En India nacen más niños que niñas. Las familias con pocos recursos prefieren a los niños porque en pocos años podrán contribuir a la economía familiar. Y, al revés, las niñas son un lastre a causa de la costumbre de la dote matrimonial. Hasta hace poco, los padres esperaban a que el bebé naciera para conocer su sexo. En muchos casos, si era niña, cometían un infanticidio. Esa práctica permanece pero ahora es más frecuente el aborto selectivo.
La manera de averiguar el sexo del no nacido es sencilla: basta realizar una ecografía con una máquina de ultrasonidos. Por razones culturales, muchos padres opinan que los ocho dólares que cuesta la prueba no son nada comparados con la dote.
Hace años, estos aparatos solo estaban en algunos hospitales de las grandes ciudades pero ahora los hay hasta en los pueblos más pequeños y apartados. En algunos, no hay agua corriente y las carreteras se convierten en barrizales después de las lluvias pero tienen aparato de ultrasonidos.
Las organizaciones contrarias al aborto de niñas y algunos miembros del gobierno del país afirman que hay una relación directa entre el déficit de población femenina que hay en la India y la expansión de máquinas de ultrasonidos.
General Electrics y otras compañías han vendido tantos aparatos que los esfuerzos del gobierno no funcionan. Las leyes prohíben revelar el sexo del feto a los padres; las clínicas que adquieren uno de estos aparatos necesitan licencia; se han aprobado medidas coercitivas contra los médicos que no respeten las normas e incluso se han dictado condenas contra médicos. A pesar de todo, se estima que cada año se abortan cientos de miles de niñas.
Las empresas dicen que sus aparatos no son la causa del problema. No obstante, el crecimiento económico de la India de los últimos años ha permitido que prácticamente todo el mundo pueda pagar una ecografía. Algunos acusan a General Electrics -líder de mercado, con mucho, en la India-, de no prevenir el uso ilegal de sus aparatos para seguir aumentando sus ventas y de venderlos como una herramienta esencial en el área de maternidad, cuando los expertos afirman que estas pruebas no son necesarias en los embarazos de bajo riesgo. General Electrics replica que solo venden a las clínicas con licencia y que debería acusarse a los médicos de comportamiento poco ético no a los fabricantes de aparatos de ultrasonidos.
En 2006 se adquirieron en la India 4.050 nuevos aparatos, por valor de 77 millones de dólares: un 10% más que el año anterior. Los datos del censo solo llegan hasta 2001: entonces había 927 niñas de 0 a 6 años por cada 1.000 niños. En cambio, en 1991 la relación era de 945 por cada 1.000. En algunos Estados del norte del país, la cifra de niñas es inferior a las 800. Solo China tiene cifras más bajas: 832 niñas por cada 1.000 niños de 0 a 4 años, según Unicef. General Electrics vende el triple de máquinas en China que en India.
Fuente: The Wall Street Journal