Forum Libertas, 30/03/07 -
En la hora postrera, en el último instante, con los funerales ocurre lo que con otras muchas cosas en la sociedad actual: el laicismo se ve sobrepasado por los valores de una cultura que tiene sus raíces más de 2000 años atrás en el tiempo.
Según calculan los responsables de las empresas funerarias mayoritarias en España, más de un 80 por ciento de los funerales son religiosos. En las grandes ciudades el porcentaje ronda esa cifra, que se ve multiplicada en las pequeñas capitales de provincia o en las zonas rurales.
Más de los que dicen que son
Muchos ciudadanos niegan e incluso reniegan de su propia cultura religiosa, siguiendo la actual corriente laicista marcada por determinados grupos de presión e incluso por las administraciones que se supone son laicas, pero acaban, todavía de forma mayoritaria, casándose por la iglesia y bautizando a sus hijos, que también hacen la comunión.
En este sentido, aunque el porcentaje de entierros laicos ha crecido en los últimos años, con estas ceremonias sucede lo mismo que cuando se pregunta a los ciudadanos sobre sus prácticas religiosas, o sea que son muchos más los religiosos reales que los que se declaran religiosos.
En la hora final, la religión
En el caso de los funerales, la proximidad de la hora final o la decisión de los familiares cuando se ha producido el paso a la otra vida constatan que la gran mayoría son religiosos.
Lo confirma el director de servicios de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios de Madrid, Gabino Abánades, según publica el diario EL PAÍS. “No les preguntamos sin son ateos o no, pero los entierros en los que se prescinde ceremonia religiosa alcanzan ahora un 20 por ciento”.
Abánades añade sin embargo que no sabe cuántos de estos funerales acabarán luego en una misa a los pocos días del entierro, con lo que el 80 por ciento restante de funerales religiosos aumenta.
“En las grandes ciudades a veces es complicado organizar un funeral religioso, porque el cura no tiene tiempo de acercarse al tanatorio y la familia opta por enterrar directamente y después hacer un funeral en la iglesia”, añade Emilio Berriatúa, responsable de Mémora, la funeraria con más presencia en España.