Forum Libertas, 11/04/07 - El ayuntamiento de Barcelona dedicará 20 millones de las antiguas pesetas a proyectos de fiestas de primavera este mes; el ex-presidente Maragall gastó 9,5 millones de esas pesetas en una carta para despedirse de los funcionarios, administraciones locales y autonómicas gastan sin tapujos en las más diversas actividades... y sin embargo las mujeres que se enfrentan a una gestación y crianza difícil por motivos sociales, económicos, etc... sólo tienen ayudas de instituciones privadas.
En Barcelona, una de las más veteranas es la Fundación Pro Vida: este mes cumple 20 años ayudando a mujeres en situaciones complicadas y a sus hijos: son 5.200 mujeres ayudadas y 4.400 niños que han nacido, niños a los que "la sociedad" ofrecía como ayuda sólo el aborto.
Donantes y voluntarios
"Agradecemos el esfuerzo de los voluntarios que han aportado generosamente su tiempo, los donantes que han hecho posible el desarrollo de nuestra labor, los patronos que han asesorado y guiado el trayecto y en general de todos los que han colaborado de una u otra forma", dice un portavoz de la Fundación, que huye de protagonismos.
En 20 años la Fundación ha visto "un progresivo deterioro del respeto por la vida humana, tanto en su inicio como en su fase terminal". Como respuesta, además de la asistencia directa a las personas con necesidades, ha querido responder con formación y prevención.
La Fundación Pro Vida ha sido, por ejemplo, una de las mayores promotoras de cursos de regulación natural de la fertilidad y de educación de la emotividad y la sexualidad, desde una perspectiva de familia y de vida. Para ello ha colaborado con colegios y asociaciones, insistiendo en que "una educación preventiva empieza en la infancia, y sigue en la adolescencia y juventud".
Más allá del acoger
Además de ayudar económica o materialmente a las madres con problemas, la Fundación ha desarrollado una tarea educativa para que estas madres puedan llevar a cabo su maternidad con una mejor preparación para el parto y un mayor conocimiento de los cuidados de recién nacido, de la lactancia materna y una mejor relación afectiva con su hijo.
Han pasado 20 años: a la cena de celebración acudirán niños nacidos en un momento difícil, hoy ya jóvenes adultos. La vida, cuando la dejan, se abre paso y genera más vida.