Redacción - 25/06/2007
Durante el tradicional rezo del Ángelus del domingo en la Plaza de San Pedro del Vaticano junto a miles de personas, el Santo Padre recordó que “san Juan Bautista fue el precursor, la 'voz' enviada para anunciar el Verbo encarnado. Por ello, celebrar su nacimiento significa en realidad celebrar a Cristo, cumplimiento de las promesas de todos los profetas, de los cuales el Bautista fue el más grande, llamado a 'preparar la vida' ante el Mesías".
an Juan Bautista denunció "las transgresiones de los mandamientos de Dios, incluso cuando los protagonistas eran los poderosos" y recordó que fue decapitado por haber acusado de adulterio a Herodes y dijo que la Iglesia Católica debe seguir su ejemplo. "Invocamos su intercesión, junto con la de María Santísima, -dijo- para que también en nuestros días la Iglesia sepa mantenerse siempre fiel a Cristo y testimoniar con coraje su verdad y su amor por todos".
Después de haber rezado el Ángelus, Benedicto XVI agradeció la generosidad de los fieles que le permite ofrecer su obra concreta de caridad en todo el mundo.”Os doy profundamente las gracias por la oración y por la ayuda solidaria con la que participáis en la acción evangelizadora y caritativa del sucesor de Pedro en todo el mundo”, expresó