El Tribunal Supremo de EE.UU. ha sentenciado que es constitucional la ley aprobada por el Congreso estadounidense y firmada por Bush en 2003 (ver Aceprensa 149/03) que prohíbe el aborto por "nacimiento parcial", procedimiento que se lleva a cabo en gestaciones avanzadas y que supone la decapitación del feto.
La sentencia, aprobada por una mayoría de 5-4, supone un hito en la historia del aborto legal en Estados Unidos. Además de culminar una campaña de doce años de duración dirigida a acabar con ese tipo de abortos, es la primera vez desde la despenalización del aborto en 1973 que el máximo órgano judicial del país da luz verde a una ley que lo restringe. Supone una enorme victoria para el sector pro-vida, cuya estrategia se dirige a ganar paulatinamente el terreno perdido en esta cuestión. Con la aprobación de la ley se facilita el camino para que cada estado pueda aprobar leyes restrictivas con el aborto, en la línea de las que ya se están llevando a cabo en diferentes lugares (ver Aceprensa 09/07).
En esa línea se ha pronunciado Clarke D. Forsythe, presidente de Americans United for Life, que afirma que la decisión servirá para devolver el poder a los estados y hacer más fácil que se elaboren "regulaciones de sentido común" sobre el aborto. Cecile Richard, presidente de la abortista Planned Parenthood Federation, ha reconocido que "hasta ahora, mucha gente era escéptica sobre la posibilidad de que Roe v. Wade [la sentencia que legalizó el aborto en 1973] fuese revocada", pero "ya no existe la presunción" de que los juzgados vayan a seguir sosteniéndola. En este momento, diversas medidas legislativas referidas al aborto están pendientes de resolución en tribunales estatales, y esta sentencia favorecerá más desafíos judiciales a la ley del aborto.
Tema caliente para las presidenciales
Todos los grandes medios del país concluyen que la decisión sitúa la cuestión del aborto entre los temas calientes de la carrera presidencial para las elecciones de 2008. Los magistrados que son elegidos para el Supremo son propuestos por el presidente. El hecho de que dos de los magistrados que se han opuesto a la sentencia tengan una avanzada edad (Stevens, 87; Ginsburg, 74), hace suponer que el próximo presidente tendría posibilidad de influir en la composición del organismo judicial. De hecho, la reciente jubilación de la magistrada O'Connors y su sustitución por Samuel Alito, contrario al aborto, han favorecido este resultado. Los posibles candidatos republicanos se han apresurado a apoyar la sentencia con énfasis mayor (McCain, Romney o Brownback) o menor (Giuliani). Los demócratas la han considerado un retroceso.
El aborto por nacimiento parcial es un procedimiento que se lleva a cabo en gestaciones ya avanzadas. Consiste en sacar del útero parte del cuerpo del feto y acabar con su vida, generalmente por decapitación. Sucesivas encuestas durante 2006 mostraron el rechazo mayoritario de los estadounidenses a ese procedimiento abortivo. En marzo de 2006, un sondeo de Fox News señalaba que un 61% de encuestados apoyaban el veto contra un 28% que se oponían. Otro de julio de 2006 señalaba que el 76% de americanos creían que ese tipo de abortos debían ser ilegales salvo que corriese peligro la vida de la madre.
Aceprensa