Roma, 18/03/07 (La Nación) - En Asís, lo llaman "hermano Fred", pero del otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, es conocido como Fred Nassiri, el famoso magnate de origen iraní dueño de un imperio económico que incluye los más lujosos complejos edilicios de Las Vegas.
Después de décadas de éxito -aunque también de compromisos filantrópicos-, este multimillonario decidió dar un giro radical a su vida. Abandonó el islam y, tal como lo hizo San Francisco de Asís, hizo voto de pobreza, dio toda su riqueza a los pobres y se convirtió en un monje franciscano.
"También yo, como él, tengo a mis espaldas una vida de privilegios y llevo al Vaticano el testimonio de la fe y de la dedicación a la causa franciscana", explicó Nassiri hace unas semanas, después de visitar al secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone.
Tras nacer en un pueblito iraní y trasladarse a Estados Unidos, el multimillonario fue amasando una fortuna a partir de una firma de moda. Por su filantropismo e iniciativas por la paz, se codeaba con jefes de Estado y Premios Nobel de todo el mundo, como Nelson Mandela y Shimon Peres.
Pero la caridad no era suficiente para él. Un día, tras conocer a un viejo fraile capuchino, optó por el gran cambio. "Fue como renacer", dijo el magnate, que de los jet privados pasó a las sandalias. En Asís, el novicio se adaptó a la vida monacal sin ningún problema. "Golpeó a nuestras puertas como se lee en las crónicas medievales", contó al diario La Stampa el hermano Vincenzo Coli, superior de la Basílica de Asís. "Nos impactó su simplicidad. Su pasado de éxito lo puso al servicio de los últimos -agregó- y nos pidió compartir la espiritualidad y convertirse en un mensajero de paz".
Elisabetta Piqué