La intención de los abortistas del desdichado barco era lograr que las mujeres embarazadas abordaran la nave y, luego, en aguas internacionales, practicarles el aborto [1].
Hace pocos días se ha anunciado que el barco de la muerte ha regresado. Siguiendo la actitud de injerencia abortista de estos tiempos, el gobierno holandés ha derogado las restricciones que prohibían su navegación sobre aguas internacionales. La intención es la misma de antes: acercarse a los países donde el aborto es ilegal, para que aborden mujeres embarazadas y luego llevarlas a aguas internacionales, para matar a sus hijos por nacer por medio del aborto [2].
Cuando observamos una foto del barco del aborto [3], no nos queda más remedio que horrorizarnos del poco respeto que los abortistas les tienen, no sólo a los niños por nacer, sino también a las mismas mujeres a quienes les piensan practicar el aborto. La nave en cuestión es pequeña y poco estable. En esas condiciones, ha dicho la Dra. Concepción Morales, especialista en partos, “no dejaría ni que el mejor de los peluqueros me cortara el pelo”. “Además”, añadió la médica cubana, “en un barco de ese tamaño, por tranquilo que esté el mar, nunca habrá suficiente estabilidad y será muy difícil preparar una vena, para poner anestesia y aún más difícil hacer el vaciamiento del útero, sea cual sea la técnica que se use”. Es increíble cómo el fanatismo de los abortistas los lleva al extremo de practicar una medicina de pacotilla, que incluso pone en peligro la vida de las mujeres, con tal de difundir el aborto.
El Padre Thomas J. Euteneuer, presidente de HLI, ha prometido que otra vez la organización provida más grande del mundo impedirá que el barco logre sus abominables propósitos. “Donde quiera que este barco vaya, vamos a contrarrestar sus intenciones abortistas. Y si yo mismo tengo que ir para ayudar a lograrlo, iré al país donde se acerque, para apoyar las campañas de las personas provida”. En particular, el Padre Tom ha prometido que, de ser necesario, viajará a la Argentina, donde la Dra. Rebeca Gomperts, la abortista holandesa que dirige todo lo relacionado con el barco de la muerte, planea que la nave vaya. Las organizaciones que están afiliadas a VHI en la Argentina son Profamilia [4], el Centro Latinoamericano de Derechos Humanos (CLADH) [5] y Acción por la Vida y la Familia [6]. Esta última, bajo la dirección del eminente Dr. Oscar Botta, es la que estaría más involucrada en este asunto, ya que Profamilia tiene a su cargo un centro de ayuda a las mujeres embarazadas y el CLADH está a cargo de la defensa de la vida humana en el ámbito legal; mientras que Acción por la Vida y la Familia se ocupa de la labor educativa provida y de denunciar a la “cultura” de la muerte.
Notas:
[1]. “HLI logra detener barco holandés del aborto”, Boletín Electrónico de VHI, 20 de septiembre del 2004, http://www.vidahumana.org/news/20SEPT04.html.
[2]. Gudrun Schultz, “Dutch Abortion Boat Granted License for International Abortions”, LifeSiteNews.com, 24 de abril del 2007.
[3]. David Charter, corresponsal de Europa, “Offshores Abortion Women’s Group Is Given Licence Again”.
[4]. El nombre de “Profamilia” de la filial argentina de VHI no debe confundirse con el mismo nombre que la internacional abortista IPPF injustamente le da a algunas de sus asociaciones miembro en América Latina. Para obtener más información sobre la IPPF, visite, en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/vidafam/ippf/ippf_index.html.
[5]. Para ponerse en contacto con el CLADH, cuyo director es el abogado Ignacio Boulin, Ignacio.boulin@gmail.com, portal: http://www.cladh.org.
[6]. Para ponerse en contacto con Acción por la Vida y la Familia, diríjase a accionporlavidaylafamilia@infovia.com.ar.