Torreciudad, domingo, 06 de mayo de 2007
Unas 2.000 familias de diversas nacionalidades latinoamericanas inmigrantes en nuestro país han festejado hoy domingo el VII Encuentro de los Pueblos de América en España, celebrado en el santuario oscense de Torreciudad (Huesca), conocido popularmente como santuario de las familias.
La jornada ha estado presidida, en lo eclesiástico, por el Obispo de Teruel y Albarracín, mons. José Manuel Lorca, acompañado del rector del santuario mariano, Javier Mora-Figueroa, y encabezado por el embajador de Guatemala, quién ha hecho entrega oficial de una réplica de la patrona de su país, la Virgen del Rosario.
Durante el desarrollo del multitudinario encuentro se han vivido dos momentos de especial interés. El primero, ha sido el minuto de silencio guardado en memoria de Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, ecuatorianos fallecidos en el atentado que ETA perpetró el pasado 30 de diciembre en el aparcamiento de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Mientras que el segundo instante, ha llegado por la tarde, durante la procesión del Santo Rosario por la explanada exterior del santuario, ya que los asistentes han rezado los cinco Misterios Gloriosos invocando a la Virgen por los frutos apostólicos del viaje a Brasil que el Papa Benedicto XVI emprende el próximo miércoles.
El motivo de que todas estas familias se hayan reunido hoy en Torreciudad es porque el centro de peregrinaciones tiene entronizadas a las patronas iberoamericanas más importantes de América del Sur: desde la famosa emperatriz del continente, la Virgen de Guadalupe, las procedentes del sur como Ntra. Sra. de Luján de Argentina o del mismo caribe como la Virgen del Cobre de Cuba, y así hasta más de una veintena de ellas.
Gauchos, charros, incas... muchos han participado vestidos con sus trajes populares para celebrar una jornada festiva según las tradiciones, folclore y devoción que traen de sus lugares de origen. Los actos de en Torreciudad han tenido lugar dentro de un ambiente festivo y de hermanamiento, destacando la confraternización entre los compatriotas de diferentes naciones.
Como explicaba uno de sus impulsores, el colombiano Germán López “se trata de un día muy especial, en el que los inmigrantes hispanoamericanos tenemos la oportunidad de revivir nuestras tradiciones, rodeado de compatriotas y de otros hermanos latinoamericanos”. López resalta que es una manera de “apreciar y recordar la fiesta de color y originalidad de las diferentes naciones y regiones de nuestros países de América: todos se suman a la fiesta a los pies de su Madre del Cielo”, explicaba este inmigrante afincado en Zaragoza desde hace veinte años.
Desarrollo de actos
Los actos han comenzado con la entronización de la Virgen del Rosario de Guatemala en el interior de la iglesia y puesta en el presbiterio, junto al altar mayor, presidiendo los actos. Seguidamente, ha tenido lugar la dedicatoria de ofrendas, momento en el que varias familias han subido hasta el altar para depositar flores y productos sencillos como el plato de cerámica entregado por familias inmigrantes en Granada, un libro de poesía dedicado por la propia autora o una canasta de golosinas de familias paraguayas.
A continuación el obispo de Teruel y Albarracil ha oficiado la concelebración Eucaristía, solemnizada por el Orfeón Aragonés en compañía de la organista de Torreciudad, Maite Aranzabal. Durante la homilía mons. José Manuel Lorca se ha dirigido a los asistentes mostrando su unión a la fe de todos los pueblos de América, “son incontables los hermanos que invocan a María, con sonrisas y lágrimas que son súplicas a la Madre de todos los hombres”. En otro momento, ha pedido a las familias “seguir siendo testigos de la evangelización en el viejo continente” ya que después de quinientos años “en el continente americano se concentra la mitad de los católicos de todo el mundo”. En cuanto al próximo viaje de Benedicto XVI a Brasil, mons. Lorca ha puntualizado que “significa ir a toda la América Latina, Caribe y la Iglesia universal, ya que su mensaje es de esperanza, genuinamente misionero, para ofrecer respuestas evangelizadoras a los problemas”. Antes de finalizar ha animado a todos “a seguir adelante con vuestra fe firme, a seguir con vuestras súplicas a María. Hagamos la promesa en este santuario de ser verdaderos evangelizadores, guardando los mandamientos y amándose los discípulos entre sí”.
Durante la hora del almuerzo, las familias latinoamericanas se han dispuesto por las zonas verdes de alrededor del santuario, formando pequeños grupos en los que degustar platos caseros y variopintos, como la “comida ecuatoriana tradicional” cocinada por una familia residente en Barcelona, a base de “seco de pollo, con salsas y arroz”.
Al mismo tiempo, en otro lugar del santuario mariano, subidos en un escenario se han escuchado las actuaciones de grupos folklóricos: Danzas del Ballet de la ‘Asociación Cultural Qori-Inkas’ -Reyes de oro, en quechua-, en las que parejas de niños y adultos, “ataviados de vistosos trajes del altiplano boliviano y plumas multicolores, han interpretado 4 piezas musicales”, contaba uno de ellos. Otra de las naciones representada en el festival ha sido la hondureña, con el tradicional Baile Punta, además de rancheras mejicanas y la siempre exitosa samba brasileña.
Por la tarde, durante el rezo del Rosario por la explanada del santuario, los hombres se han ido turnando para llevar las andas con la imagen peregrina de la Virgen de Torreciudad, seguidos del resto de público. Momentos antes de empezar se ha recordado que los cinco Misterios Gloriosos se rezarían por los frutos apostólicos del viaje a Brasil que el Papa Benedicto XVI emprende el próximo miércoles. Los actos han concluido con una bendición solemne con el Santísimo, así como la bendición de viaje de regreso a sus ciudades de trabajo.