
Forum Libertas, 19/09/07 -
Caminábamos con cierta ligereza. Casi nos dejábamos arrastrar por la gente que, en nuestro mismo recorrido, iban silenciando sus conversaciones conscientes del lugar al cual accedían. Por el móvil, servidor intentaba concretar el punto de encuentro con unos amigos. Posiblemente en la Virgen coronada, les decía. Ése es un punto céntrico y nos podemos reunir ahí con facilidad, etc.
Al llegar a la entrée Saint-Joseph, de detrás de una reja blanca aparece un francés de dos por dos. Uniformado de gris y con gorra de plato calada hasta las cejas, me señala el teléfono con un n'est pas possible . Esa mano francesa grande, que apuntando al aparato hace el gesto de nones, pero en francés. Esos ojillos azules clavados en moi parecían decirlo todo.
Que aquí no se entra hablando por teléfono por muy de la Spagne que seas. Éste es un recinto de oración y recogimiento, monsieur , y aquí no se vocea. Que luego tú dentro hables o non, tú mismo, pero al entrar un poquito de respeto, sil vous plait.
Me paro en seco. Tiene toda la razón el muy francés. Justo en el umbral de la puerta acabo la conversación y bajando el volumen de la voz, concluimos que la Virgen coronada es un excelente punto de encuentro.
Al entrar, ya desconectado de la tecnología del mundo, la bajada de la entrée Saint-Joseph se acrecienta ligeramente haciéndome apremiar más el paso. Mi hija pequeña de año y medio que tragino en una mochila al uso, también me ayuda a coger cierta inercia. Me cruzo con el francés vigilante. Con la mano le saludo a modo de gracias por recordarme donde estoy entrando, collègue , pero ya se ha desentendido de mí hace rato.
Esto es Lourdes , y por aquí pasan miles, cientos de miles de personas diariamente. Distraídas, piadosas, esperanzadas, excépticas, puede que sólo curiosas. Pero todas saben o sospechan que cerca de donde estamos, en La Grotte , algo pasó con María. La madre de Dios. La entrada al recinto, bien vale un silencio.
Ya dentro, en la explanada principal y de espaldas a la Vierge Couronée, uno se encuentra delante de la Basilique de l'Immaculée Conception . Con una torre de 70 metros , brillante, esbelta y preciosa. Una construcción que se eleva justo encima y a la izquierda de la Gruta, y a la que se accede por unas rampas laterales arqueadas hacia el exterior, como queriendo abrazar a la Esplanade. Inmediatamente debajo de la Basílica de la Inmaculada, La Crypte. Y debajo, al mismo nivel del suelo, la Basilique Notre-Dame du Rosaire.
Una construcción en tres niveles que tiene como centro espiritual a la Gruta. Un recinto de 52 hectáreas salpicado de 22 lugares más de culto y atravesado por el río Le Gavs . El mismo río que cuando pasa a unos metros de donde las apariciones, se silencia respetuoso.
El pueblo de Lourdes es un berenjenal hortera de neón, hoteles y tiendas de souvenirs religiosos, donde se mezclan hot dogs con mostaza de Dijon, o rosarios con mil estampas de santos de todas las medidas y colores.
Dentro del recinto del santuario no.
En la entrada te para un monsieur vigilante si te ve empanado todavía con el mundo de afuera y vas arrastrando sus tics a un lugar donde el cielo gestionó una toma de tierra. Y tanto si te crees ese dato como si no, ese ambiente de trascendencia y respeto te da un bofetón al entrar que te eriza el pelo del pescuezo y te abre los sentidos como al niño que ve por primera vez el mar.
La multitud deambula por cientos. Algunos grupos. Otros solitarios. Hay listados más de 7.000 voluntarios de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, y se cuentan más de 100.000 de otras Hospitalidades de diferentes preregrinaciones. Delante de la Gruta se extienden filas de bancos metálicos donde la gente se sienta y se abandonan cerrando los ojos a la Madre de Dios, en el mismo lugar donde se apareció a Bernadette Soubirous .
La misma que fue premiada con un “vale de comunicación directa con el cielo”. Una niña, decían, poco entrada en letras. Pero Bernardette es humilde. Soubirous es sencilla. Para María no cuentan las letras, sólo el corazón.
Así que si no hay bancos libres, y pocas veces hay un metro, el que llega se clava de rodillas en el suelo de cara a una imagen blanca con faja azul que te recuerda con dulzura que sólo los mansos heredarán la tierra. Y el silencio de mil personas rezando se hace tan profundo que oyes como se caen las hojas de los árboles y el río Le Gavs se tropieza tontorrón con los guijarros.
Desde finales de marzo a finales de octubre, cada día a las 21h se inicia la procesión mariana de las antorchas. Al llegar a la cola, el inicio nos coge más o menos delante de La Gruta. El dos de marzo de 1858, día de la 13ª aparición, la Virgen le dice a Bernadette "Vete a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión” .Y ahí estamos.
La Basílica ya estaba hecha, pero la procesión ahora es cosa nuestra. Todos los presentes llevan una vela encendida. El río de luz que se forma es visualmente sobrenatural. Pero hay que ser muy lerdo para pensar que sólo es una cuestión de la retina. Se reza el rosario por megafonía en más de 15 idiomas y se alzan las candelas al canto del Ave de Lourdes, saludando así a María.
Ahí es cuando se te tensa una cuerda erizada del cogote hasta el coxis. La procesión nos ha situado en medio de un grupo de irlandeses. Hail Mary, full of grace, The Lord is with thee. El padre Ó Conaill y las sisters and brothers del grupo lo celebrarán luego con unas pintas. Vaya que sí. Detrás de mí hablan en italiano,...Tu sei benedetta tra le donne. A un lado algo parecido al ucraniano o polaco o alguna lengua eslava difícil de narices. En esa situación es fácil entender qué quiere decir católico. Estoy infinitamente más cerca de Andrei, el de Óblast de Kirovogrado que de Jordi, el de Vallmunt de Tresserres de dalt.
Al final del rezo, delante ya de la basílica, abrazos. Algún ojo húmedo. Alguien se suena. Murmullos de alegría. Nos vamos al hotel y nos cruzamos con el padre Ó Conaill. See you later father, y eso.
La primera vez que me planté delante de la Gruta de Massabielle, lo entendí todo. Detrás estaba Ella. Siempre ha estado Ella. Como una amorosa tramoyista que prepara cuidadosamente el escenario que te guía hasta su Hijo.
Luego parece que se sonríe tímidamente y se aparta para repetir aquello de Caná “Haced lo que Él os diga”. Y todo cuadra. Y te hincas de rodillas junto a los bancos metálicos cerrando los ojos fuertemente. Pocas veces hay un metro libre.
Entre el 11 de febrero de 1858 y el 16 de junio del mismo año la Virgen María se apareció a Bernadette Soubirous, una niña de 14 años del pueblo de Lourdes, Francia.
Las apariciones fueron reconocidas oficialmente por la iglesia en 1862.
Desde entonces se han reconocido de manera oficial 67 milagros.
…y se cuentan más de siete mil curaciones inexplicables.
Más de seis millones de personas visitan cada año Lourdes.
El año que viene se cumplen 150 años, y la Iglesia lo proclama Año Jubilar.
"No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el otro.
¿Quieres hacerme el favor de venir aquí durante quince días?"
(Jueves 18 de febrero de 1858, según testimonio de Bernadette, la “Señora” le habló.)
Enric Cantín.