidada’ de Darfur sigue generando muerte, desplazados y violaciones de los derechos humanos, incluso después de la firma del Acuerdo Integral de Paz.
Las Naciones Unidas advirtieron este lunes, 5 de febrero, de las amenazas y violencia a que están sometidos los trabajadores humanitarios en la zona, a pesar de lo cual continuarán ofreciendo su asistencia a la población. Una semana antes, el arzobispo de Jartum denunció las constantes violaciones de derechos humanos que se llevan a cabo en el convulso país africano.
Los ataques contra trabajadores de ayuda humanitaria en Darfur casi se duplicaron en 2006 y las agresiones contra personas desplazadas se triplicaron en el área en conflicto del oeste de Sudán, informó la ONU.
Aunque la amenaza contra la mayor operación de ayuda humanitaria del mundo se ha intensificado, la ONU quiere seguir trabajando en la región, aseguró la coordinadora provisional de Ayuda Humanitaria de Emergencia de esta organización, Margareta Wahlstrom.
Algunos expertos estiman que cerca de 200.000 personas han muerto y 2,5 millones han huido de sus hogares a miserables campamentos improvisados, víctimas de las violaciones, saqueos y asesinatos que se registran en Darfur. Estos actos están siendo considerados como genocidio por Washington, una afirmación rechazada por el Gobierno de Jartum.
El conflicto comenzó hace 4 años, cuando rebeldes no árabes se alzaron en armas en el 2003, tras acusar al Gobierno de Jartum de marginar el área.
“Decididos a seguir” :
“Pese a los ataques contra los trabajadores de ayuda humanitaria, estamos decididos a seguir trabajando en Darfur, adaptando nuestras operaciones mientras sea necesario para asegurarnos de que los más vulnerables en Darfur reciban un mínimo nivel de ayuda”, dijo Wahlstrom.
“Cada día hay más personas que necesitan nuestra ayuda y, sin embargo, nuestro colegas son amenazados por todas las facciones (en lucha)”, siguió.
“Darfur ya era una de las zonas más peligrosas del mundo para los trabajadores de ayuda humanitaria en 2005. Pero los incidentes de seguridad que afectan a trabajadores humanitarios aumentaron otro 67 por ciento en 2006 (a 1.800)”, añadió la coordinadora.
En su comunicado, Wahlstrom constató que el número de agresiones contra personas desplazadas llegó a 414 en el 2006, frente a las 106 registradas en el 2005.
Asimismo, dijo que más de 500.000 personas fueron desplazadas por la violencia en el 2006, seguidas por otras 25.000 durante enero de este año, lo que lleva la cifra total a más de 2 millones de personas. Cerca de 13.000 trabajadores de ayuda humanitaria intentan llegar a los 4 millones de personas de la región.
Conculcados los derechos humanos :
Justo una semana antes de que Wahlstrom hiciera públicos estos datos, el cardenal Gabriel Zubeir Wako, arzobispo de Jartum, hizo un llamado al Gobierno de Unidad Nacional a defender y promover los derechos humanos en Sudán.
En su intervención, durante una oración ecuménica por la paz celebrada el 29 de enero en la capital sudanesa, el prelado señaló ejemplo de violaciones de derechos humanos el desplazamiento de personas desde sus hogares en el norte del país.
“Cuando tú dejas a una persona en su lugar, hay paz, y cuando tú desplazas a una persona de su lugar, comienzan los problemas. Esto es lo que está sucediendo, y una persona que no está en su lugar, no tiene alimento, ni abrigo, ni escuela, ni servicios de salud, aparecen problemas, y esto es el comienzo de la guerra”, dijo Zubeir Wako.
El arzobispo pidió que se respete a cada persona humana, agregando que “cada ser humano tiene el derecho de solidarizarse y cuidar por nosotros; si nosotros no respetamos estos derechos, siempre se presentarán los problemas”.
Finalmente animó a cristianos y musulmanes en Sudán a trabajar juntos en la implementación del Acuerdo para lograr la paz y la estabilidad en el país.
El Papa Benedicto XVI ya había denunciado el pasado 8 de enero que “el drama de Darfur continúa y se extiende a las regiones fronterizas del Chad y de la República Centroafricana”. Cabe resaltar que uno de cada tres habitantes de esta región vive hacinado en campos de refugiados.
“La comunidad internacional –dijo entonces- parece impotente desde hace casi cuatro años, a pesar de las iniciativas destinadas a aliviar a las poblaciones indefensas y a aportar una solución política. Estos medios sólo podrán ser eficaces mediante una colaboración activa entre las Naciones Unidas, la Unión Africana, los Gobiernos implicados y otros protagonistas. Les invito a todos a actuar con determinación: no podemos aceptar que tantos inocentes sigan sufriendo y muriendo así”.