Asunto: Legalización del aborto
De nuestra consideración:
Reciban ustedes un caluroso saludo de quiénes hacemos el Frente Ecuatoriano de Mujeres, movimiento ciudadano, que agrupa a lideresas de diversas organizaciones que trabajamos por la difusión y promoción de los derechos de la mujer como derechos fundamentales de la sociedad.
La presente tiene el objetivo de unirnos a nuestras compañeras y hermanas mexicanas, con las cuales nos une la vida, la historia y la lucha social por un mundo de justicia, dignidad y soberanía.
Creemos firmemente en los principios de una América Latina libre y soberana, nuestros principios son los principios de nuestras grandes pioneras en el Movimiento Feminista, el de la izquierda histórica, desde los orígenes del Movimiento Obrero, basados en una revolución social que transformara esta sociedad, glorificadora del egoísmo, y la convirtiera en solidaria, en la que la mujer ejerza sus derechos ciudadanos sin discriminación ni coerción alguna, en la que a la mujer se la vea como compañera.
Los más altos principios que una compañera feminista de izquierda podía tener eran:
lealtad, solidaridad e igualdad.
Hoy esos principios se han visto traicionados, al igual que ha sucedido con algunos líderes de organizaciones sindicales y políticas que la configuraban y dejaron de ser militantes y se burocratizaron. De socialistas que pagaban por serlo, se pasaron al bando de los que cobraban por hacer juego con el sistema capitalista.
Como en algo hay que diferenciarse de éstos, decidieron hacerlo en dos cosas: Retomaron su viejo sectarismo antirreligioso y abandonaron la defensa de la problemática de la mujer como son: su exclusión social, pobreza, analfabetismo y maternidad.
Nuestra organización, hace un llamado a ustedes compañeras feministas, a rechazar esta nueva propuesta de género y de salud sexual y salud reproductiva, que busca silenciar nuestros problemas reales, a cambio de millonarias cuentas entregadas a ONG´s de América Latina, para implementar millonarios proyectos antinatalistas y pro aborto.
Ya las primeras feministas decían: “Cuando un hombre roba para saciar su hambre se puede fácilmente concluir que existe un mal en la sociedad. Entonces, cuando una mujer destruye la vida en su vientre, es una evidencia que, sea por educación o circunstancias, ella ha sido gravemente engañada” (Mattie Brinkerhoff, La Revolución, 1869).
El derecho a elegir va más allá de los derechos sexuales y reproductivos, tiene que ver con nuestra independencia, voluntariedad, liderazgo, capacidad de decisión, asertividad, en fin, con ese ser femenino que hace que esta sociedad nos necesite y nos respete.
Lastimosamente la ambición económica de las multinacionales del aborto han rebajado nuestro derecho a decidir. A pesar de que en las décadas recientes la batalla se ha centrado alrededor del “derecho” al aborto, los derechos reproductivos incluyen mucho más que el derecho a terminar un embarazo no deseado, el Poder Económico ha determinado también el derecho a implementar programas racistas de esterilización dirigidos a los afro americanos, nativos americanos, indígenas, campesinas, obreras y discapacitadas a lo largo de los últimos diez años en América Latina.
En EEUU, la campaña racista y nazi hace que las mujeres latinas sean frecuentemente obligadas a firmar formularios de consentimiento para abortos, que están escritos en inglés en vez de en español, y son esterilizadas frecuentemente sin su conocimiento. En los años 90, un tercio de todas las mujeres en Puerto Rico --todavía una colonia de los EEUU-- habían sido esterilizadas permanentemente. Hoy en día, los programas racistas de esterilización continúan dirigiéndose a hombres y mujeres de la raza negra o mestiza de los países pobres de todo el mundo bajo el nombre de "control de la población”, “salud sexual”, “derechos reproductivos”, “derecho a elegir”.
El engaño millonario y nazi hace que las mujeres hablen de la “libertad reproductiva”, que implica el “derecho” al aborto de las mujeres pobres. Incluso aunque el aborto sea ilegal, las mujeres de alto nivel socio económico tienen a su alcance, y siempre han tenido, el dinero y los médicos privados para hacerse abortos; mientras que a las mujeres pobres se les “legaliza el aborto”, para matarlas en los mismos centros que hoy carecen de políticas de salud coherentes, gratuitas y efectivas.
Muchas mujeres pobres y de la clase trabajadora mueren cuando el aborto es ilegal. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 4 de cada 5 mueren cada año en el mundo por abortos “seguros”. Las mujeres pobres mueren siempre, cumpliendo así el objetivo nazi de eliminarlas.
En Nueva York, el 50% de estas mujeres que morían tras un aborto legal eran de la raza negra, mientras que las puertorriqueñas representaban el 44%. En EEUU, 3 de cada 5 centros de abortos legales están en barriadas de mujeres latinas y negras, como política de control natal, para mujeres de raza “impura”, ya que la raza blanca se ve atemorizada por el crecimiento de nuestras hermanas latinas en su país.
Por todo lo dicho declaramos:
-- Que es traición a los principios revolucionarios de izquierda, el proponer legalizar el aborto, a cambio de millones de dólares que les entrega el imperio en sus ONG´s de “género” y “derechos sexuales”. Con esta política se elimina a compañeras obreras, campesinas, mujeres latinas, desde el vientre de sus madres, “La mejor manera de matar un revolucionario es matarlo antes de que nazca” (Informe Kissinger, NSSM 200, CIA/USA).
-- Que es traición a nuestros principios feministas, el permitir que se legalice el aborto para eliminar mujeres en el vientre de otra mujer. Hemos puesto nuestro derecho a decidir al servicio de políticas de países ricos, de grupos capitalistas y de poder, pro nazis y pro esclavitud, en países pobres.
-- Que es traición entregar nuestro recurso humano, nuestro territorio, nuestras mujeres, nuestros hijos e hijas, a manos de grupos imperialistas como los Rockefeller, Bill Gates, la ONU, la IPPF, e IPAS, entre otros, que buscan apoderarse de nuestros recursos naturales y construir sus imperios disminuyendo nuestra población, confundiendo a nuestros jóvenes y comprando a nuestros líderes.
Nuestra esperanza es el derecho de nuestros hijos a la educación. Nuestra esperanza es un mundo donde mujeres y hombres compartamos los mismos derechos. Nuestra esperanza es que haya compañeras que lideren un mundo donde hombres y mujeres nos demos las manos para hacer de éste un mundo mejor.
"El aborto es lo último para abusar ilegítimamente a la mujer, el aborto es violarte hasta las entrañas". Alice Paul / Autora de la original Reforma de los Derechos Humanos (1923).
Quito, 23 de abril del 2007
Atentamente,
Frente Ecuatoriano de Mujeres