En un análisis previo al viaje de Benedicto XVI a Brasil para inaugurar la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, el comentarista John L. Allen señala cuatro temas que, a su juicio, marcarán esta conferencia: pobreza, pentecostales, sacerdotes y política.
Pobreza. En Latinoamérica sigue habiendo una tremenda desigualdad entre ricos y pobres. Desde hace tiempo la Iglesia Católica ha dedicado muchos esfuerzos a la promoción de la justicia, tanto con su doctrina como con sus acciones. Muchos esperan que Benedicto XVI confirme estos esfuerzos. Como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe con Juan Pablo II, el cardenal Ratzinger descalificó la teología de la liberación, pero dejó claro que lo que se le reprochaba era un error teológico, no su atención a los pobres.
Pentecostales. Desde hace tiempo se observa en Latinoamérica un auge del pentecostalismo protestante en detrimento del catolicismo. Muchos observadores lo atribuyen al fracaso de la Iglesia católica para proporcionar una atención pastoral básica a un amplio sector de fieles, lo que deja ha dejado a millones de católicos de nombre sin una verdadera catequesis, sin formación espiritual y sin acceso a los sacramentos. Los pentecostales han aprovechado este vacío. Una respuesta desde el catolicismo ha consistido en el crecimiento del movimiento carismático, centrado en una entusiasta forma de espiritualidad y en dones extraordinarios (curaciones, hablar en lenguas...). Sin embargo, existe el peligro de imitar a los pentecostales, especialmente cuando se hace énfasis en la gratificación emocional inmediata y en la solución de problemas materiales ("evangelio de la prosperidad").
Sacerdotes. Las carencias en la atención pastoral de los fieles se deben sobre todo a la escasez de sacerdotes. A título de comparación, en EE.UU. hay un sacerdote por cada 1.229 fieles; en Brasil, uno por cada 8.604. Aunque ha habido un aumento de las vocaciones sacerdotales en algunos países, el déficit de sacerdotes no parece fácil de superar en un futuro próximo. Por eso muchos obispos piensan que hay que dedicar un esfuerzo importante a la formación de laicos sobre los que recaerá cada vez más la tarea de evangelización. Pero algunos temen que la indispensable tarea de los laicos se desvirtúe en una especie de "iglesia de la base" contrapuesta a la jerarquía de la Iglesia.
Política. La iglesia afronta, por un lado, el populismo izquierdista de líderes como Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia, reacios a cualquier crítica que cuestione su poder, y por otro la tendencia secularizadora de gobiernos socialdemócratas de izquierda (Brasil, Argentina, Chile, México D.F....) que proponen leyes que rebajan la dignidad familiar (legalización del aborto, equiparación de parejas de hecho y matrimonio, etc.). El problema de la Iglesia es cómo fortalecer la influencia de los católicos en la vida política, haciendo hincapié en su visión positiva del hombre, sin aparecer como una Iglesia del "no". El tono que emplee Benedicto XVI en estas cuestiones influirá en el enfoque de los obispos latinoamericanos.
Fuente: National Catholic Reporter